Los Imhoff: 50 años de sangre Puma

Padre e hijo en 50 años de historia Puma
Padre e hijo en 50 años de historia Puma Fuente: LA NACION - Crédito: Alejo Miranda
Padre e hijo, unidos por el deporte, por una camiseta emblemática y con Sudáfrica como rival, en un momento especial; del recuerdo amateur del seleccionado de 1965, que marcó el nacimiento de una era, al profesionalismo de hoy
Alejo Miranda
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7 de agosto de 2015  • 23:29

DURBAN, Sudáfrica.– De ser un equipo periférico a jugar mano a mano con los mejores del mundo. Del amateurismo más absoluto al profesionalismo total. Muchas cosas cambiaron en el seleccionado argentino desde el nacimiento de los Pumas , en 1965. Se mantiene la esencia de un equipo aguerrido, que desde aquella histórica victoria ante Junior Springboks ha aprendido a parárseles de igual a igual a equipos superiores en talla, potencia y destrezas. Se repite, también, un apellido presente en ambos extremos de este periplo: José Luis Imhoff fue uno de los protagonistas de aquella gira fundacional. Su hijo Juan Imhoff tiene la responsabilidad de preservar el legado. Hoy será uno de los titulares en un partido en el que el presente se conjugará con el pasado. En la cancha, los Pumas se enfrentan a los poderosos Springboks, en la jornada final del Rugby Championship . En las tribunas, los 19 integrantes de los Pumas del 65 que siguen vivos. Un verdadero encuentro con la historia.

Tercera línea con gran lectura de juego, José Luis se destacó igualmente como entrenador y siempre supo conjugar sus dos pasiones: el rugby y la medicina. Como el resto de los integrantes de esta gira retro, Imhoff padre vive estos días en Sudáfrica con mucha emoción. En su caso, los nervios se multiplican por el hecho de tener a su hijo involucrado. "Los sentimientos pueden aumentar o disminuir en intensidad según cómo aparecen. Pero eso no disminuye el orgullo que siento tanto por haber sido parte de aquel equipo como por tener a mi hijo jugando 50 años después", dice con sinceridad. "Es muy difícil estar tranquilo. Hay una especie de contradicción en mí en estos días: no veo la hora de que empiece el partido, pero cuando empiece no voy a ver la hora de que termine."

Para Juan, jugador profesional de Racing Métro de París, lo ocurrido en 1965 aparece lejano, pero no es algo que le sea ajeno. "Hasta el día de hoy seguimos hablando un montón de los Pumas del 65, algo que fue muy importante en su vida", cuenta Imhoff hijo. "Lo que más me transmite es el sentido de pertenencia que tiene hacia ese equipo y hacia cada uno los jugadores. Cincuenta años más tarde vuelven a juntarse a conmemorar algo que es el principio de la historia. Algo increíble, que habla del éxito de aquel equipo y cómo marcó a los que los siguieron".

Entrenador en tres oportunidades de los Pumas, José Luis supo transmitirle a Juan el amor por el rugby mamado en el club Duendes de Rosario. Desde chicos, los hermanos Imhoff (Pedro, Guillermo y Federico son los otros tres varones) heredaron esa pasión. "Compartimos mucho el rugby. Siempre los acompañé siendo chicos y adolescentes", recuerda. "Siempre que juega Juan trato de ir a verlo, aunque esta vez va a ser algo distinto."

Para Juan, esto nunca fue una presión extra: "Al contrario, es un alivio saber que voy a poder hablar con él y escuchar la crítica que me hace".

3 las etapas que tuvo José Luis Imhoff como entrenador de los Pumas: en 1978, en 1992 y de 1996 a 1999

José Luis es reconocido por ser implacable con su hijo a la hora de juzgar su actuación. "En forma dulce, la crítica comienza con ‘si yo hubiera estado en esa situación hubiera hecho tal cosa’. Lo toma bien. Un entrenador está para corregir los defectos. Las virtudes ya están ahí. Yo siempre interpreté el rugby así."

Joaquín Tuculet, José Luis Imhoff, Juan Hernández, Juan Imhoff y Jerónimo de la Fuente, en una cena especial; Pumas de siempre
Joaquín Tuculet, José Luis Imhoff, Juan Hernández, Juan Imhoff y Jerónimo de la Fuente, en una cena especial; Pumas de siempre Crédito: UAR

Cuenta José Luis que una vez su hijo lo echó del vestuario. "Estaba con Juani Hernández en la tribuna el día del empate con Sudáfrica en Mendoza. Él no había entrado, pero fui a saludarlos. Me dijo: ‘Por favor, te pido que te vayas’. Después los compañeros lo retaron. ‘¿Cómo vas a echar a tu papá? Él es el que te puede echar a vos.’"

"Te debo una", aceptó Juan.

Los dos la tendrán difícil a la hora de manejar la ansiedad esta tarde. "Conmigo va a ser un caso aparte. Va a estar mi padre, conozco mucho la historia, hay emociones que juegan… es una responsabilidad muy grande para mí. Espero que no me juegue en contra, sino usarlo como algo positivo", admite Juan. "Cuando canta el himno, lo cantamos todos en casa. En la familia es un momento tremendamente emotivo. Ahora, al no estar con la mamá (Ana) y las hermanas (Bárbara y Denise), la carga emotiva es menor", explica José Luis. "En este momento especial, cuando falta poco para el Mundial, trato de pasar el mayor tiempo que puedo con él y mis hijos adoptivos que tengo en el equipo, como Juani Hernández , Jero de la Fuente , Juan Pablo Orlandi , Chelo Bosch , Tomi Lavanini , todos chicos que compartieron muchos momentos importantes en la vida de Juan".

Enfrente habrá un rival al que los Pumas, más allá de aquella hazaña del 65 ante el segundo equipo (Junior Springboks ) y la del 82 bajo el nombre de Sudamérica XV, nunca se le ganó en la historia. El compromiso de esta tarde será sublime. Así y todo, José Luis, que como head coach los enfrentó en un test match en 1998, afirma conocer la fórmula para quebrar la racha ("A los únicos que no les puedo encontrar la vuelta es a los All Blacks", dice): "Sudáfrica siempre imprime un plus de violencia, en el buen sentido. O nos intimidan, o nosotros a ellos. Es violencia contra violencia. No se les gana eludiéndolos. Eso lo aprendí acá en el 65. Si vamos para atrás, estamos listos. Pero si hacemos que les duela, la victoria es posible".

Con 27 años y 27 caps (con el de hoy), Juan se apresta a jugar su segundo Mundial, que bien podría ser su última vez con la camiseta de los Pumas, ya que optó por continuar con la celeste y blanca de Racing ("Fue una de las decisiones más duras que me ha tocado tomar en mi vida"). Por eso, también, el partido de hoy será especial.

"Cincuenta años más tarde, hay muchas similitudes entre ambos equipos. Los valores de los Pumas y el amor por la camiseta siguen siendo los mismos. Sabés cuál fue la primera vez que te la pusiste, pero nunca sabés cuál va a ser la última. Eso te hace dar un plus", dice José Luis. Cincuenta años más tarde, la esencia de los Pumas se mantiene.

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