Italia suspendió la temporada de rugby y los jugadores argentinos están atrapados

Tomás Jorge, hijo del ex puma Gustavo Jorge, se queda sin contrato y sin la posibilidad de volver a la Argentina.
Tomás Jorge, hijo del ex puma Gustavo Jorge, se queda sin contrato y sin la posibilidad de volver a la Argentina.
Alejo Miranda
Fernando Vergara
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27 de marzo de 2020  • 23:59

En noviembre, Miguel Leiger se fue a jugar profesionalmente a Italia . Hoy es voluntario de la Cruz Roja y confecciona barbijos. El país que tiene más víctimas a causa del coronavirus es uno de los destinos que más rugbiers argentinos demandan. Lo que para muchos empezó como la posibilidad de cumplir el sueño de vivir del rugby está volviéndose una pesadilla. Para colmo, ayer se confirmó la suspensión definitiva de la liga y al mismo tiempo se decretó el cierre de las fronteras.

"La gente acá está muy preocupada. Habla de que esto es una guerra", cuenta Tomás Jorge (hijo del ex puma Gustavo Jorge), que a fin de 2019 había emigrado para jugar por Borsari Baia de Rovigo pero ante la cancelación de la competencia verá rescindido su contrato. Tenía pasaje de vuelta para el 12 de abril, pero ahora no sabe cuándo podrá regresar a la Argentina. "Es difícil estar bien. Estoy intentando ponerle la mejor onda posible y mucha paciencia, pero no es nada fácil la situación. Hay una incertidumbre muy grande respecto a absolutamente todo, y no se sabe bien cuánto va a durar ni cuán grave va a ser la situación."

Desde su fundación de la liga, en 1928, sólo en dos casos no se había entregado el título de campeón: en 1944 y en 1945, a raíz de la Segunda Guerra Mundial. "Es una lástima, porque estábamos punteros con Rovigo Delta y habíamos ganado la Copa Italia. Teníamos un muy buen grupo humano y queríamos salir campeones, estábamos enfilados en esa línea. Es una pena, pero no había otra opción, porque es imposible jugar al rugby: lo más importante es la salud. Yo llegué en noviembre a Italia, y estoy en cuarentena desde hace 22 días", apunta para LA NACION Leiger, formado en Los Tilos, de La Plata. "Mi acuerdo era hasta fines de mayo y luego iba a volver a la Argentina. La realidad es que me gustaría hacerlo cuanto antes, pero tengo que hablar con el club y ver qué respuestas me da. Y todas las fronteras están cerradas."

Además, generoso, el ex pilar de Los Tilos se acopló a una propuesta de su institución: sumarse como voluntario a la Cruz Roja. "Ayudamos a confeccionar máscaras y barbijos, y luego los reparten. La idea es ayudar a la comunidad", detalla.

Como la mayoría de los deportistas profesionales alrededor del mundo, los argentinos que cumplen con la cuarentena en la castigada Italia se las rebuscan para entrenarse en sus casas, con lo que tienen a mano o con los elementos que les brindaron sus clubes. "Se veía venir la cancelación. Nosotros estábamos segundos en la tabla y se comentaba que la resolución era injusta, pero la verdad es que es injusta para todos", remarca el segunda línea Gerónimo Albertario, ex integrante de Pucará, hoy en Reggio Emilia.

Tras la resolución surgió en los jugadores la incertidumbre acerca de los contratos. La fecha de las finales del Top 12 italiano estaba pautada para el último fin de semana de mayo. Es decir, ese es el mes bisagra en la mayoría de los vínculos. "El presidente y dueño de mi club tiene además empresas de tecnología. Y mandó un comunicado para avisar que todo lo que estuviera bajo su órbita sería mantenido económicamente. Pero en general, en los equipos reinan las dudas", agrega Albertario, que tiene un contrato hasta el 31 de mayo. "Mi idea es quedarme en Italia. Acá el proyecto es bueno y Reggio Emilia es muy serio". Y cuenta un detalle familiar: "A mi hermano Guido, que juega en el campeón español, Valladolid, ya le mandaron el comunicado en el que le anulan el contrato a causa de fuerza mayor".

Ahora, la federación italiana (FIR) anunció que habrá "medidas de apoyo extraordinario" al rugby del país. Así y todo, los deportistas sostienen que "esto es día por día". "Nadie está preparado para vivir esto. Es duro, triste. Se parece a una película. Estoy todo el día en casa buscando la manera de hacer algo para despabilar la cabeza", cuenta Pedro Ortega, ex jugador de Universitario de Rosario, los Pumitas y Argentina XV. Hoy vive en San Donà di Piave y milita en el club San Donà, cerca de Venecia, con el que había firmado hasta el 2 de mayo. "Nadie tiene en claro cómo seguirá este deporte acá. Ni siquiera sabemos si va a empezar la siguiente temporada. Una semana antes de comenzar la cuarentena sonaron algunas propuestas para irme a jugar a otros lugares, como Francia e Inglaterra. Pero hoy no tengo idea de qué va a pasar con mi vida laboral", explica. "En Rugby San Donà nos pagan al día. Los meses que vienen, no sé."

Pedro Ortega no sabé qué será de su trabajo; por ahora su club le paga.
Pedro Ortega no sabé qué será de su trabajo; por ahora su club le paga.

La federación de rugby es la primera en los grandes deportes de Italia que decide dar por acabada la temporada y no conceder títulos en este curso. También, según explicaron varios jugadores, ya hubo reuniones entre todos los clubes para ver de qué manera pueden paliar la situación. Confían en los aportes de los auspiciantes, pero lo cierto es que son varias las entidades que optaron por cancelar contratos en sus planteles.

A 15 kilómetros de Venecia se encuentra Brian Ormson, miembro del club Mogliano. El apertura formado en Pucará se instaló en Italia hace cuatro años. "Estamos cumpliendo con las normas de la cuarentena. Mi señora está embarazada y ella sale por los controles, pero todo está restringido", detalla. "En un momento pensamos en pasar la cuarentena en Argentina, pero era imposible. Respecto al contrato, yo firmé por una temporada más y me gustaría quedarme", cuenta.

En la Serie A (se divide en tres zonas), el equivalente a una segunda categoría, se produjo una situación particular. Verona Rugby es una de las instituciones más potentes, de mayor infraestructura, y efectúa una enorme inversión. La presidente Raffaella Vittadello ya avisó que retirará todos los fondos que puso en el club y que cerrará las puertas si el equipo no asciende a la máxima categoría. Queda a la vista: las cancelaciones de los torneos no aparecen exentas de polémicas.

En ese nivel milita Benjamín Madero, ex apertura de SIC y los Pumas, hoy de Amatori Catania, de Sicilia. "Acá no hay tantos casos, pero estamos cumpliendo la cuarentena de manera estricta. Tenemos dos hijas chicas [Francisca, de 3 años, y Martina, de 10 meses] y armamos planes en casa. Mi mujer, Cande, de tanta cuarentena, se hizo una cuenta de Instagram para ayudar a mamás: @mami.en.cuarentena. No sabemos hasta cuándo va a seguir, y eso nos parte la cabeza. Por suerte la gente del club me dio la tranquilidad de tener casa y auto, y cuando se calme un poco la cosa veremos qué haremos. Yo tengo contrato hasta fin de junio", expresa.

En Cus Perugia Rugby se desempeña Martín Fontán, pilar originario de La Plata. "Llegué en octubre de 2019 y jugué varios partidos. La realidad es que esto no podía seguir. Mi vínculo es hasta abril, pero a todos nos invade la incertidumbre. Lo más triste es que está muriendo mucha gente".

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