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Un hombre. Simplemente un hombre puede transformarse en motivo de alegrías trascendentes. Justamente ese hombre, en Alumni, marcó el desnivel del resultado y desató la locura de su gente. Con la determinación de quien posee talento y confianza, Bautista Canzani dejó la rúbrica postrera de su calidad goleadora con cuatro penales y un try para que el conjunto de Tortuguitas le gane agónicamente el clásico a Hindú por 17 a 15 y se prenda en los puestos de arriba del presente Top 12.
No se puede decir que fue un partido de alto vuelo rugbístico, ya que los dos equipos tuvieron sus defectos y virtudes en el momento de manejar la pelota. Sin embargo, el roce físico y la gran batalla de packs que se libró durante buena parte de los 80 minutos le dieron un tono épico al desarrollo.

Se jugó como se juegan los clásicos: con fuerza e inteligencia. Y ganó quien mejor combinó estas virtudes: Alumni, que cuando el marcador lo tuvo en desventaja comenzó a arriesgar. Hindú dio lucha con sus backs, presionó constantemente, pero careció de astucia para contrarrestar el empuje final del local y dejó escapar el triunfo a falte de un minuto de manera increíble.
Sin dudas, el punto desequilibrante del partido radicó en la pericia y el olfato goleador del apertura, que convirtió los 17 tantos y fue el responsable del rol conductivo de una formación con la dosis justa de experiencia y juventud. “No me quiero poner el casete, pero el triunfo fue de los 15. Ninguno de mis penales hubiese sido posible si mis compañeros no los generasen. Y si hoy me tocó anotar, es por el esfuerzo de todos”, recalcó Bautista, que desde hace dos partidos afronta la responsabilidad de reemplazar a Santiago González Iglesias en los envíos a los palos.
El local, que hizo las veces de visitante, tuvo un primer tiempo con viento en contra y padeció el juego bajo presión del poderoso pack de Hindú, que no acusó recibo de la ausencia de Graglia y de algunos cambios posicionales. Sin embargo, el desequilibrio de sus backs en velocidad y la buena pegada de Canzani, con un penal, lo mantuvo a tiro de resultado.

La única vez que el Elefante quebró el ingoal de Alumni fue a través de una maniobra colectiva precisa y contundente, definida por Lisandro Rodríguez. Aunque desperdició muchas chances por fallar en los metros finales, el 8 a 3 con que el conjunto de Don Torcuato se fue al descanso resultó justo.
Alumni se tomó la última etapa muy en serio. Ajustó los detalles y fue por la heroica con la conducción y sutil pegada de Canzani. Los gordos, encabezados por Francisco Bottoni, imparable en sus arranques, y Tobías Moyano, de gran participación en el juego suelto –varias veces apareció por las puntas– apuntalaron la levantada. Como reflejo de esa presión, los de Tortuguitas, de la mano de Canzani, lograron tres penales y un try, sumando en ese período un parcial de 14 a 7.
Es verdad que el encuentro no tuvo las luces que se esperaba de un clásico, pero fue emotivo y cautivante. Sobre todo, en los 10 minutos finales, donde Alumni, de la mano de Canzani, no se achicó y fue en busca del triunfo jugando de igual a igual con un hombre menos, por la amonestación de Alejo González Cháves. Fue allí donde la figura del 10 se volvió gigante, transformando en una anécdota el try de Capurro convertido por Fernández. A los 40 minutos, la excelsa pierna derecha de Bautista unió el festejo enloquecido de todo Alumni y él no va más del árbitro Pablo Deluca.
“Cuando erré la conversión después del try, se me vino el mundo abajo. Pensé que ya no había tiempo para otra. Por suerte entró la última”, admitió Canzani, que erró sólo una de las cinco veces que fue a los palos.

En un torneo largo, este fue un triunfo valioso para empezar a construir frente al último campeón de URBA. Los clásicos no siempre se pueden ganar jugando lindo. Pero es indispensable contar con un héroe que rompa el molde y capitalice todo –o casi todo– lo que colectivamente se produce. Ante Hindú, Alumni tuvo a Bautista Canzani, un joven de 24 años que con su rúbrica goleadora desató la locura en Tortuguitas.

