Consejo de Cavallo: reservar los dólares para pagar deudas antes que para intervenir el mercado

Cavallo entiende que el techo de la banda de flotación debe ser más bajo.
Cavallo entiende que el techo de la banda de flotación debe ser más bajo. Fuente: LA NACION - Crédito: Enrique Villegas
Gabriela Origlia
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1 de abril de 2019  • 12:58

CORDOBA. Después de hacer un descargo el miércoles, cuando fue condenado, junto a Carlos Menem por la venta del predio ferial de Palermo, el exministro de Economía Domingo Cavallo volvió a los temas económicos en su blog y se ocupó del Banco Central y de las bandas cambiarias. Insiste en que el techo de la zona de no intervención es "demasiado elevado" y plantea una serie de alternativas para que la política monetaria -cumpliendo el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) - sea más efectiva.

Respecto de las bandas, sostiene que si el techo fuese más bajo sería "mucho más eficaz para influir sobre las expectativas de devaluación que una determinada cantidad de ventas de divisas" preanunciada por la entidad. A su entender, en tiempos electorales, el tipo de cambio corre más riesgo de escaparse por expectativas de devaluación que por escasez de oferta de dólares.

En esa línea, sostiene que el Gobierno tiene que tratar de "influir sobre la demanda de dólares más que preocuparse por ofrecer dólares obtenidos por endeudamiento con organismos multilaterales. Y a estos últimos, usarlos para cumplir con sus obligaciones financieras y para tener munición en caso de una demanda exagerada de dólares por expectativas de devaluación".

Subraya que jugar a que la libre flotación vaya a asegurar el equilibrio en el mercado de cambios es "muy peligroso en circunstancias como las que se vivirán de aquí a las elecciones". Con todo, el exministro fue menos crítico del sistema que el economista Ricardo Arriazu, que lo calificó de "diabólico".

Respecto de los manejos del Central en materia monetaria, apunta que hay contradicciones en el objetivo de bajar la inflación "con el menor costo posible en términos de nivel actividad". En uno de los apartados se ocupa de la compra de dólares que hacen los bancos para constituir encajes por dolarización de depósitos de sus clientes.

Explica que cuando los clientes transforman sus depósitos en dólares, las entidades le hacen la conversión al tipo de cambio comprador minorista y después ellos, para conformar sus encajes en dólares, los compran en el mercado mayorista y los pagan con pesos, "seguramente" desde sus cuentas en el Central. "Al aumentar los encajes en dólares en el Banco Central, se registra un aumento de las reservas. Por supuesto que la operación de compra de dólares de los bancos contribuye a aumentar el tipo de cambio. Además, realizan una ganancia no menor (entre el 3% y el 5%, según el día) porque pagan el tipo de cambio comprador mayorista", describe.

Señala que el efecto "desestabilizador" de estas operaciones se podría evitar obligando a los bancos a que cuando deben aumentar sus encajes en dólares los adquieran directamente al Central, sin pasar por el mercado libre de cambios. La entidad los vendería sin que sin que varíe el stock de reservas, porque quedan depositados como encaje.

Y, para que los bancos "no se aprovechen de la dolarización para hacer ganancias por simples operaciones de cambio", indica que debería establecerse que el Central les cobre esos dólares al mismo tipo de cambio que ellos lo cobraron a los depositantes menos una comisión, que no debería ser mayor al 0.5% del monto de la transacción.

Respecto del acuerdo con el Fondo, Cavallo indica que la operación que él aconseja reducirá la necesidad de intervención del Central en el mercado cambiario para frenar el aumento del precio del dólar: "Mejorarán las chances de que mientras el tipo de cambio se mantenga dentro de la zona de no intervención, las reservas del Central permanezcan inalteradas, salvo las variaciones que se originen en ingresos y egresos relacionadas con los pagos financieros externos del gobierno y los ingresos de dólares por financiamiento de organismos internacionales o swaps con bancos centrales".

Otro capítulo que aborda es el manejo de la liquidez y del crédito bancario en pesos; hace referencia a los encajes no remunerados que impone el Central tanto a los depósitos a la vista como a los depósitos a plazo fijo (alrededor del 17% no remunerado y otra parte remunerada a través de la tasa de Leliqs). Con este esquema el Central absorbe aproximadamente el 12% de los depósitos del sistema y con las Leliqs, otro 22%. Así a los bancos les queda para prestar 66% del total de los depósitos que captan.

Sostiene que el Central paga tasa de Leliqs para tomar 22% de la capacidad prestable del sistema cuando sería "más lógico" producir la misma absorción con un encaje no remunerado sobre los depósitos a la vista en pesos (23%) y uno remunerado por la tasa pasiva pagada por los bancos sobre los depósitos a plazo fijo en pesos (50%). Con $973.000 millones de Leliqs al 26 de marzo, se podrían cancelar $945.000 millones y mantener colocadas en los bancos sólo $25.000 millones.

Esta propuesta de manejo monetario significará para el Central, según dice Cavallo, una reducción de aproximadamente $15.000 millones mensuales en costos financieros de la regulación monetaria.

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