Un nuevo Nadal: cuál fue la estrategia que cambió para reinventarse y seguir coleccionando gloria

Nadal yendo a la red para ganar un punto con su volea, uno de los cambios para seguir ganando
Nadal yendo a la red para ganar un punto con su volea, uno de los cambios para seguir ganando Fuente: AFP
Sebastián Torok
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9 de septiembre de 2019  • 18:40

"(Rafael) Nadal se ha reinventado. Rafa ya es el mejor de la historia, le falta un Slam para superar a Federer, pero es solo cuestión de tiempo. Creo que lo conseguirá en el 2020. Es ya el mejor no por ganar en Nueva York y estar más cerca, sino por haberle dado una vuelta más al detalle en cada pilar y haber ganado siendo un nuevo jugador". Emilio Sánchez Vicario, un referente del tenis español, sumamente recordado en este rincón de Sudamérica por haber sido el capitán del diezmado equipo ibérico que, con los pronósticos en contra, obtuvo la Copa Davis en la fatídica final de Mar del Plata 2008, cuando la Argentina hizo todo mal, da en la tecla en una columna publicada en el diario El Mundo, pocas horas después de que el mallorquín ganara, en Flushing Meadows, el 19º trofeo de Grand Slam. A los 33 años, con más de 80 títulos obtenidos y 115.000.000 de dólares embolsados por premios oficiales en torneos, fue lo suficientemente humilde e inteligente para salirse del libreto y desplegar estrategias inusuales que la final frente al robótico ruso Daniil Medvedev (desde ayer, 4º del tour) le reclamaban.

La volea, recurso más familiar para Roger Federer o Feliciano López que para el zurdo de Manacor, fue clave en la noche del domingo sobre el cemento del estadio Arthur Ashe. Según un informe en atptour.com del analista de tenis Craig O'Shannessy (un especialista que trabaja, entre otros jugadores, para Novak Djokovic), Nadal solamente había hecho saque y volea cinco veces en cinco partidos para llegar a la final (no disputó la segunda ronda, ya que el australiano Thanasi Kokkinakis se bajó por lesión), ganando todos esos puntos. Pero con Medvedev constantemente devolviendo pelotas planas y bajas desde la línea de fondo que no le permitían al español tomarlas con comodidad para responder con sus clásicos tiros altos y atiborrados de revoluciones, este debía intentar algo distinto. El actual número 2 del ranking se encontró bajo amenaza en el fondo de la cancha (terminaría ganando solo el 47% [96 de 204] de los puntos ejecutados de la parte trasera del court, el porcentaje más bajo desde ese sector en todo el certamen).

Entonces, Nadal empezó a trasladar la batalla hacia el frente de la cancha, con el objetivo de lograr la sorpresa y la ventaja. Y así lo hizo durante las casi cinco horas de acción. Subió 66 veces a la red y ganó 51 (77%). Además, hizo el combo de saque y volea 20 veces en la final, ganando 17 de esas "osadías" (85%). En sus otros partidos rumbo a la definición en Nueva York, salvo en la tercera ronda frente al coreano Hyeon Chung, Nadal siempre utilizó mucho menos el recurso de la volea: ganó 17 de 21 puntos (81%) en las semifinales, 16 de 22 (73%) en los cuartos de final, 7 de 8 (88%) en la cuarta rueda y, también, 7 de 8 en su debut.

"Cuando estás ganando un partido con tu juego y el rival te empieza a quitar la iniciativa y domina el centro del campo, genera problemas. Nadal estaba dos sets a cero y break arriba, pero luego el ruso se soltó y empezó a controlar. Nadal no quiere ser dominado nunca, pero se vio en esa situación: con la derecha inofensiva, con las alturas sin hacer daño, con los drops de la misma manera. Solo le quedaba pegar y volear. Y eso lo mantuvo en partido. Tuvo mucho mérito, porque siguió intentando y logró torcer el rumbo", le aportó Sánchez Vicario a LA NACION.

Según Sánchez Vicario (número 7º en singles en 1990 y 1º en dobles en 1989), tácticamente la llegada de Carlos Moya (1º en 1999) al equipo de Nadal, con "su idea de tenis moderno", de cambiar el patrón de juego y de transformar a Rafa en un jugador agresivo, que usase sus golpes para competir y desgastarse menos, "fue un gran cambio". Y la volea, dentro de ese abanico, se transformó en un recurso que "penetra y define".

Antes de viajar desde Nueva York a España, Nadal recibió preguntas de todo tipo. Una de ellas, vinculada a su cambio de estrategia y al perfeccionamiento de la volea, algo que para un jugador que construyó su leyenda sobre canchas lentas parecía una utopía. "Eso es lo que hice toda mi carrera: solo trato de mejorar las cosas que necesito porque también pierdes cosas que tenías. Cuando pierdes cosas, necesitas agregar otras para seguir siendo competitivo". Simple. Concreto. Disciplinado. Contundente. Nadal se reinventó para seguir coleccionando gloria.

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