Tres casos de doping: el regreso de una mancha para el tenis argentino

Mateo Martínez, Franco Agamenone y Luciano Tacchi, los tenistas argentinos que dieron positivo en Pinamar
Mateo Martínez, Franco Agamenone y Luciano Tacchi, los tenistas argentinos que dieron positivo en Pinamar
Sebastián Torok
(0)
21 de junio de 2019  • 15:38

Seis casos de doping entre 2001 y 2005 fueron la gran mancha de la talentosa camada de tenistas argentinos bautizada como la Legión, que tuvo varios nombres entre los mejores del mundo. Las sustancias prohibidas halladas fueron anabólicos esteroides, diuréticos y estimulantes (no se registraron positivos por "drogas sociales", como la marihuana o la cocaína). Catorce años después, el deporte de las raquetas vuelve a vivir un cimbronazo en la Argentina por tres casos de dopaje. Mateo Martínez (25 años; 107º del ranking ITF), Franco Agamenone (26 años; 783º de ITF) y Luciano Tacchi (18 años; 32º del ranking mundial junior) dieron positivo en un control organizado por la Federación Internacional de Tenis en el segundo de los tres M15 (ex Futures) jugados en el Tennis Ranch de Pinamar, del 25 al 31 de marzo pasado. Los tres casos son por distintas sustancias vedadas, aunque corresponderían a negligencias o desconocimiento de las reglas. Según el testimonio de los propios jugadores, el doping de Martínez se produjo por haberse inyectado Oxa B12 (un corticoide prohibido en todo momento) en una farmacia de la ciudad balnearia por un dolor en la espalda baja, el de Agamenone por haber ingerido un suplemento contaminado realizado en un laboratorio de Buenos Aires y el de Tacchi por haberse contaminado con un estimulante prohibido en un evento social. Los jugadores, tras ser notificados en abril, aguardan una inminente resolución de la ITF y confían en recibir sanciones leves; inclusive, hasta retroactivas.

Los exámenes antidoping suelen ser inusuales en los torneo ITF World Tennis Tour (ex Futures; la tercera categoría del tenis profesional), al menos en los que se jugaron en la Argentina. Hubo uno en 2018, en Villa del Dique, Córdoba, pero no mucho más en los últimos tiempos. Sin embargo, la ITF decidió realizar un control en aquel M15 de Pinamar. Para el procedimiento correspondiente contrató a la International Doping Tests & Management (IDTM), una empresa con sede en Estocolmo, Suecia, con más de 25 años de experiencia en "servicios de antidopaje y educación". El control fue llevado adelante por el español Enrique González y el argentino Mario Sebastián Benfatto, ambos Oficiales de Control de Dopaje (DCO, sus siglas en inglés). Los controles, dependiendo el deporte, pueden ser de sangre, de orina, de ambas o del pasaporte biológico (la recopilación de los parámetros fisiológicos de un deportista mediante análisis de sangre y orina a lo largo de un período de tiempo, normalmente de 5 o 6 muestras tomadas). En Pinamar, asimismo, los controles fueron de orina.

¿Cómo fue el procedimiento? Los jugadores completaron un formulario, tomaron los dos frascos (inviolables y de vidrio), orinaron ante un testigo (en este caso fue Benfatto, quien trabajó, entre otros eventos, en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 y en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires 2018), cerraron los recipientes (son distinguidos por números, no por apellidos) y se los entregaron a González. A las pocas horas, el oficial europeo trasladó la caja con todos los frascos a una sede acreditada de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) en Madrid. Tras conocer los resultados, la ITF notificó los positivos a los tres jugadores argentinos.

Mientras Martínez y Agamenone compitieron en algunos torneos más, Tacchi dejó de hacerlo (se perdió de actuar en Roland Garros y en la Copa Bonfiglio, en Milán, un torneo junior muy prestigioso). Sorprendidos y muy preocupados, en su momento los tres se comunicaron con diferentes dirigentes de la Asociación Argentina de Tenis y también se asesoraron legalmente. Agamenone, nacido en la misma ciudad que Agustín Calleri (Río Cuarto), dialogó con el presidente de la AAT. El propio Calleri, asimismo, le envió una carta firmada por él mismo a la ITF respaldando a Tacchi y destacando el comportamiento que siempre tuvo en las competencias con equipos nacionales de la Asociación. Ahora, aguardan una resolución.

"Cuando me notificaron desde la Federación Internacional yo estaba jugando en un torneo de Roma y quedé muy preocupado. Nunca me imaginé esto. Me notificaron que el suplemento que tomé estaba contaminado, pero lo tomo desde hace dos años y nunca tuve problemas; el año pasado me habían hecho controles en tres Challengers y no pasó nada raro. No quise sacar ningún tipo de ventaja. Es más: soy recontra ordenado, tomo y como lo que me dicen al pie de la letra. Además, al comienzo de cada temporada leo la lista de sustancias prohibidas publicada por la ITF. No sé en qué proceso estoy hoy, porque podría jugar, no me lo impidieron, pero tomé la decisión de parar hasta que se tome una decisión. Vivo una gran incertidumbre", le contó Agamenone a LA NACION. El cordobés dijo que todavía conserva suplementos del mismo frasco que utilizó en el certamen de Pinamar y que los puso a disposición de la ITF.

"En los estándares internacionales dice que el atleta es responsable de lo que hace y del vínculo con el que está. El código se va modificando cada año y los deportistas están obligados a leerlo", le comentó Benfatto a LA NACION. Y añadió: "En Villa del Dique, en 2018, tomamos muchas muestras. Además, solemos tomar muestras a los deportistas fuera de la competencia, en sus domicilios. Impulsamos el juego limpio".

Hacer la contraprueba, es decir abrir el segundo frasco, es un proceso muy costoso económicamente: sale entre 5000 y 6000 dólares. Y sucede que muchas veces los deportistas no cuentan con ese dinero. La lista oficial de sustancias prohibidas por la Agencia Mundial Antidopaje, asimismo, entró en vigencia desde el 1 de enero pasado y allí se detalla entre agentes anabólicos, hormonas y factores de crecimiento, diuréticos y agentes enmascarantes, estimulantes, narcóticos, glucocorticoides y bloqueadores beta.

No son habituales los controles antidoping en los Futures de la Argentina. Quien estudió la situación y luchó, con gran conocimiento, para educar a los jugadores fue el fallecido Javier Maquirriain, director médico de la Asociación Argentina de Tenis durante muchos años. 'Maqui', como lo apodaban cariñosamente, fallecido en marzo de 2018, escribió una columna en LA NACION el 14 de marzo de 2016, titulada "A diez años del último doping argentino", en el que se refirió con satisfacción a la falta de "infracciones" en los equipos representativos de la AAT como la Copa Davis y a la creación de la Comisión Antidoping integrada por dirigentes y profesionales del derecho y de las Ciencias Médicas. "El doping tiene siempre una connotación negativa que impulsa a la negación de las tareas. Desde un principio decidimos comunicar en forma fundamentada la magnitud del problema. No se puede hacer prevención sin una acertada comunicación. El doping sigue siendo un problema (...) El desafío se renueva con la aparición de nuevos jugadores y otros casos positivos pueden ocurrir en cualquier momento. En consecuencia, estamos comprometidos para continuar la actividad preventiva y mantener la firmeza en el cumplimiento de las reglas", escribió Maquirrian en 2016. Lamentablemente, el tenis argentino vuelve a tropezar con la misma piedra, catorce años después.

La posición de la AAT

Consultado por LA NACION, el presidente de la Asociación Argentina de Tenis desde mayo de 2018, Agustín Calleri, expresó: "No estoy en condiciones de dar un punto de vista al respecto hasta que no haya una información oficial o salga un fallo de parte de la ITF". También conocedor de los tres casos de doping en el país, Martín Vassallo Argüello, director ejecutivo de la AAT, expresó que tienen la intención de realizar, junto con el Comité Olímpico Argentino, cursos para concientizar a los jugadores del uso de las distintas sustancias.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.