Coronavirus. Bolsillos en default: Las mejores alternativas para refinanciar las deudas

El nivel de mora de familias y empresas está en los máximos desde 2009 y se agrava con el aislamiento; los autónomos entre los más complicados
Mónica Fernández
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16 de mayo de 2020  

El Covid-19 y el aislamiento obligatorio no son los únicos responsables, pero son, de algún modo, el ingrediente final para un cóctell explosivo que se venía cocinando lentamente. El nivel de incumplimiento en el sistema financiero ya trepa a escalas no vistas desde mediados de 2009, cuando los coletazos de la crisis internacional por las hipotecas subprime golpeaban a la Argentina.

Los datos estadísticos del Banco Central (BCRA) disponibles al cierre de esta edición dan cuenta que en febrero de este año la irregularidad de la cartera crediticia en el conjunto del sistema ascendía a 6,1%. La radiografía muestra que, en una apertura por tipo de entidades, la mora en los bancos públicos escala a 8,2%, en los privados nacionales es de 5,2% y en los de capital extranjero 4,4%. Esos mismo números en febrero de 2019 eran de 3,6% (públicos) y 3,8% (privados), respectivamente y para avanzar en la comparativa, en febrero de 2018 el total era de apenas 1,8 por ciento. La situación de la cartera crediticia en otros actores del sistema financiero, en lo que se conoce como entidades no bancarias, es más aguda.

¿Qué pasa con esos números post aislamiento obligatorio?. Aunque sin cifras oficiales actualizadas los analistas que siguen estas variables coinciden en que van escalando posiciones desde marzo. Autónomos, monotributistas y empresas pymes son los eslabones más débiles y por donde se empezó a cortar la cadena.

"El mes de marzo terminó con el doble de personas con cheques rechazados respecto al mismo mes del año anterior, mientras que en abril se aceleró la tendencia más que triplicando el mismo período del 2019. Esto representa un total de casi 600.000 cheques rechazados en abril, con un monto promedio de $70.000", cuantifica Gabriel García Mosquera, managing director de Equifax la empresa de big dat a y análisis que es dueña de Veraz, y provee herramientas para simplificar la cobranza. "El 73% de esos cheques rechazados corresponden a personas físicas, siendo los autónomos los más afectados por el contexto de pandemia", agrega.

"Los niveles de mora ya venían creciendo con anterioridad a la llegada del Covid-19. La apremiante situación económica tanto de empresas como de individuos estaba generando mayores niveles de irregularidad en las carteras y cuando se observan los valores históricos (el BCRA muestra niveles de mora desde 2007), aquellos alcanzados por las familias todavía se encuentran un punto y medio porcentual por debajo del valor máximo de mayo de 2009, en plena crisis financiera internacional. Sin embargo, las empresas ya muestran, antes de la llegada de la pandemia, los niveles de mora más elevados desde 2007", describe Gaston Inzaghi, socio de PwC Argentina líder de la industria de Bancos y Entidades Financieras y agrega: "Por los datos que tenemos la irregularidad del sector de empresas se sigue incrementando y en cuento a al comportamiento de los individuos son los pagos al consumo (tarjetas de crédito y créditos personales) los que más se están dejando de cumplir".

Dicen los expertos consultados que hacer proyecciones de hasta dónde llegará el deterioro es por demás complejo ya que no hay antecedentes de una situación similar a la que plantea el coronavirus.

"La actual coyuntura para los acreedores es muy compleja aún si se la compara con la registrada tras la crisis de 2002", postula Darío Palmero, gerente general del estudio de cobranzas Palmero de Belizán y Asociados e inmediatamente aclara: "Los escenarios no son análogos, porque si bien en 2002 había una crisis cambiaria y una economía en recesión a los pocos meses hubo una rápida recuperación que en esta oportunidad no se avizora. Por el contrario se espera una expansión de las carteras a cobrar para el segundo semestre y para fines de año, según cuánto dure este bache".

En igual sentido va el análisis de Daniel Bertone, socio de entidades financieras de Grant Thorton Argentina: "Aún es muy pronto para definir cuál va a ser el impacto real sobre el funcionamiento del sistema financiero. La mora en los próximos meses seguramente va a aumentar exponencialmente y podría llegar a niveles como en el 2001-2002. Esto va a afectar principalmente a las entidades no financieras".

Calibrar las opciones

En la decisión de los individuos frente a la imposibilidad de hacer frente a todos los vencimientos, cada linea de crédito presenta un comportamiento diferente. Históricamente el primer incumplimiento se da en tarjetas de crédito y en último lugar en créditos hipotecarios o prendarios.

Las estadísticas del BCRA muestran que la irregularidad en créditos de consumo y tarjetas de crédito es de 4,5% (a mediados de 2019 superó el 5,5%), mientras que en prendarios e hipotecarios es de 1,2% y en hipotecarios UVA la morosidad es hasta ahora de solo 0,6 por ciento. En la crisis financiera de 2009, el incumplimiento en tarjetas de crédito llegó a 6,1 por ciento.

Las medidas de auxilio implementadas por el Gobierno nacional y el Banco Central llevan claramente algo de oxigeno a corto plazo. Estiramiento de plazos, créditos a tasa cero, refinanciación de saldos de tarjeta de crédito y una segunda oportunidad para cheques rechazados, son algunas de las medidas de excepción para aliviar la situación de los deudores bancarios por la paralización de la actividad económica.

Desde Banco Santander, explican que "alrededor de un 15% de clientes de tarjetas de crédito hicieron uso del plan de refinanciamiento de saldo impago y un 12% de los clientes de préstamos personales optaron por el diferimiento de las cuotas que vencían durante el mes de abril" y aclaran que el mes pasado "sólo se observó un leve deterioro en algunos segmentos de clientes que claramente se encuentran entre los principales afectados por la cuarentena como es el caso de los autónomos".

Hora de negociar

Para quienes estén en situación de mora, quizás estos tiempos de coronavirus resulten una de las mejores oportunidades para "negociar" un plan de pagos.

"De la mano con el contexto, las entidades crediticias y empresas están flexibilizando las pautas de cobranza y toman quitas excepcionales que en otro momento eran impensadas, ya que estiman una caída en el recupero del 40%", aporta Palmero, acostumbrado a lidiar a diario con ambas puntas, deudores y acreedores.

"Existen múltiples opciones para ayudar a aquellos clientes que no llegan a cumplir con el pago de todos sus compromisos, algunas recientemente lanzadas como las líneas de asistencia a tasas subsidiadas y otras tradicionalmente puestas a disposición por el banco que pueden implicar la readecuación de plazos y tasas", sostienen desde la gerencia de Medios de Pago de Santander. "Dado el abanico de alternativas disponibles y que cada caso es particular, la mejor recomendación para estos clientes es acercarse a su entidad financiera para recibir asesoramiento personalizado", enfatizan.

Mirando al segundo semestre, Bertone de GT agrega que "ahora mismo se está viendo una baja en el consumo y un aumento en la mora que es el peor escenario posible tanto para entidades bancarias como no bancarias. Sin embargo, el impacto de todos estos desajustes los vamos a estar viendo después del mes de agosto".

También Inzaghi pone la lupa un poco más adelante: "Las nuevas regulaciones del BCRA respecto a algunas medidas transitorias relacionadas con la calificación de los deudores por días de mora podría impactar en las próximas estadísticas. Es un aspecto que deberá observarse a futuro".

La historia recién comienza y para contabilizar los daños colaterales del Covid-19 aun habrá que esperar varios meses.

Daños colaterales

  • Antecedentes: En el sector financiero destacan que los niveles de mora ya se acercan a los de la crisis de que se desató a partir de las hipotecas subprime en 2008/2009 y alertan de similitudes con el escenario que se vivió en el mercado argentino en 2001/2002
  • Orden de aparición: Históricamente el primer incumplimiento en los pagos se da en las tarjetas de crédito y este fenómeno ya se empieza a ver reflejado en las estadísticas del Banco Central. En el último lugar, las personas dejan de pagar los préstamos hipotecarios o prendarios.
  • Hora de negociar: Los bancos y las entidades crediticias admiten que la situación los llevó a flexibilizar las pautas de cobranza y tomar medidas como los estiramientos de los plazos, una segunda oportunidad para cheques rechazados y hasta quitas en los montos

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