Productores y entidades del campo alertan por un crecimiento de los delitos en varias regiones de la provincia
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MENDOZA.- La tierra “del sol, del buen vino y del conocimiento” vive jornadas dramáticas en las zonas rurales. La inseguridad ha vuelto para quedarse en las fincas, con reportes diarios que evidencian la impotencia y el peligro al que están expuestos vecinos, productores, empresarios y sus familias. Una realidad del campo que se replica en vastas zonas de la geografía del país, tal como contaron a LA NACION diversas fuentes consultadas.
“Hay sectores donde se ha incrementado el robo; tenemos un territorio extensísimo. Estamos trabajando, muy comprometidos, y vamos a fortalecer todo, pero pedimos también a los vecinos más empatía”, expresó a este diario, Marcelo Calipo, flamante jefe de la Policía de Mendoza, tras la renuncia de su antecesor.
La voz de alerta la dio la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas (Acovi), más allá de los constantes episodios que se conocen a diario en toda la provincia, que incluso muestran el accionar de la delincuencia también en estas zonas distantes. “Lamentablemente, las zonas rurales son tierra de nadie; aquí pasa de todo”, coinciden los vecinos de diversas comunas consultados por este diario.
Los productores se quejan de los distintos hechos delictivos que ponen en jaque el trabajo diario. Los robos van desde cables de cobre, hasta grandes maquinarias e implementos en general, además de entraderas y salideras en las propiedades privadas, que ponen en riesgo la vida de los lugareños.
En el medio de esta realidad, existe la Policía Rural abocada más a combatir delitos específicos como abigeato, comercialización de ganado sin documentación, faena clandestina y tráfico de fauna, entre otros, por lo que el reclamo ciudadano va más allá de ese cuerpo especial.
“La situación es alarmante e insostenible, exigimos que quienes tienen a cargo la solución de estos problemas tomen conciencia del sufrimiento, daño y desarraigo que la inseguridad genera. Es menester que dejen de lado las disputas internas ya que la falta de coordinación no hace más que agravar el problema. Seguimos recibiendo denuncias de productores por hechos delictivos de ingresos a viviendas, de robo de materiales. Ya no hay más tiempo”, indicó LA NACION Nicolás Vicchi, titular de Acovi, quien puso sobre la mesa todos los planteos realizados al Ministerio de Seguridad, tras varias reuniones, sin soluciones concretas.
Entre los principales reclamos se encuentran la creación de un consejo de seguridad pública provincial, consejos regionales y foros vecinales; dotar a la Policía Rural de los instrumentos necesarios para aumentar la presencia de patrullaje policial en zonas intra-fincas; un observatorio privado para recolectar información sobre delitos rurales y seguimiento de las causas penales; campaña para generar conciencia de la importancia de las denuncias para poder obtener información y prevenir futuros delitos; posibilidad de ampliar la denuncia en forma online y asistencia a los productores para que puedan realizarla, mejorando la conectividad en zonas rurales; crear una fiscalía especializada en delitos rurales y hacer foco en combatir el mercado clandestino de compraventa de maquinaria robada mediante la habilitación de un número gratuito de denuncia anónima y realizar un seguimiento inteligente de los sitios donde se promocionan y venden los instrumentos robados.

“Vivimos asustados y muy pendientes de que nos pase algo; no sólo que nos dejen en ruinas con los robos sino que nos maten”, expresó Marcelo, un vecino de Colonia Segovia, en la comuna de Guaymallén.
“Los delincuentes saben que actuar en estos lugares es más fácil por la ausencia policial y por la facilidad para esconderse y escapar sin que nadie los vea o haga algo”, se quejó Eduardo, otro lugareño.
“Ya hemos vivido en carne propia asaltos o tiroteos, con robo de herramientas, maquinarias, productos o animales. Es una historia de nunca acabar. Es más, cada vez crecen más los asentamientos y las guaridas de los malvivientes, con policías que miran para otro lado”, sumó Ana, una pobladora de la comuna de Maipú.
Planteos
Desde las asociaciones rurales argentinas también se lamentan por la falta de respuestas. “Hay una situación de vulnerabilidad cada vez más grande y profunda en las zonas rurales debido a las situaciones de abandono en los caminos, en infraestructura y en la conectividad”, expuso Carlos Iannizzotto, titular de Coninagro, y agregó: “Las unidades policiales no tienen ni los móviles ni la capacidad de gestión. Además, no están incentivados ni formados en organizar a la ruralidad cómo tienen que proceder, con rapidez. No tienen las precauciones para sacar las cuevas. Hay una situación de corrupción muy grande porque en el campo se conocen quiénes son. La drogadicción también está avanzando en estas zonas”.
Asimismo, desde Acovi, hacen foco en cómo la inseguridad afectó la producción en otros ámbitos. Por caso, los reservorios de agua ubicados en el departamento de San Martín, en las localidades de Tres Porteñas y Nueva California, y en el departamento de Lavalle, en el distrito Costa de Araujo, obras de vital importancia para el riego de zonas productivas, actualmente se encuentran en desuso debido a la falta de mantenimiento y los constantes actos de vandalismo que sufren.
“Genera impotencia y preocupación la falta de reacción de las autoridades, quienes deberían tener por objetivo la prevención, el combate de la inseguridad e impartir justicia. La única respuesta que se logró fue un traspaso de responsabilidades que genera un estado de desamparo e indefensión”, agregó el titular de Acovi.
Desde la oposición legislativa también exigen mayor acción oficial. En diálogo con LA NACION, Lucas Ilardo, presidente del bloque de senadores justicialistas, cargó contra el Ejecutivo local: “Mendoza está atravesando una crisis institucional seria en materia de seguridad pública, con escándalos y descontrol. No hay un ordenamiento en la policía provincial, hay un ministro ausente, sin autoridad. Los mendocinos prácticamente no le conocemos la voz, y ostenta un cargo por ser amigo del gobernador. En Mendoza, hay un crecimiento de los índices delictivos, pero el Gobierno evita dar respuestas”.
En contacto con este diario, el nuevo jefe de la Policía de Mendoza, quien asumió a fines de enero tras el escándalo de su antecesor, Roberto Munives, por otorgarle un pase vip a su esposa para ascender el Aconcagua, se refirió a la demanda vecinal y a la importancia de dar respuestas rápidas.
“Estamos trabajando en conexión con los diferentes cuerpos policiales y comisarías departamentales, porque con la prevención normal de los días no puedo llegar a todos los sitios; tenemos un territorio extensísimo. Vamos por un doble objetivo: fortalecer la presencia de seguridad y prevención del delito común. Estamos abiertos al diálogo y a dar soluciones, pero siempre se necesita tener cuidado y compromiso. Como policías tenemos que tener una empatía con los vecinos, por eso les pedimos a ellos lo mismo. La Policía no puede hacer todo sola, pero vamos a fortalecer todo, gracias a los hombres y mujeres de la fuerza que salen todos los días a patear la calle”, expresó el funcionario, quien destinará en los próximos días cinco nuevas camionetas 4x2 a la Policía Rural, la cual cuenta con 16 rodados y 215 efectivos en los diferentes oasis de la provincia, además de 7 motos y 4 unidades de traslado.
Asimismo, Calipo indicó que en abril se incorporarán 700 cámaras de vigilancia en toda la provincia, que ya cuenta con un sistema de 1300 equipos, de los cuales 15% tiene problemas de funcionamiento. Uno de los objetivos es colocar los dispositivos en los cordones interdepartamentales, con el objetivo de lograr mayor alcance en las zonas más alejadas de los cascos urbanos.
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