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Diez años atrás, en un día frío y lluvioso, María veía desde su auto a un runner entrenando y pensaba "este tipo está loco". Algunos años después, con una mochila en sus espaldas, mientras bordeaba el río Tiber, en una gélida Roma, María corría varios kilómetros. No sólo entrenaba, además, iba a hacer las compras: correr se había transformado en parte de su vida.
Ya convertida en runner, María O’Donnell comulga la misma locura. Hoy no sólo corre por placer, O’Donnell -periodista y politóloga- también corre entre la radio, la televisión y la escritura. Corre de la TV Pública (el viejo Canal 7) a Radio Continental, de la radio al Canal 26, de ahí a su escritorio para escribir un nuevo libro –después de su último éxito: Born–; la mejor definición la da su entrenador personal: "María es una locomotora de laburo".
"Hacer 30 kilómetros, también me parecía otro delirio", confiesa, "pero luego de correrlos –en los 30 km de Buenos Aires Sur–, y terminar tan entera, hoy es la carrera que más orgullo me da". Además esa carrera tuvo una llegada muy especial porque "fue la única donde estaba toda mi familia esperando, fue muy lindo", dice.
Empezó a correr como complemento del gimnasio, y sólo en clima cálido. Luego sumó los inviernos. Ahora correr es su principal entrenamiento. Y, a los 46 años, está segura de que su cuerpo responde ante cualquier exigencia. "No tengo que pensar si voy a poder hacer algo, lo hago", cuenta.
Ya trotó por Londres y por las costas uruguayas, por París y por el centro de Chile. Su lugar favorito está entre los frondosos parques de la ciudad de Washington, donde vivió varios años como corresponsal de la nacion. Indistintamente del lugar, el efecto es parecido: "Al correr, siento que el paso del tiempo no me limita".
Sí disfruta de descubrir, sola, nuevos escenarios entre zancada y zancada. "Me da la sensación de que los runners creen que sos local y eso genera una conexión distinta", explica. Más allá del continente, sea una gran capital o una playa solitaria, "correr te iguala en cualquier país", reflexiona O’Donnell.
Luego de dominar los 30 kilómetros, la línea de llegada de la maratón se veía muy cercana: aunque cerca no quiere decir fácil. "Varios años me he propuesto preparar una maratón pero al final desisto; el trabajo me lo complica". Es que su desafío es entrenar sin que se convierta en una carga. "Correr tiene que ser un momento de liberación". Incluso cuando el trabajo más apremia, cuando la gestación del próximo libro transita su momento más arduo, o la pantalla política arde, más aprovecha los kilómetros: "Mientras más presión tengo en el laburo, más me gusta correr", afirma convencida.
Es su forma de descansar de tanto trabajo intelectual, y muchas veces, la fuente de donde nutrirse. "Me sirve para escribir, para trabajar; es un disparador de ideas, aparecen soluciones que quizás ni buscaba en ese momento", precisa. Es su tiempo para desconectarse del mundo, y muchas veces las mejores reflexiones las encuentra al trote.
Aunque tampoco se define como una fanática, ni mucho menos como una evangelizadora, correr la gratifica. No se levanta todos los días agradeciendo una oportunidad más para correr. Tampoco se desespera por las marcas ni los puestos. Menos aún se sabe los nombres de los atletas de elite. Su gran objetivo: la continuidad, en el tiempo, en la vida.
"Sé que si paro de correr puedo caer en la tentación, así que al menos una o dos veces por semana salgo", admite. Y lamenta que en el running los logros sean tan efímeros. "Si no mantenés el entrenamiento, retrocedés", dice y descubre algo de su personalidad: "No me gusta volver para atrás".
Ya sea aumentar la distancia o bajar algún tiempo, valora cada paso. "Los logros –cuenta– no me vienen fácil, así que los disfruto mucho cuando suceden".
Pero con dos hijas adolescentes, la casa, varios trabajos, en resumen: una vida demasiado agitada, María lo sabe, "todos los días tengo motivos para no salir a correr". Por eso suscribe totalmente a la frase del conductor Pancho Ibañez: "Lo mejor de correr, sin dudas, es haber corrido". No se equivoca.


