La estrategia del Abierto de Australia 2021: cinco burbujas, menos público y los mismos premios económicos

El Rod Laver Arena, el escenario principal del Abierto de Australia, un Gran Slam que hará lo posible para no sufrir cambios en 2021.
El Rod Laver Arena, el escenario principal del Abierto de Australia, un Gran Slam que hará lo posible para no sufrir cambios en 2021. Fuente: Reuters
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12 de agosto de 2020  • 09:48

La ciudad de Melbourne se encuentra en medio de un bloqueo total después de un segundo aumento en los casos de coronavirus, por ese motivo los organizadores del Abierto de Australia, uno de los cuatro Grand Slam, ya trabajan en distintas alternativas para garantizar la edición 2021. Cinco burbujas sanitarias, la chance de trasladar el certamen a otra fecha (aunque confían en conservar la programación en enero) y la mitad de espectadores en las tribunas, son sólo algunas opciones en estudio.

La venta de entradas comenzará en octubre próximo y se abrirán cinco "burbujas de bioseguridad" en todo el país seis semanas antes de que comience el torneo para permitir que los jugadores que lleguen a Australia eviten las medidas de cuarentena más restrictivas, explicó el director del certamen, Craig Tiley. "Vamos a abrir nuestra bio-burbuja desde el primero de diciembre y los jugadores pueden venir en cualquier momento. Cuando lleguen los jugadores, nuestra expectativa es que no estén en un hotel durante 14 días como son los requisitos actuales. Tendremos una exención dentro de esta burbuja de bioseguridad", agregó el director ejecutivo de Tennis Australia.

El mismo equipo de gestión de crisis de Tennis Australia creado a partir del humo provocado por los incendios forestales que amenazó el torneo de este año, puso en marcha un plan comercial y operativo para cada uno de los escenarios que se pueden presentar con miras a 2021. La primera opción es que el Australian Open se realice de la misma manera que en 2020; la segunda, que se realice con cantidad de público limitado; la tercera, a puertas cerradas, siendo "un evento únicamente de transmisión"; el escenario cuatro estudia la posibilidad de moverse a otra época del año; y el quinto, que directamente se cancele el torneo.

Figuras en el último Abierto de Australia, en enero pasado: Nadal, Djokovic, Serena Williams, Wozniacki y Federer.
Figuras en el último Abierto de Australia, en enero pasado: Nadal, Djokovic, Serena Williams, Wozniacki y Federer. Crédito: @djokernole

Tiley confía en poder recibir a unos 400.000 espectadores en el Melbourne Park en 2021, aproximadamente la mitad del número que asistió al torneo en enero pasado. El fabuloso complejo, que cubre un área de aproximadamente 2,5 kilómetros, le permite a los organizadores hacer cumplir el distanciamiento social de manera efectiva, mientras que el uso de barbijos será obligatorio. "Hemos establecido una estrategia y un plan operativo para todos nuestros fans y cómo se posicionarán en el sitio", dijo Tiley.

Tiley, una persona muy activa que se ganó la confianza de los protagonistas del circuito, dijo que consultarían con las autoridades de los principales torneos si se vieran obligados a reprogramar el Australian Open y que no actuarían unilateralmente como lo hicieron los organizadores de Roland Garros, cuando trasladaron su evento de mayo a finales de septiembre.

En caso de verse obligados a abandonar la opción de enero, el invierno australiano descartaría los meses de mayo a julio como ventanas, pero se podrían considerar marzo-abril o septiembre-octubre, agregó Tiley, según apuntó la agencia Reuters y el diario The Age.

Tiley indicó que contrataron a un "experto global" para ayudar a instalar las burbujas de bioseguridad y las instalaciones de prueba en las ciudades de Perth, Brisbane, Sydney, Adelaida y Melbourne, que permitirán a los jugadores aclimatarse y entrenarse para el Grand Slam.

El Abierto de Australia, que se celebra en Melbourne desde 1972, es la principal fuente de ingresos para Tennis Australia y la última edición tuvo un impacto económico directo de 387 millones de dólares en Melbourne, dijo Tiley. Tennis Australia espera que la facturación y los ingresos de la próxima edición disminuyan en un porcentaje de dos dígitos, pero no reducirían la bolsa de premios de 71 millones de dólares australianos.

"Soy optimista y estoy seguro de que tendremos un evento y será en Melbourne", aventuró Tiley. Y agregó que Tennis Australia tenía reservas de efectivo de 80 millones de dólares en las que apoyarse en caso de que el torneo tenga que ser cancelado.

"Hemos dicho todos los años que somos el 'Happy Slam'. Pero ahora estamos diciendo que somos el 'Seguro y feliz Slam'", sentenció Tiley.

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