Una fiesta histórica en Pilar, al calor de Serena y Venus

Las hermanas Williams festejaron su doble triunfo
Las hermanas Williams festejaron su doble triunfo Crédito: Sergio Llamera / AAT
Las Williams fueron las figuras indiscutidas en la Fed Cup; con sendas victorias, Estados Unidos le gana por 2-0 a la Argentina
José Luis Domínguez
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8 de febrero de 2015  • 07:25

El día tan soñado llegó, y la Fed Cup vivió una fiesta singular en la Argentina. Una jornada en la que muchos pudieron disfrutar, desde bien cerca, la oportunidad de ver en acción a dos leyendas del tenis como Serena y Venus Williams . El 2-0 para Estados Unidos frente a la Argentina en esta serie por la primera rueda del Grupo Mundial II de este certamen equivalente a la Copa Davis de los varones encaja casi en lo anecdótico: con esos nombres del otro lado de la red, un resultado distinto hubiera bordeado la hazaña. Y, más allá de algún bache, las norteamericanas no dejaron resquicios. Quizá sólo por segmentos aparecieron los mejores golpes de sus repertorios, pero fue más que suficiente para dejar en claro su categoría. Las chicas argentinas cumplieron su papel, con la intención de hacer lo mejor posible; mientras pudieron, buscaron jugar de igual a igual, pero a lo largo del sábado quedó instalada la impresión de que la llave siempre estaba en poder de las morenas que cambiaron el rumbo del tenis femenino desde hace más de 15 años.

El country Pilará se vistió de la mejor manera para recibir a sus visitantes más ilustres, aunque pronto quedó en evidencia que las tribunas tubulares dispuestas con premura serían insuficientes para contener a las más de 3000 personas que llegaron a Pilar para ver en acción a Serena, la número 1 del mundo y flamante campeona del Abierto de Australia, y a Venus, su hermana mayor, 11ª del ranking, pero que también supo habitar la cima del ranking. Por supuesto, hubo apoyo para las chicas capitaneadas por María José Gaidano , pero también se hicieron sentir el reconocimiento y la admiración para Serena y Venus, recibidas en la ceremonia de inauguración con una ovación de pie. Un día que contó con el sol, y el calor, y la voz de Sandra Mihanovich en el Himno Nacional. Con emociones que Paula Ormaechea y María Irigoyen , y el resto del equipo nacional, guardarán para siempre. Como aquellos fanáticos del deporte, chicos y grandes, que un día ven a la gran estrella salir del póster y, por arte de magia, se convierte en una figura real, que juega y deslumbra delante de sus ojos.

El público argentino respondió
El público argentino respondió Fuente: AP

Venus fue la primera en cumplir su papel estelar. Del otro lado, Ormaechea intentó. Plantó batalla a pleno durante cinco games, pero a partir del 3-2 del primer set la mayor de las Williams comenzó a escaparse; la chica de Sunchales ya estaba set abajo y 0-5 cuando achicó un poco las distancias, pero no bastó para impedir el triunfo de Venus por 6-3 y 6-2.

A los 27 años, Mery Irigoyen se topó con un regalo: medirse por primera vez con una top 10; una de las mejores de todos los tiempos, además. Es cierto que a Serena no se la vio en plenitud; una fuerte tos que arrastra desde Australia la tuvo a maltraer. La zurda de Tandil buscó jugar profundo y con altura, para impedir que Serena pegue con comodidad; así, Irigoyen generó chances para quebrar. No las pudo aprovechar y, con esfuerzo, la norteamericana esperó el momento, que llegó en el tramo decisivo del primer set; Serena no perdonó un lapsus de la tandilense, cambió de marcha y el partido se fue en nueve games seguidos que se deslizaron como un Fórmula 1 en plena recta: 7-5 y 6-0.

"Poder vivir lo que viví es único, porque no sé si podré volver a jugar en casa contra una número 1 como Serena. Fue muy emocionante todo. Recuerdo momentos del partido y no lo puedo creer. Creo que ningún torneo te puede dejar esta sensación y esta felicidad, más allá de la derrota", comentó Irigoyen, que hasta se dio el gusto de hablar pospartido un rato largo con Serena. A Ormaechea se la vio más frustrada, acaso porque esperaba estar más cerca en la cuenta: "Siento un poco de bronca porque creo que pude haber hecho un poco más; cuando tuve mis oportunidades, no las supe aprovechar".

Del otro lado, y a despecho del cansancio -admitió que aún sigue con jet-lag-, Serena contó: "Había un gran ambiente, muy íntimo. Esperaba que la gente alentara a la Argentina, pero la cancha estaba repleta, y siempre es lindo que venga gente a la Fed Cup; escuché muchas veces mi nombre, se portaron muy bien".

Por allí, la fiesta también tuvo sus deslices. A medida que el espacio en las tribunas se reducía bajo el intenso sol del mediodía, mucha gente soslayó los límites y se instaló en la pequeña pendiente de césped lindera a la cancha; más allá de alguna queja, no hubo incidentes. Este domingo, Serena irá en busca del punto decisivo frente a Ormaechea; si es necesario, Venus se medirá con Irigoyen, y el cierre será con el dobles. Será la segunda función de un show inolvidable para la Fed Cup en nuestro país.

El panorama de la serie.

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