Por qué en el turf hicieron un banderazo en casi todo el país en medio de la pandemia

En Concepción del Uruguay, Entre Ríos, el reclamo llegó a la pista
En Concepción del Uruguay, Entre Ríos, el reclamo llegó a la pista
Carlos Delfino
(0)
12 de junio de 2020  • 12:54

Casi dos años pasaron de la multitudinaria movilización sobre la pista de césped del Campo 2 del hipódromo de San Isidro. Aquel 29 de junio de 2018 nadie hablaba del coronavirus, pero el turf ya batallaba contra una de sus epidemias, el proyecto de Ley enviado al Congreso por el Poder Ejecutivo provincial, que no tuvo eco en la Cámara de Diputados bonaerense tras ser aprobado en el Senado y pretendía eliminar el Fondo que recibe la industria desde 2004 en compensación por la instalación indiscriminada de las máquinas de juego. No obstante, la imagen volvió a repetirse en la mañana de este viernes, pero con un banderazo ampliado a casi todo el país, ahora con barbijos, tomando distancia (no siempre) y con sus trabajadores implorando que vuelvan las carreras desde sus puestos de trabajo en hipódromos, campos, caballerizas o las calles. Carteles, bocinazos, aplausos, estrofas del himno, gritos y cierto malestar por sentirse a la deriva.

Algunos de los oficios que involucran la cadena productiva del turf se mostraron en la pista de La Plata
Algunos de los oficios que involucran la cadena productiva del turf se mostraron en la pista de La Plata

Sin competencia desde el 17 de marzo en la Argentina, el personal -que es esencial y nunca dejó de trabajar- se mantuvo firme en los campos, en las canchas y en las caballerizas con los caballos cada día, pero la pandemia agitó otra vez aquellos fantasmas. La situación sanitaria, el atraso tecnológico y las demoras en las transferencias de los pagos desde la Lotería, que funciona como aduana de esos recursos en esa jurisdicción, recrudecieron el problema de la supervivencia: casi no hay ingresos. Desde el peón y el jockey hasta el herrero y el veterinario están desesperados. El turf está dentro del apenas 21% de las industrias que no funcionan, según el spot oficial emitido por el Gobierno en el último anuncio de la ampliación de la cuarentena. Entonces, prácticamente nadie cobra.

En algunas ciudades, personas y ejemplares comen cuando pueden. Se organizaron ollas populares, con la colaboración de los trabajadores que están en mejor situación. Sólo la solidaridad les llenó la panza ocasionalmente. Por eso, se auto convocaron este viernes a las 11 en cada hipódromo, excepto en Tucumán, donde les fue prohibido exponerse. Lo hicieron a través de llamadas, mensajes y las redes sociales, sin hacer partícipes a los gremios ni a parte de la dirigencia, que con otros tiempos, necesidades y en medio de una grieta política han tenido reuniones para que se pueda implementar una plataforma de apuestas y abra sus puertas, al menos, San Isidro. El pedido de reapertura con protocolos estrictos y sin espectadores, como sucede en gran parte del mundo, donde sí están modernizados, chocó contra las limitaciones operativas vigentes y exasperó a quienes ven como sin las carreras, el último eslabón de la larga cadena productiva, pierden el trabajo.

Como el turf en la Argentina cuenta con una reglamentación para cada distrito, cada uno pelea por la reapertura desde las intendencias y según el impacto que ha tenido el coronavirus en cada zona. Hay provincias que, con bajo nivel de casos o más flexibilizadas, proponen volver a la acción, pero no hay habilitada una red que capte las jugadas, de las cuales saldrán los premios, especialmente fuera de Buenos Aires o San Luis, los únicos con recursos extra, por el Fondo de Reparación o por contar con el oxígeno de salas de juego propia. Los costos suben, las deudas crecen, las lesiones están más propensas, muchos propietarios no resisten sin ninguna posibilidad de obtener recompensas y los trabajadores, que dependen en gran medida del porcentaje de las ganancias que obtienen sus caballos, no saben cómo llevar la comida a sus casas. Un buena parte de los jockeys ya no tienen siquiera el seguro por accidentes, que se tomaba de los premios.

Este viernes, en coincidencia con la exposición de la movilización transmitida en vivo y viralizada por las redes sociales, la Comisión de Carreras de San Isidro abrió la tesorería luego de tres meses para saldar una parte de la deuda de diciembre y enero pasados. Se dispuso que se pague al que concurra en turnos de cuatro horas, durante cuatro días separados por abecedario (el resto, del martes 16 al jueves 18), después de que desde la Lotería enviaron la semana anterior casi 28 millones de pesos correspondientes a noviembre de 2019. Como no está disponible el pago por transferencias, la gente de otras localidades no puede acceder al dinero. Ya La Plata había hecho algo similar fugazmente el mes pasado. Palermo nunca abrió para los saldos pendientes. En el resto del país, pocos llegaron a hacer carreras este año.

Sumidos en una crisis sin precedente y con una voz unánime de los trabajadores en el pedido de volver a correr para tener ingresos, el pronunciamiento se hizo fuerte en la puerta de múltiples escenarios. La hípica incluye, según el último sondeo, a unas 600.000 familias, incluyendo personal de las empresas que ofrecen servicios más allá de los oficios ligados estrechamente al caballo, como los transportistas, talabarteros, madereras, rematadores o seguridad, por ejemplo.

Sujeto a la curva de la pandemia y desafiándola día a día para mantener en forma a los caballos, imploran por el cobro de las deudas y el regreso de la competencia. Es la única actividad agropecuaria que no está plenamente en funcionamiento y todos coinciden que no pueden esperar hasta agosto, la fecha tentativa que manejan al menos en la Provincia de Buenos Aires para comenzar a retomar la actividad deportiva.

En Rosario, banderas, pancartas y el reclamo del turf, junto a una de las gateras
En Rosario, banderas, pancartas y el reclamo del turf, junto a una de las gateras

Conforme a los criterios de

Más información
ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.