Afirman que la inflación licuó los efectos de la devaluación y presiona el tipo de cambio

Los analistas señalan además que, por el menor precio de la soja, la recesión y el conflicto por la deuda, las condiciones son peores que en enero
José Hidalgo Pallares
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13 de septiembre de 2014  

Detrás de la decisión de algunas terminales de "encanutar" sus autos, según acusó la presidenta Cristina Kirchner, está el miedo de las empresas a una nueva devaluación: con un tipo de cambio que perciben atrasado, es mejor conservar los vehículos y no venderlos, en pesos, a un precio que podría no alcanzar el valor de reposición.

El análisis que algunos economistas privados hacen sobre la situación actual del tipo de cambio parecería sustentar ese temor. Los analistas advierten que la suba de los precios acumulada en lo que va del año prácticamente "absorbió" la devaluación del peso frente al dólar y que, además, las condiciones económicas internas y externas son ahora peores que en enero, cuando la cotización del dólar subió 20%.

Entre diciembre de 2013 y ayer el tipo de cambio de referencia que publica el Banco Central aumentó 28,9%. La tasa es apenas superior al 27,4% de inflación que, según el IPC Congreso, se acumuló en los primeros ocho meses de este año.

"La devaluación de enero se evaporó", advirtió el economista Carlos Melconian, cercano a Pro. "La inflación ya absorbió la devaluación" coincidió Fausto Spotorno, director de Research de Orlando J. Ferreres y Asociados (OJF).

El economista jefe de Ecolatina, Lorenzo Sigaut Gravina, añadió que, si bien la devaluación del peso frente al dólar en lo que va del año aún es levemente mayor que la suba de los precios, las condiciones actuales aumentan la presión sobre el tipo de cambio: "No es lo mismo tener un tipo de cambio atrasado cuando la soja estaba a 500 dólares [por tonelada], que ahora, cuando los futuros no alcanzan los 400. Además, ahora tenés menos reservas internacionales, una demanda brasileña en caída, un fallo contra la Argentina en la OMC [Organización Mundial del Comercio] que puede afectar a las exportaciones futuras y el financiamiento externo cerrado por el conflicto de la deuda". Y concluyó: "Si ya era difícil sostener el tipo de cambio en diciembre de 2013, es aún más difícil ahora".

Para Melconian, hay "condiciones objetivas" que actualmente están peor que en enero, en el momento previo a la devaluación: "En el frente externo tenés caída en las exportaciones y en el precio de la soja, financiamiento externo cerrado y menos reservas. A nivel interno cae la actividad, crece la inflación y la emisión para financiar al Tesoro", enumeró.

Según sus estimaciones, si en los últimos cuatro meses del año la inflación es similar a la de agosto "el tipo de cambio oficial nominal que permitiría recuperar la competitividad ganada en enero sería de 10,60 pesos por dólar". Y añadió: "El Gobierno tendrá que decidir qué quiere hacer en términos cambiarios".

Spotorno explicó que otra manera para determinar si el tipo de cambio está atrasado es comparar la evolución de los precios mayoristas con la de los minoristas. Si los primeros -que están compuestos principalmente por bienes "transables" (es decir, que se pueden exportar e importar) y reflejan, por tanto, la evolución de los precios a nivel internacional- crecen menos que los segundos, que muestran la inflación interna, significa que el tipo de cambio real se está apreciando.

Los números del Indec

Según el informe publicado ayer por el Indec, en lo que va del año los precios mayoristas crecieron 22,2%, cinco puntos menos que la inflación minorista calculada por los privados.

Spotorno también mencionó que la situación económica actual es más complicada que antes de la última devaluación y agregó que "en enero faltaban apenas dos meses para el ingreso de dólares de la soja, algo que ahora ya no se espera".

El aumento de la cotización del dólar en el mercado informal (ayer cerró a $ 14,40) y de la brecha cambiaria (que ronda el 70%) muestra que la percepción sobre un retraso cambiario es generalizada.

Incluso según el cuestionado índice de precios al consumidor del Indec, la inflación de los primeros ocho meses del año ya anuló dos terceras partes de la devaluación acumulada y casi la totalidad de la depreciación de enero, cuando el Gobierno dijo que se había logrado un nuevo tipo de cambio "de equilibrio". Según el organismo, los precios subieron 1,3% en agosto y 18,2% en lo que va del año.

Del editor: qué significa. Las condiciones que llevaron a la devaluación de enero vuelven a aflorar. La duda es si el Gobierno podrá evitar otra brusca caída del peso.

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