Alex De Miñaur, el niño prodigio australiano que rechazó España y ahora sueña con ser más grande que Hewitt

Alex De Miñaur, el nuevo talento australianoi
Alex De Miñaur, el nuevo talento australianoi Fuente: Reuters
Sebastián Torok
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17 de enero de 2019  

"Desde hace un par de años sabemos que teníamos un buen tenista llegando. Creo que mejoró mucho en los últimos tres años y en la actualidad es uno de los mejores del mundo, es la realidad (…) Es un talento maravilloso y muy joven. Realmente creo que tiene la oportunidad de tener una gran carrera, espero que no en las próximas dos noches, pero le deseo lo mejor para el resto del año". Rafael Nadal no suele obsequiar semejantes elogios con liviandad. Si el español, disciplinado como pocos, lo hace, es porque realmente lo siente así. No busca quedar bien con nadie; no tiene necesidad de hacerlo. Por ello, cuando endulza los oídos del australiano Alex De Miñaur (19 años, 29º del ranking), vale la pena prestarle atención. El ganador de 17 coronas de Grand Slam se refirió así, en el Abierto de Australia , sobre una de las mayores promesas de la nueva generación que, dicho sea de paso, será su contrincante en la 3ª ronda del torneo.

De Miñaur nació en Sydney, donde sus padres (Esther, española de Alicante, y Aníbal, uruguayo) administraban un restaurante de comida italiana. Sin embargo, decidieron regresar al país europeo cuando no consiguieron renovar la licencia de trabajo australiana (Alex tenía apenas 5 años). Una vez en España, De Miñaur ingresó en una academia de tenis y fue evolucionando tanto hasta convertirse en una de las piezas más valiosas de las categorías menores. Sus padres, mientras tanto, se ganaban la vida trabajando en un lavadero de automóviles, pero las limitaciones económicas no los permitieron sostener el despegue profesional de su hijo. Así fue como solicitaron colaboración a la Real Federación Española de Tenis y a la de Valencia, pero lo único que recibieron fue…, indiferencia. Hasta que el destino quiso que el australiano Todd Woodbridge (número 1 del mundo en dobles en 1992) quedara encandilado al observar pelotear al chico en Francia. Desde ese momento hizo todo lo posible para que la federación australiana lo incorporar a sus programas. Hoy, De Miñaur es el niño mimado del público aussie; de hecho es el número 1 del ranking de ese país (en el segundo escalón está John Millman, de 29 años y desde el puesto 37º), por encima de Nick Kyrgios y Bernard Tomic, talentosos que se boicotean con sus constantes y malos comportamientos.

Alex De Miñaur, la promesa del tenis australiano
Alex De Miñaur, la promesa del tenis australiano Fuente: Reuters

Como sucede con aquellos futbolistas que son rechazados en pruebas de divisiones inferiores y luego se destacan con mucha resonancia como profesionales, la Federación española de tenis hoy se lamenta haberle dado la espalda a De Miñaur. Y no solo por lo que pueda hacer individualmente el jugador de piernas eléctricas y diestro de revés de dos manos en el futuro. Sino también porque España sabe que el recambio post Nadal, David Ferrer y Feliciano López –entre otros–, no será cómodo y necesitan focos de contagio. Pablo Carreño Busta (23º, 27 años), Roberto Carballés Baena (75º, 25) y Jaume Munar (79º, 21) son los menores de 30 años con bandera española que hoy aparecen en el top 100. Y ninguno de los tres (ni siquiera el mallorquín Munar, que en 2018 perdió ante De Miñaur en las semifinales del Masters de la nueva generación, en Milán) lucen con una proyección tan valiosa como la del australiano hincha de Real Madrid y al que muchos comparan con Ferrer por su enérgico estilo de correr, defender y contraatacar.

"Mi madre es española y paso mucho tiempo allí, pero nací en Australia y siempre me he sentido australiano. He crecido aquí y recuerdo de pequeño ver la Copa Davis y querer ser parte de eso. Creo que no hay nada mejor que representar la bandera verde y oro", sentenció De Miñaur, que vive el mejor momento de su corta carrera. La semana pasada conquistó su primer título (en Sydney, precisamente) y alcanzó por primera vez la tercera ronda del Abierto de Australia, al superar, en 3h52m, al suizo Henri Laaksonen (166º) por 6-4, 6-2, 6-7 (7-9), 4-6 y 6-3. Está sumamente identificado con el tenis aussie: en 2018 debutó en la Copa Davis y se tatuó el "109" en el pecho (es el número que le corresponde en el listado histórico de los jugadores que, al menos una vez, actuaron en el equipo de su país). Además, es usual escuchar a Rod Laver , la leyenda australiana, destacar sus virtudes.

El español Adolfo Gutiérrez es el entrenador de De Miñaur, pero el tenista de 183 centímetros cuenta con un asesor de lujo y muy presente, que prácticamente observa todos sus partidos en el court: Lleyton Hewitt , el exnúmero 1 y uno de los grandes competidores de la historia. La federación australiana de tenis le dio todas las facilidades al joven apodado "El demonio", y se las continúa brindando hoy, cuando ya acumula más de un millón y medio de dólares por premios oficiales.

De Miñaur tenía 9 años cuando Nadal logró su único trofeo de Australia, en 2009. Ya se enfrentaron una vez y ganó el actual número 2 del mundo. Fue en 2018, en el court central de Wimbledon, por la tercera rueda y el zurdo de Manacor triunfó por 6-1, 6-2 y 6-4. Volverán a cruzarse, pero en territorio australiano. "Es joven y está jugando con una gran confianza después de ganar partidos, lleva siete victorias consecutivas y será duro. Necesito estar listo", aventuró Nadal, que no subestima a nadie. Mucho menos a un peligro como De Miñaur, el niño prodigio australiano que rechazó España y ahora sueña con ser más grande que Hewitt.

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