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El deporte da para todo, incluso con reglamentos oficiales. Así es como existen competencias de bofetadas, que se desarrollan bajo una modalidad sencilla: dos hombres se enfrentan con una mesa de por medio y las cachetadas se dan por turnos, primero uno y luego el otro, hasta que uno de los dos termina abandonando, o bien un médico decide finalizar la pelea, tal como sucede en el boxeo.
Dentro de esta disciplina, esta semana se produjo un hito en Rusia, ya que el local Vasily Kamotsky, campeón del mundo, cayó derrotado por primera vez. Su verdugo fue su compatriota Vyacheslav Zezulya, cuyo devastador golpe resultó de tal calibre que tuvieron que asistirlo. Venía invicto: en nueve meses nunca había perdido en un combate oficial. Y todavía conmocionado, el granjero siberiano promete revancha. "Me dio un buen golpe, me gustó. Creo que podría haber seguido, pero me sacaron de allí. Y yo sólo le pegué con un 25% de mi potencia...", presumió.
Mientras que Zezulya embolsó un premio de 200.000 rublos (unos 2.800 euros), Kamotsky, de 28 años y 160 kilos, ya buscar recuperar el cetro. Saltó a la fama tras ganar el primer premio del concurso en el festival de fisicoculturismo Siberian Power Show, en donde convirtió sus letales golpes en virales. Lo curioso: después del duelo se quedaron hablando y analizando el intercambio de golpes.
Denís Kiyutsin, organizador del torneo de cachetdas, explicó que la idea la tomaron de los Estados Unidos: "Cuando planificamos el festival pensamos crear un escenario un poco más divertido, y se nos ocurrió el concurso de tortazos. Escribimos las reglas, había jueces, todo fue muy bien".


