Coronavirus. De Aristóteles a Perón: ¿no era que la realidad es la única verdad?

La situación de los comercios en la avenida Corrientes por la cuarentena decretada por el coronavirus
La situación de los comercios en la avenida Corrientes por la cuarentena decretada por el coronavirus Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk
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7 de mayo de 2020  

Mil empresas presentaron la documentación requerida para poder volver a fabricar y vender sus productos. El presidente de la Nación decidirá, en cada caso, si otorga la respectiva autorización.

¿Qué estudios profundos realizarán los colaboradores del primer mandatario para ayudarle a decidir qué empresas merecen estar excluidas de la cuarentena y cuáles no? ¿Cómo se abastecerán las empresas excluidas si les compran insumos a las no excluidas?

Más importante todavía, ¿no cabría aplicar el denominado "yo también" a la enorme cantidad de empresas que pueden estar en igual situación que las excluidas, pero por diversas razones no cumplimentaron la documentación?

Desde hace semanas el aislamiento social preventivo y obligatorio se viene flexibilizando de derecho y de hecho, por lo cual la clave del próximo anuncio presidencial no consistirá en hasta cuándo llegará la nueva etapa, sino en cuál será el grado de flexibilización dispuesto por las autoridades.

"La realidad es la única verdad", decía Juan Domingo Perón, afirmación que luego repitieron un par de discípulos suyos, Aristóteles y Kant. No importa que el expresidente argentino lo haya dicho después, porque a raíz de que él lo dijo, conocimos un principio enunciado hace más de 20 siglos.

En materia económica, aquí y ahora, la realidad resulta en parte de las decisiones públicas y en parte de la cotidiana lucha por la base material de la existencia humana, eso que comúnmente se denomina "la economía".

El presidente Fernández tiene que adoptar decisiones difíciles, porque no hay forma de contentar simultáneamente a los infectólogos, a los empresarios, a los trabajadores y menos aún a quienes se quedaron sin fondos para seguir adelante. En otros términos, el conflicto entre salud y economía es real, aunque, como vengo diciendo, la cuantía del conflicto depende del tipo de decisiones que adopte el Estado.

El riesgo que corre el presidente de la Nación es que un enfoque poco flexible genere creciente desborde por parte de seres humanos que luchan por su vida; desborde que se viene observando y que inevitablemente será creciente.

En otros términos, demasiada precaución en materia de flexibilización por derecha generará una imparable flexibilización por izquierda; y no es para nada claro que la flexibilización por izquierda genere menos contagiados y fallecidos por el coronavirus que la flexibilización por derecha.

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