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PARIS.- Las imágenes son espeluznantes: ese tobillo derecho doblado del belga David Goffin duele como si fuera propio y por momentos obliga a dirigir la mirada hacia el costado. Como si fuera un embrujo, otra lesión le allanó el camino a un tenista argentino en Roland Garros 2017, en este caso a Horacio Zeballos , que se fue de la cancha pidiéndole perdón a la gente, a la usanza de los futbolistas que le convierten un tanto a su ex equipo. El episodio de Nicolás Almagro, que se retiró llorando desconsoladamente de su partido con Juan Martín del Potro y cuya recuperación le demandaría menos tiempo del imaginado en un primer momento (de 3 a 4 semanas por una dolencia reiterada en la rodilla izquierda), precedió a una nueva partida involuntaria: la de Goffin (10°), que salió de la cancha Suzanne Lenglen ayudado y casi sin poder pisar tras caerse en el fondo de la cancha. Minutos después, se confirmó el abandono y el consecuente pase a los octavos de final de Zeballos.
El hecho ocurrió en el décimo game, con Goffin sacando para set (5-4) y Zeballos con break-point. El marplatense logró imponer el ritmo del punto y con tiros de mucho ángulo desplazó al belga por el fondo de la cancha. La cuestión terminó mal cuando fue a buscar y pegó un revés defensivo, resbaló sobre el polvo de ladrillo, se enganchó con las lonas que se ponen en casos de lluvia, se dobló el pie y se golpeó muy fuerte. Todo mientras el tiro de Zeballos se iba afuera. La alarma se encendió cuando Goffin no se movía demasiado y se tomaba el tobillo, mostrando signos de profundo dolor. Entró el fisioterapeuta, realizó una evaluación rápida y sugirió llevarlo a la sala médica. No tardó mucho en conocerse el parte: Goffin no estaba en condiciones de continuar.
Viendo las imágenes, cabe preguntarse si la lona estaba bien o mal puesta en ese sector. Con el hecho consumado, podría hablarse de imprevisión. Pero en rigor, la cancha Suzanne Lenglen, la segunda en importancia del certamen, tiene amplitud, buenos sectores de escape para desplazarse y la lona estaba a la altura del cajón donde se ubican las sillas de los jueces de línea. Nada desmedido ni inusual. Además, es una jornada en la que estaban anunciados chubascos, con lo cual tampoco es extraño que las lonas estén listas para ser desplegadas en las canchas. "La cancha es grande, tiene como 6 metros de fondo, a diferencia de otras aquí mismo. Hay espacio. Creo que debajo de la lona hay como cemento y por eso patinó y se le enganchó el pie", contó Zeballos. Para el canadiense Milos Raonic, cuyo rival,el español Guillermo García López, también se retiró por un desgarro, "cuando se espera el saque en esa cancha, allá atrás, existe algún riesgo. Pero la verdad fue un extraño accidente. Lo lamento por Goffin".
Goffin ni siquiera pudo ir a la conferencia de prensa. Su coach, Thierry Van Cleemput, no ocultó su malhumor y anunció: "Espero y confío en que haya consecuencias para los organizadores de Roland Garros. Investigar y evaluar si se cuidó bien o no la seguridad de los jugadores dentro de la cancha. En el momento no me di cuenta de la caída. Después, cuando no se levantaba, tuve miedo. Ahora hay que esperar unas 48 horas que se desinflame el tobillo para realizar nuevos estudios y comprobar la gravedad de la lesión".

