El bloque europeo resolvió prohibir el ingreso del producto del vecino país por el hallazgo de antimicrobianos utilizados como promotores de crecimiento; especialistas argentinos señalaron que la resistencia antimicrobiana representa un riesgo global para la salud
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La decisión de la Unión Europea (UE) de prohibir desde septiembre próximo el ingreso de carnes provenientes de Brasil, el mayor exportador del mundo, por el hallazgo de antimicrobianos utilizados como promotores de crecimiento encendió alertas en toda la región y abrió un fuerte debate sobre el uso de antibióticos en la producción animal. En la Argentina, especialistas consultados por LA NACION coincidieron en que el tema excede ampliamente el plano comercial y se vincula directamente con un problema global de salud pública: la resistencia antimicrobiana.
La medida fue votada esta semana por un comité técnico integrado por expertos de los Estados miembros de la UE, apenas dos semanas después de la entrada en vigor provisional del acuerdo comercial UE-Mercosur. La restricción alcanzará a carnes bovinas, aviares, porcinas y productos de acuicultura provenientes de Brasil.
El eje de la discusión pasa por el uso de antibióticos promotores de crecimiento, sustancias incorporadas en dosis bajas en la alimentación animal para mejorar la eficiencia productiva y acelerar el desarrollo de los animales.

Para Víctor Tonelli, consultor ganadero, el foco no debería ponerse exclusivamente en una eventual barrera comercial. “No son problemas sanitarios desde el punto de vista de que haya un residuo encontrado en carne vacuna. Es un problema mucho más profundo”, afirmó a LA NACION.
Según explicó, el debate internacional gira alrededor del crecimiento de bacterias resistentes a los antimicrobianos. “El uso excesivo de antibióticos o antimicrobianos genera bacterias resistentes y eso pone en peligro a la humanidad”, sostuvo.
Tonelli remarcó que el problema preocupa a toda la comunidad científica mundial porque el desarrollo de nuevos antibióticos no avanza al mismo ritmo que las resistencias bacterianas. “El mundo científico no está desarrollando nuevos antibióticos permanentemente contra esas bacterias que se vuelven resistentes”, advirtió.
En ese contexto, señaló que Europa tomó una posición muy firme sobre el tema. “Hay una cruzada muy fuerte que excede el marco de Europa. Europa lo ha tomado tal vez como una bandera”, indicó.

Por eso, consideró un error interpretar automáticamente la medida como una traba comercial. “Tratarlo como una barrera paraarancelaria es un error conceptual muy profundo”, sostuvo.
El especialista insistió en que la resistencia antimicrobiana, conocida internacionalmente como RAM, constituye un desafío sanitario global. “Es un tema muy profundo, muy serio, que excede el marco comercial”, insistió.
Tonelli aclaró que desconoce si Brasil incumplió o no normas internacionales, pero remarcó que el país vecino todavía tiene margen para revertir la situación. “Si ese es el problema y está haciendo las cosas bien, tiene hasta septiembre para probarlo y levantar esta medida”, dijo. También consideró que el debate debería servir de advertencia para toda la región. “Todos tienen que poner las barbas en remojo”, alertó.
Escenario
En el caso argentino, sostuvo que el país mantiene controles y sistemas de trazabilidad. “En la Argentina se han estado haciendo las cosas bien, hay control y trazabilidad de todos los productos que tienen estas características”, afirmó. No obstante, advirtió sobre el uso irresponsable de antimicrobianos en algunos sistemas productivos. “Muchas veces se usa de manera irresponsable”, señaló.
El consultor fue todavía más allá y vinculó el problema con posibles riesgos futuros para la salud humana. “Si seguimos usando indiscriminadamente antibióticos de los que ya tenemos y generamos bacterias resistentes, un día vamos a tener una infección bacteriana y nos moriremos como ocurría antes de que se descubriera la penicilina”, afirmó.
Por su parte, el médico veterinario Claudio Cabral explicó que la decisión europea apunta específicamente a los antibióticos promotores de crecimiento y no a los tratamientos terapéuticos utilizados frente a enfermedades.

“Hay dos tipos de antibióticos. Uno son los terapéuticos, que se utilizan cuando hay una enfermedad aguda diagnosticada. De eso nadie está diciendo que no deben ser usados”, aclaró.
En cambio, indicó que la Unión Europea prohíbe el uso sistemático de antibióticos para mejorar productividad. “Los antibióticos promotores de crecimiento son antibióticos que se dan a los animales todos los días incluidos en el alimento a subdosis para obtener una mejora productiva. Esos son los que taxativamente prohíbe la Unión Europea”, explicó.
Según Cabral, la Argentina avanzó años atrás en adecuar su normativa a esos estándares. “La Argentina, con la resolución 445 de 2024 del Senasa, prohibió el uso de antimicrobianos con fines de promoción de crecimiento o mejorador de desempeño”, recordó. Por eso, sostuvo que el escenario brasileño no debería repetirse localmente. “Lo que le sucedió a Brasil no le debería suceder a la Argentina”, afirmó.
Sin embargo, advirtió que todavía existen algunos puntos grises. Explicó que Brasil prohibió recientemente antibióticos como la virginiamicina, mientras que en la Argentina todavía continúan autorizados bajo determinados usos sanitarios.
“En la Argentina aún está permitida y se usa mucho en rumiantes y en avicultura”, señaló sobre la virginiamicina como la bacitracina en sus diferentes formas que se utilizan mucho en avicultura. También mencionó el caso de los ionóforos, permitidos para control sanitario, aunque no como promotores de crecimiento. “No se permite como promotores de crecimiento, sí como control de coccidiosis”, explicó.
Cabral coincidió en que la resistencia antimicrobiana representa una amenaza creciente para la salud humana y animal. “Ahora hablamos de una sola salud”, afirmó, en referencia al concepto internacional One Health, que integra salud humana, animal y ambiental.
El veterinario experto remarcó además que las resistencias bacterianas pueden transferirse entre animales y personas. “Esa resistencia se la pueden transferir a bacterias que atacan a los humanos y viceversa”, advirtió.
Alertó sobre la complejidad del fenómeno y la imposibilidad de anticipar completamente sus consecuencias. “Es absolutamente imprevisible y azarosa”, sostuvo.
Bernardo Cané, presidente de la Mesa Argentina de Carne Sustentable, dijo: “Es una alerta roja para el comercio internacional de carnes. Europa es una región que está muy atenta a este tipo de cosas, a veces abusivas como el de deforestación cero, y en este caso es un tema de salud pública”.
“Aparentemente, Brasil ha incumplido las exigencias europeas con el uso de antibióticos promotores del desarrollo. En la Argentina están prohibidos, aunque hay algún par, virgenamicina y algunos ionóforos, que están en uso. Pero una cosa es prohibir y otra cosa es verificar que esto se cumpla. Tenemos que tomar muy en serio el tema de RAM, resistencia antimicrobiana, que está en la agenda mundial como uno de los temas de principal riesgo a la salud pública. Debemos discutir profundamente esto en la Argentina y Senasa debe verificar que la prohibición se cumpla”, agregó.
Mientras Brasil enfrenta ahora un fuerte golpe comercial en uno de sus principales mercados premium, en la Argentina el episodio reavivó el debate sobre la necesidad de profundizar controles, fortalecer la trazabilidad y avanzar hacia sistemas productivos cada vez más alineados con las exigencias sanitarias internacionales.
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