Paz entre el ruso y los estadounidenses: Medvedev es finalista del US Open y el público lo aclamó

Medvedev, de 23 años, llegó a su primera final de Grand Slam.
Medvedev, de 23 años, llegó a su primera final de Grand Slam. Fuente: AP - Crédito: Geof Buker
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6 de septiembre de 2019  • 20:19

No por nada es el tenista que más partidos ganó en el año: medio centenar, por delante de los tres grandes. El estupendo 2019 de Daniil Medvedev mejora hasta sumar la final del Abierto de Estados Unidos , a la que el ruso llegó al vencer al búlgaro Grigor Dimitrov por 7-6 (7-5), 6-4 y 6-3 en la primera semifinal del último torneo de Grand Slam de la temporada.

Medvedev, que hace unos días pidió disculpas al público de Flushing Meadows luego de algunos cortocircuitos entre el jugador y los espectadores al principio del torneo, eliminó en sets corridos a quien venía de derrotar al suizo Roger Federer. Ahora aguarda por el español Rafael Nadal, que en la segunda semifinal se impuso al sorprendente italiano Matteo Berrettini por 7-6 (8-6), 6-4 y 6-1, también en el estadio Arthur Ashe.

El próximo lunes el ruso de 23 años y 1,98 metros de estatura aparecerá 4º en el ranking mundial, un puesto delante del que ocupa hoy. Lógica consecuencia de su rendimiento en un 2019 de ensueño, en el que sus 50 triunfos lo ponen por encima de nada menos que Nadal y sus 45, Federer y sus 43 y Novak Djokovic y sus 41. Por ahora, el serbio tiene dos majors ganados en la temporada (Australia y Wimbledon), y el español conquistó el restante (Roland Garros).

Medvedev, de 23 años, nunca había ido más allá de los octavos en los cuatro certámenes mayores del circuito.
Medvedev, de 23 años, nunca había ido más allá de los octavos en los cuatro certámenes mayores del circuito. Fuente: AFP - Crédito: Matthew Stocman

Más allá de los chispazos que mantuvo al principio del campeonato con los aficionados, Medvedev logró enfocarse para alcanzar su primera final de Grand Slam. Hasta ahora, nunca había superado los octavos en los grandes torneos, una categoría en la que empezó a intervenir en 2017. En su 12ª participación, está a un triunfo de la gloria, los 2000 puntos para el ranking y los 3.850.000 dólares de premio para el campeón (en rigor, ya se aseguró 1.900.000 por ser finalista).

Dimitrov, por su parte, se frustró por tercera vez en una semifinal de Grand Slam, luego de las que protagonizó en Wimbledon en 2014 y en Australia en 2017.

"Es una locura. Pero aquí estoy, y estoy contento", comentó Medvedev. Fue ovacionado tras su victoria, cuando arrojaba las clásicas tres pelotas de regalo al público en el enorme estadio Ashe. Una imagen difícil de avizorar al principio del certamen, cuando el moscovita, que vive en Mónaco, desafió a la concurrencia con una ironía dicha a los cuatro vientos. "Quiero que todos sepan, cuando se vayan a dormir, que gané gracias a ustedes, que gritaron en mi contra. Cuanto más lo hagan, más voy a ganar. Ustedes me dieron la energía que necesitaba. ¡Gracias!", retó el ruso a los neoyorquinos, que lo habían reprobado después de que tirara de mal talante una toalla que le había entregado un alcanzapelotas y de que levantara un dedo mayor. Gratis no le salió: la organización le aplicó una multa de 19.000 dólares, de los cuales 5000 correspondieron a excesos verbales y 4000 al ademán de mal gusto.

Aquello sucedió en la tercera rueda, cuando el quinto del ranking se deshizo del español Feliciano López. En la siguiente etapa despachó al alemán Dominik Koepfer y volvió a torear a la gente. Pero en el cuarto de final se produjo un cambio de actitud. "Necesito ser una mejor persona en la cancha. Fui un idiota. Y todos sabemos cómo puede ser el público neoyorquino, quizás el más electrizante del mundo", recapacitó. Su pedido de disculpas encontró eco pronto: Medvedev está en la final del Abierto de Estados Unidos y en Queens ya no se lo recibe a como a un soviético en la guerra fría.

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