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LONDRES.- Habría que probarlo para ver qué le sucede a uno. Se trata de aparecer a los nueve años y pegando un estético revés en la tapa de una revista de gran difusión. Acompañando un titular de esos que pesan toneladas: "¿El campeón que Francia espera?".
Es la historia de Richard Gasquet, que 20 años después de esa pregunta está encontrando en Wimbledon la respuesta. Sí, aún puede ser un campeón.
En Wimbledon , por ejemplo, donde ayer sacó del torneo al campeón de Roland Garros y mañana intentará hacer lo mismo con el número uno del mundo. Si derrotó 6-4, 4-6, 3-6, 6-4 y 11-9 al suizo Stan Wawrinka, que cinco semanas atrás batió a Novak Djokovic en la final del Abierto de Francia, ¿por qué no vencer al serbio en las semifinales de Wimbledon? Porque el deporte no necesariamente funciona así, como bien sabe Gasquet , que a los 29 años llegó apenas por tercera vez a una semifinal de Grand Slam.
Durante años, Gasquet se obsesionó con un video martirizante, el de su único triunfo sobre el español Rafael Nadal. Nacieron con dos semanas de diferencia, y si se observan en YouTube las imágenes que el francés vio una y mil veces la conclusión es clara: el niño con grandes perspectivas es ese genio de revés a una mano. El otro, simpático en su esfuerzo, es mucho más limitado. Gasquet ganó 6-7, 6-3 y 6-4 aquella final del tradicional torneo "Les Petites As" (Los pequeños campeones) rematando el partido con una derecha paralela furibunda ante un superado Nadal. Tenía 13 años y nunca más volvería a derrotar al español.
"Me veo jugando contra él, ganándole a Rafa, y a veces no lo puedo creer", admite hasta hoy Gasquet, que desde aquel partido jugó 13 veces como profesional contra Nadal y perdió todas. Apenas sumó cuatro sets en el total de los encuentros.
Que la Biblia del tenis francés señalara en 1995 a Gasquet como futuro campeón era comprensible. Habían pasado ya 12 años del último galo campeón en Roland Garros, Yannick Noah. Treinta y dos años después de aquel hito, Francia sigue sin campeón masculino en el Bois de Boulogne, y Gasquet disputó 12 ediciones del torneo sin poder superar los octavos de final. Pregúntenle si aquella tapa de Tennis Magazine le pesa o no.
Ganador de 12 torneos del circuito, aunque todos del tercer escalón, ninguno de ellos Masters 1000, Gasquet es uno de los jugadores más admirados del circuito, porque su revés a una mano dispara los sueños de grandeza de cualquiera. Los cuartos de final que ganó ayer ante Wawrinka fueron definidos por la BBC como "el partido de los reveses hermosos", y en ese duelo fue más que el suizo, que exhibió cierta presión por demostrar que, tras Melbourne y París, también es capaz de pisar fuerte en Londres.
Gasquet, que busca jugar siempre con la misma pelota si logró un buen saque y tiene la obsesión de cambiar y ajustar el sobregrip de su raqueta en los cambios de lado -"¡Lo hacía siempre cuando jugaba conmigo en la Copa Hopman!", recordó asombrada la francesa Marion Bartoli-, necesita 17 segundos para ese momento de relajación en medio de los partidos. Necesitó, en cambio, mucho más tiempo para sobreponerse al mayor tropiezo de su carrera: el positivo por cocaína de 2009. El francés ganó la lucha esgrimiendo un argumento que dejó a muchos con los ojos abiertos de par en par: había besado a una chica durante una fiesta en Miami, con tan mala suerte que la dama había consumido cocaína en cantidades tales como para que el tenista diera positivo en un control antidoping. El primero que hizo pública la teoría a la que apeló la defensa de Gasquet fue Nadal con una frase que hizo historia: "Sales de fiesta y puede pasar cualquier cosa, te das un beso con una chica que ha tomado...". La Agencia Mundial Antidoping (AMA) y la Federación Internacional de Tenis (ITF) pedían entre uno y dos años de sanción, pero los abogados de Gasquet lograron reducirla a dos meses y medio. Un asunto que ya es pasado, porque lo que le importa a Gasquet ahora es llegar a su primera final de Grand Slam. Él mismo no puede creer dónde está. "¿Unas semifinales de Grand Slam con Federer , Djokovic, Murray y yo? Déjenme disfrutarlo".


