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Al final, después de 227 partidos en 31 semanas, todo quedó reducido a dos equipos. Hindú y La Plata, permanentes animadores del torneo de la URBA, definirán hoy, a las 19.40, el Top 14 de 2012. El equipo de Don Torcuato busca recuperar el reinado que supo ostentar con el tetracampeonato 2006/2009, ya superado el recambio de buena parte de su plantel. El otro, que contará con la fortuna de que la definición se juegue en su cancha, va por el segundo título en su historia tras el de 1995.
Como quedó demostrado, por ejemplo, en la final entre los platenses y el SIC , donde el bicampeón pagó la falta de experiencia en varios de sus jugadores por las numerosas bajas, la veteranía cumple un rol fundamental en este tipo de partidos definitorios. Por eso LA NACION reunió a un referente de cada uno de los protagonistas: Diego Liberato (30 años), octavo y subcapitán de Hindú, y Nicolás Ramos (32 años), uno de los históricos de La Plata.
La sesión fotográfica a la que gentilmente se prestaron en un mediodía agobiante terminó con una charla en el bar Tres Quarts de Puerto Madero. La final, naturalmente, fue el tema excluyente.
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"Los tipos de experiencia pueden ayudar a tomar ciertas determinaciones en el juego; por eso tenemos la obligación de transmitirles a los más chicos que no se trata ni más ni menos que de un partido de rugby que hay que disfrutar", explica el Negro Liberato.
"Los dos tenemos varios jugadores con muchos años. La diferencia con los más jóvenes es que en los momentos difíciles el jugador de experiencia sabe cómo reaccionar", agrega Nicolás.
Liberato y Ramos saben lo que es jugar estos duelos a todo o nada. Hindú y La Plata se enfrentaron varias veces en los últimos años en partidos decisivos, con suerte dispar. En 2009 se cruzaron en semifinales (en el CASI), con un triunfo de Hindú por 17-15, camino a su cuarto título consecutivo. La Plata tuvo revancha en la misma instancia al año siguiente (24-22), en el mismo escenario que albergará el choque de hoy.
"Son partidos muy difíciles de olvidar. Cuando pasen 50 años te vas a acordar si era 2009, o 2010, y en qué instancia era", afirma Diego. "O 2012?", agrega Nico, entre risas, y agrega: "Es así, pero son partidos que ya pasaron. Ahora es otra cosa, es una final. En este caso, los antecedentes no cuentan".
Más atrás en el tiempo se habían enfrentado en las semis de 1998 (victoria de Hindú por 24-3 en el viejo estadio de Biei ). Además, en el Nacional de Clubes de 2008, La Plata eliminó al Elefante en cuartos de final, 36-34 con un drop de Dimas Suffern Quirno sobre la hora. Casi todos, partidos muy parejos y en los que los pateadores tuvieron decisiva incidencia. Como en la semifinal entre La Plata y el SIC, como en los cuartos entre Newman y CUBA, como en la final del año pasado entre el SIC y Alumni. Ejemplos sobran. Cuando llegan los dos mejores equipos mano a mano, las diferencias son mínimas y los partidos se definen por detalles. La puntería de Joaquín Díaz Bonilla, de Hindú, y de Suffern Quirno, en La Plata, puede ser decisiva.
"Va a ser importante sumar cada vez que crucemos la mitad de cancha", admite Liberato. "Y a nivel estratégico, el juego con el pie influye en el juego, por lo que va ser importante que los pateadores anden bien."
Ramos coincide: "Es un arma que te puede dar el triunfo, como nos ha pasado en varios partidos. Va a ser muy importante para decidir quién gane. Los dos tenemos muy buenos pateadores, así que va a haber que tratar de no cometer infracciones".
La emoción, por ese lado, está asegurada. La incógnita es si los nervios y la importancia de lo que está en juego le darán lugar al rugby dinámico y vistoso que los dos equipos intentaron desplegar, con altibajos, durante todo el año. "Con Hindú siempre se dan partidos bastante abiertos y siempre terminás muerto, porque proponen un juego muy dinámico", acota al respecto Nico, y agrega: "Aunque este año nosotros hemos cerrado el juego un poco, cuando tenemos la posibilidad, tratamos de abrir la pelota. Pero no sé si en una final los dos vamos a salir a arriesgar tanto. Ojalá sea un lindo partido y los dos podamos jugar."
Y a pesar de que Hindú ha sido uno de los dominadores del rugby de Buenos Aires en la última década, La Plata es uno de los que más veces le han ganado, si no el que más: desde 2004 se enfrentaron 14 veces, con siete triunfos de Hindú, seis de La Plata (incluido el del Nacional de Clubes) y un empate. "Los últimos partidos fueron todos muy parejos, mérito de la propuesta de juego de La Plata. Siempre son muy chivos, en instancias muy importantes", recordó Diego. "En el estilo creo que somos bastante parecidos. Esperemos que se dé un partido en el que los dos equipos puedan hacer el juego que proponen, que va a ser divertido para la gente."
¿Y qué tiene que hacer, cada uno, para que a las 21.30 pueda levantar la copa? La pregunta descolocó a ambos. "Nosotros apuntamos a proponer y disponer de nuestro juego y tratar de ser lo más fieles a nuestro estilo", respondió el Negro; "si lo conseguimos, creo que tenemos una buena posibilidad de ganar".
Nicolás fue más contundente: "Vamos a salir a dejar todo, como en los últimos partidos, y a tratar de contrarrestar las virtudes de ellos. El que menos se equivoque, el que más concentrado esté y tenga más la pelota es el que va a marcar una diferencia. Una final se juega más que con la cabeza, con las ganas y con el corazón".
Dos equipos quedaron en pie tras un largo certamen. Sólo uno prevalecerá. El rugby ya ganó.

