Juan Martín del Potro-John Isner, un reto de altura en la ciudad de los rascacielos

Fuente: Archivo
José Luis Domínguez
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3 de septiembre de 2018  • 19:59

NUEVA YORK.- Instalado en los cuartos de final del US Open , Juan Martín del Potro apunta a llegar una vez más a las etapas más trascendentes. El número 3 del mundo es una de las celebridades en el último Grand Slam de la temporada, y consigue llenar la tribuna de espectadores de sus entrenamientos, incluso bajo las altas temperaturas del verano neoyorquino. Al rayo del sol, los chicos lo persiguen para que les firme las pelotas gigantes y el tandilense accede con gusto, más allá de su riguroso bajo perfil. Este martes, no antes de las 14.30 de nuestro país, lo aguarda otro reto de altura: lo espera John Isner , uno de los pocos rivales a los que Del Potro debe mirar hacia arriba en el saludo en la red. Impresiona Isner por sus 2,08 metros, convertido en un rascacielos ambulante en la ciudad de las torres; también por su contextura, porque el físico es acorde a su elevación; hasta debe agacharse para pasar por algunas de las puertas en los pasillos del Arthur Ashe.

Se conocen mucho. En la última década se enfrentaron once veces, con ventaja de 7-4 para el argentino en el historial, pero varios de esos duelos han sido muy cerrados. Más aún, Isner le arruinó ocasiones muy propicias a Del Potro. Este año, el argentino buscaba en Miami su segunda final de Masters 1000 consecutiva tras festejar en Indian Wells, pero el gigante de Greensboro lo frenó en la semifinal con un 6-1 y 7-6 (7-2). Y hace casi un año y medio, Del Potro aceleraba en la recta final de la temporada, con chances de clasificarse para el Masters de Londres, cuando se topó con Isner en los cuartos de final del Masters 1000 de París: el estadounidense se impuso por 6-4, 6-7 (5-7) y 6-4, y le cerró al tandilense la última puerta de acceso al torneo de los ocho mejores de aquel año.

Del Potro llega con confianza a este reto, luego de superar a Borna Coric por 6-4, 6-3 y 6-1 en su mejor actuación del torneo, con un tenis variado, un planteo inteligente, y concentración para generar réditos en cada situación favorable. Una actuación casi perfecta. "No jugué para 10 puntos, pero jugué muy bien, y cuando tenía que rendir 10 puntos en algunos momentos, lo hice. Es lo bueno de sentirme con confianza, voy teniendo una regularidad más alta, y en los momentos claves jugar mejor me permite hacer una diferencia", le dijo el tandilense a La Nacion.

También habló de Isner: "Con el saque que tiene, su desgaste es menor al de cualquier otro. Es como que él sabe que va a ir ganando un game, o dos o tres seguros en cada set, y por eso puede jugar tan agresivo, porque con esa seguridad es fácil jugar. En Miami [en marzo pasado] me pasó por arriba. Es difícil ganarle los puntos con su saque, y creo que por eso está jugando tan bien, por la agresividad que tiene y porque puede arriesgar uno o dos tiros por game de devolución; si los mete, es como tener un set-point o casi un match-point en contra. Cuando tiene esa confianza se hace muy difícil".

Las cifras le dan la razón. Isner lidera con amplitud el ranking de aces del US Open, con 112, el equivalente a haber ganado 28 games solamente con saques sin respuesta. Jugó 344 puntos con el primer servicio y ganó 291, con el 85 por ciento de efectividad, el más alto entre los que quedan en acción, y ganó 83 de 87 games de saque, por lo que también encabeza la tasa de eficacia (95%) en juegos ganados con el saque. El argentino ya sabe que deberá tener paciencia para aguantar los bombazos de Isner y capturar alguna de las pocas ocasiones de quiebre que podría tener.

A los 33 años, el gigante estadounidense también atraviesa una situación particular. Se casó en diciembre pasado y Madison, su mujer, espera su primer hijo para dentro de tres semanas. "Ella debe descansar en Dallas. Eso es lo más importante que sucede en este momento en mi vida, mucho más que este torneo. Pero mientras el bebé todavía esté en su vientre, estaré aquí", contó Isner, luego de superar en cinco sets a Milos Raonic. Aquí vuelve a los cuartos de final después de siete años; convertido en el último estadounidense en carrera, afronta la presión y las esperanzas locales.

También tiene claro lo que espera de Del Potro. Y dio un análisis detallado: "Será un rival difícil, seguro. Pero es un lindo partido para disfrutar, él es uno de los mejores del mundo, y hay que subir de nivel el juego contra jugadores de su nivel. Hay algunas cosas de las que estoy seguro. El último partido que jugamos en cemento fue en Miami y allí lo hice muy bien. También recuerdo que él estaba un poco cansado, pero ahora llega con el tanque de energía lleno. Todos conocemos sus armas. Por la lesión en la muñeca izquierda, mejoró el revés con slice, que es muy bueno, algo que logró con mucho trabajo. También sabemos de su servicio y su derecha, pero su revés con slice es buenísimo, creo que es una de las razones por las que ha vuelto al top 5 del ranking". Del Potro e Isner tienen una gran relación, comparten vestuarios y torneos desde hace años, pero el tenis los pondrá frente a frente una vez más este martes, con un lugar en las semifinales del US Open en juego. Un auténtico duelo de gigantes.

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