Roger Federer, el irrompible: un jinete que salta las lesiones mientras otros se tropiezan con ellas

La plasticidad de Federer, en Australia
La plasticidad de Federer, en Australia Fuente: AFP - Crédito: Tony Ashby
Sebastián Torok
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2 de enero de 2019  • 23:59

Rafael Nadal , en la sala de conferencias del ATP 250 de Brisbane, luce apesadumbrado debajo de una gorrita gris y con los brazos cruzados sobre la mesa. Llegó a la ciudad australiana como el primer favorito y con el deseo de abrir oficialmente su temporada, sin embargo la convocatoria a la prensa es para anunciar que padece una lesión muscular en el muslo izquierdo y que los médicos le recomendaron no competir el torneo, por precaución, pensando en el primer Grand Slam del año, el Abierto de Australia , desde el 14 del actual. El español, que jugó apenas nueve torneos en 2018, no lo hace en forma oficial desde el 7 de septiembre, cuando se retiró en las semifinales del US Open contra Juan Martín del Potro por un problema en el tendón rotuliano de la pierna derecha.

Andy Murray , con los ojos humedecidos, reaparece en el tour después de tres meses venciendo al australiano James Duckworth (6-4 y 6-3) en Brisbane. "Estoy feliz de estar de vuelta. Quiero intentarlo y disfrutar todo lo que pueda, y simplemente tratar de disfrutar jugando al tenis hasta que me sea posible. No sé lo que durará, pero ya veremos...", susurra. Una cirugía en la cadera, en enero de 2018, se convirtió en una pesadilla: lo marginó del circuito durante seis meses y solo le permitió jugar 12 partidos. Lo más alarmante para el escocés es que los dolores en la zona perduran. ¿El futuro? Por el momento, una incógnita. Por lo pronto, se marchó de Brisbane en la segunda ronda: perdió con el ruso Daniil Medvedev por 7-5 y 6-2.

Novak Djokovic se luce, en la actualidad, como Nº 1. Campeón de los últimos dos Grand Slam (Flushing Meadows y Wimbledon), hoy parece no tener contrincantes. Sin embargo, después de atravesar por problemas en el codo derecho (estuvo sin competir desde Wimbledon 2017 a Australia 2018, y hasta sufrió una cirugía en febrero pasado), el serbio se sentó frente a su grupo de trabajo y, frustrado por no sentirse poderoso como siempre, le comunicó que quería retirarse. Todos abrieron los ojos. Pero después de quedar eliminado en los cuartos de final de Roland Garros, se aisló durante cinco o seis días y se dedicó a escalar por las montañas de Sainte Victoire en Francia junto a su esposa, Jelena. Ello lo energizó. "Tomamos las cosas desde una perspectiva diferente. Desde entonces, el tenis es completamente distinto para mí", reconoció el balcánico, que avanza con autoridad en el ATP de Doha.

Roger Federer tiene 37 años y cumplirá 38 en agosto. Hasta 2016, cuando padeció un desgarro de menisco de la pierna izquierda que lo alejó del tour durante seis meses, el ganador de 20 trofeos de Grand Slam solo había tenido pasajeras lesiones, mononucleosis y dolores de espalda; nada severo. Desde que debutó en la elite del tenis, en 1998, prácticamente nada lo perturbó. Hoy, mientras al menos dos de los Cuatro Fantásticos tienen dificultades, él sigue radiante, saboreando su profesión. Por estas horas, en Perth, jugando la Hopman Cup, un torneo mixto de exhibición previo a Australia. El Nº 1 más veterano de la historia (con 36 años y seis meses) es una suerte de jinete que salta las lesiones cuando otros sufren.

El intensivo entrenamiento de Roger Federer - Fuente: YouTube

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¿Hay razones por las cuales Federer atravesó generaciones ostentando una maquinaria armoniosa? Claro que sí. Su rítmico juego de pies siempre fue una virtud esencial y es un buen punto para empezar a comprender su vigencia. La capacidad exquisita para anticiparse a las jugadas, cual si fuera un bailarín, es clave. Ello también le permitió economizar esfuerzos; mientras otros consumen más rápido el combustible, él lo modera. "Era muy rápido, bien coordinado, tenía todo desde niño y siempre fue exigente. Y eso ha evitado que tuviera lesiones importantes. La técnica de Federer es académica. Podría jugar hasta los 40 años a muy buen nivel", le dijo a LA NACION, en noviembre de 2011, el osteópata y fisioterapeuta Paul Dorochenko, que trabajó el cuerpo de Federer cuando este aún era adolescente. Muy lejos de cumplir su pronóstico no se encuentra, Dorochenko...

El actual Nº 3 no deja de sorprender, incluso hoy cuando ya no tiene necesidades de seguir agrandando su leyenda. Después de dos temporadas sin actuar en la gira sobre polvo de ladrillo –la superficie que más desgaste genera–, está evaluando volver a mancharse las medias de naranja durante los próximos meses. A esta altura, sentirse en plenitud le permite administrar su calendario como quiere, sin presiones, disfrutando.

El estadounidense John McEnroe , Nº 1 en 1980, no suele regalar elogios. Mucho menos si se trata de alguien que puede quitarle protagonismo en la historia del tenis. Pero hace unos años fue contundente e ilustrativo: "Creo que el origen de que muchos jugadores pasen más tiempo fuera de las canchas es porque vieron a Federer jugar con éxito durante muchos años. Creen que pueden hacerlo, cuando es algo muy complicado..., porque Roger Federer solo hay uno".

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