Tras la dramática llegada de los hermanos Brownlee en el triatlón de Cozumel, la mirada de un nutricionista

Fuente: LA NACION
El Lic. en Nutrición Luciano Spena explica las consecuencias de continuar compitiendo ante un cuadro de deshidratación como el que sufrió el británico Jonathan Brownlee en la serie mundial de triatlón de México
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23 de septiembre de 2016  • 13:53

Días pasados, el deportista de elite británico Jonathan Brownlee fue el centro de la escena en la “Grand Final de Triatlón de las Serie Mundial”, que se disputó en Cozumel, México. Una vez más, y más allá de las sobradas evidencias que existen entre deshidratación (DH) y rendimiento deportivo, el múltiple campeón fue noticia por un severo cuadro clínico que ocurrió durante la prueba. De aspecto crítico, al final de la carrera, fue su hermano Alistair quien lo cargó al hombro en los metros finales para cruzar la meta.

Cozumel es una pequeña isla situada al este de la península del Yucatán que presenta un clima tropical de temperaturas muy altas con humedad media muy elevada (generalmente es superior al 85%). Cabe destacar que ambos factores en conjunto acrecientan los problemas de hidratación que puedan presentar los deportistas.

Ante este panorama es importante destacar una falla en la organización, que estableció el inicio de la carrera a las 16.30 como horario de salida (en sitios cálidos se corre a primera hora de la mañana).

De todos modos, los triatletas que participan de eventos de este tipo deberían tener sobrada información acerca de las consecuencias de la deshidratación en dicho deporte, además de las referencias del lugar.

Este tipo de carreras presenta una pérdida de líquidos que más allá de una recuperación adecuada durante la carrera, probablemente no alcance a supercompensar dicha merma.

A raíz de este inconveniente, y contemplando que la hidratación previa e intra competencia es determinante en esta cuestión, podemos considerar algunos puntos que nos permiten minimizar los riesgos de DH en un evento de este calibre:

Debemos considerar que una disminución del peso corporal superior al 2% del peso corporal disminuye drásticamente el rendimiento de un atleta.

El objetivo que se debe trazar el deportista es tratar de terminar el evento con un peso similar al que inicio la competencia. Ante la pérdida de cada Kg que presente posterior a la carrera debe consumir 1,5 litros de líquidos en las primeras 6 horas posteriores a la prueba, para así cubrir el líquido eliminado por sudor y de esta manera recuperar el equilibrio hídrico.

Por Lic. Luciano Spena (MN 4394), director de la Carrera Lic. Nutrición de la Universidad de Morón, coordinador Área Nutrición Confederación Argentina de Hockey y Confederación Argentina de Básquetbol. Twitter @licspena

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