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La respuesta es siempre la misma: “No”. Y ese no llega demasiado rápido. Basta con que Miguel Nido, director del Argentina Open, comience a hablarle a Tony Godsick, manager de Roger Federer, para que el “no” corte cualquier posibilidad de seguir la conversación. El amor de Federer por la Argentina pasa por las exhibiciones. Un torneo oficial no puede pagarle lo que cobró en diciembre de 2012 por sus dos noches en el Tigre.
Godsick no quiere darle a Nido la más mínima esperanza: Federer no va a jugar el torneo sobre polvo de ladrillo en el Buenos Aires Lawn Tennis. No es mala educación, es practicidad anglosajona a la hora de hacer negocios. ¿Para qué hablar de la familia y del tiempo si al final sabe lo que se le va a plantear? Más aún: ¿para qué demorar la segunda charla, esa que involucra a Juan Martín Del Potro, del que Godsick es también agente?
El número uno del tenis argentino le viene dando desde siempre la espalda al único gran torneo que hay en el país, pero Nido seguirá intentándolo: “Todos los años voy a hacerle una oferta, nunca sabes...”.
Nido y Martín Jaite tienen estudiado el impacto que significaría tener alguna vez a Del Potro jugando por los puntos en Buenos Aires: “Sería similar al que produjo Rafael Nadal, la venta de entradas crecería entre un 30 y un 40 por ciento”.
Sin “trapitos” este año –el gobierno de la ciudad de Buenos Aires logró controlar la situación en los Bosques de Palermo–, Nido está feliz con su torneo, sobre todo cuando recuerda lo sucedido en 2002. “Le explicamos a la ATP que el 2002 argentino era peor que la Gran Depresión de Estados Unidos en los años ‘30”. Pero quedarse en eso, en que hubo un pasado peor, no permite crear futuro. “Todo se puede comprar, incluso un Masters 1000 si alguna vez se vuelve a ofrecer uno. Y siempre hay que estar preparado”. ¿Para un megatorneo en la Argentina? No sin socios poderosos a nivel internacional y local. Nido está más preocupado por el hecho de que la ATP “no le presta a la región la atención que merece”. El ente rector del tenis masculino, añade el ex número 112 del ranking mundial, “está lejos de los torneos y más cerca de los jugadores que nunca; le da poder a tipos que no creo que se lo merezcan, a los 100 o 200 del mundo, mira a los challengers y las clasificaciones cuando debería ser su última preocupación”. Eso sí, Nido no cree en el tenis–Fórmula 1 que propone Ion Tiriac, con pocos jugadores y pocos torneos. Tampoco está ya tan entusiasmado con cambiar la superficie al cemento, aunque dejar el polvo de ladrillo sería un poderoso argumento de cara al intento de convencer a Del Potro.
“Somos, de los torneos categoría 250, uno de los tres con más público”, recalca, y vuelve a decir que todo es posible si hay insistencia y dinero: “Butch Buchholz no quería vender Miami, pero Mark McCormack, jefe de IMG, se le sentó en su oficina con un cheque en blanco y le preguntó: ‘¿Cuánto quieres?’. Y no se levantó hasta lograrlo”.


