Se argumenta que los requerimientos de la vaca preñada tras el destete se reducen cerca de un 50% y que por ello se le puede dar forrajes de baja calidad, llevarla al “fondo del campo” a comer un rastrojo, pasto natural o algún forraje de baja calidad, pero esto se paga más tarde con el peso al nacimiento, al destete y el peso final del animal terminado
5 minutos de lectura'

Es común escuchar que una vaca preñada después del destete puede comer alimentos de baja a regular calidad porque caen cerca del 50% de sus requerimientos. Este mito es “parcialmente” correcto.
También se escucha que luego del destete una vaca, en el 2° tercio de la gestación, puede perder entre el 15 y el 20% de su peso vivo, sin que se vea afectado ningún parámetro productivo en la vaca ni en el futuro ternero. Sin embargo, esto no es correcto porque esa pérdida de peso provoca varios problemas reproductivos y productivos.
Cuando se desteta el ternero los consumos de materia seca (MS), proteína y energía se reducen significativamente entre el 35 y el 43%. Sin embargo, ocurre un fenómeno muy interesante con respecto a la concentración energética y proteica (en porcentaje) que debe tener la dieta (alimentos) de esa vaca gestando sin ternero al pie. En realidad, el consumo de MS (kg MS/vaca/día) de una vaca después del destete se reduce ±35,6%. Sin embargo, la concentración de proteína bruta y energía metabolizable se reduce tan solo, ±8 y ±11%, respectivamente.
A continuación se describen los efectos negativos, productivos y reproductivos cuando una vaca preñada luego del destete recibe una mala restricción nutricional. Esto marca el futuro de la vaca y de su ternero. Efectos de la alimentación de la vaca gestante sobre el comportamiento productivo del ternero:
- El número de “fibras musculares” y de “células o adipocitos grasos” (veteado o grasa intermuscular) se determinan durante el desarrollo del feto. Posterior al nacimiento no se incrementan ni las fibras ni los adipocitos.
- Entre el 2° y el 8° mes de gestación se forman la mayoría de las fibras musculares.
- Las células grasas o adipocitos se forman a la mitad de la gestación.
Luego del nacimiento desarrollan, “se llenan, las fibras musculares y células grasas (adipocitos), siempre y cuando, ese ternero coma alimentos de buena calidad. Por ello, es clave que la vaca “gestante” luego del destete coma un adecuado nivel de proteína (forrajes frescos de “buena calidad”) durante toda la gestación, en especial en último tercio.
En otras palabras, aunque los consumos de materia seca después del destete se reducen entre 35-40%, no ocurre lo mismo con las necesidades de proteína bruta, energía metabolizable y digestibilidad, que se reducen, apenas, entre ±8 y ±11%, respectivamente. Por ello, la calidad de los alimentos que debería comer esa vaca es similar a la que comió dicha vaca antes del destete.
Impacto
En varios trabajos realizados en el INTA Balcarce durante las décadas del 70 al 90 se comprobó que una “inadecuada” restricción proteica y energética “posdestete” de una vaca en el 2° tercio de la gestación “reduce” el estado corporal al parto y un menor peso del ternero al nacer (5 al 15%) respecto a una vaca que no sufrió ninguna restricción alimentaria. Esa diferencia entre el ternero que proviene de una vaca que comió “bien” respecto a otra que comió “mal” (rastrojos o campo natural), durante esa etapa posdestete, se amplía entre 15 a 25 kg de peso al destete y entre 30 a 40 kg en la terminación, a favor del ternero que proviene de una vaca que comió siempre bien después del destete. Esto significa que este ternero se terminará varios meses antes (mejor resultado financiero) y con un mejor estado corporal.

Además, si la vaca “sin ternero al pie” (2° etapa de la gestación) no recibe una dieta adecuada (energética-proteica-mineral) provoca varios problemas reproductivos (partos distócicos, dificultad para parir, mortandad de terneros al nacer, demora en empezar a “ciclar”, repetición de celos “infértiles”, atraso en volver a quedar preñada, etc.) y productivos (menor producción de leche, terneros de menor peso al nacer y al destete, menor desarrollo de los huesos que causa terneros de menor tamaño, bajas ganancias de peso en los terneros, etc.).
Incluso si un ternero al pie de la madre no recibe la cantidad y calidad de leche necesaria, porque ella está comiendo mal, se puede afectar en el ternero la hormona de crecimiento (hormona somatotropina bovina) y con ella el desarrollo de los huesos, típico de un ternero “cola”. Por todo ello, es muy importante hacer una adecuada y cuidadosa restricción nutricional “posdestete” a la vaca durante el 2° tercio de la gestación, que generalmente coincide con el otoño-invierno, para garantizar un desarrollo apropiado del feto.

Esto demuestra el error conceptual de una práctica que está, lamentablemente, muy difundida en nuestro país. Se argumenta que los requerimientos de esa “vaca sin ternero” se reducen cerca de un 50%, por ello le podemos dar forrajes de baja calidad, es decir, llevarlas al “fondo del campo” a comer un rastrojo, campo natural o algún forraje de baja calidad. Esto está totalmente equivocado, y este error de manejo se paga más tarde con el peso al nacimiento, al destete y el peso final del animal terminado.
El autor es doctor en Ciencias Veterinarias especializado en Nutrición Animal, director Ejecutivo de la Consultora Internacional de Producción y Nutrición de bovinos (carne y leche), asesor privado // afmayer56@yahoo.com.ar
1Propiedades destacadas: cuál es el secreto de la manzana roja por dentro que llegó al país
2Murió José Mastellone, hijo menor del fundador de La Serenísima
3Entrevero de tropillas: San Antonio de Areco celebra los 100 años de Don Segundo Sombra
4“Extrema gravedad”: hay casi un millón de hectáreas bajo el agua por un diluvio en Santa Fe y temen fuertes pérdidas





