El blanqueo apenas logró recaudar US$ 513 millones

El régimen sólo captó alrededor de 13% de los US$ 4000 millones que pretendía el Gobierno al lanzarlo
Martín Kanenguiser
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14 de diciembre de 2013  

Cuando faltan dos semanas para su finalización, el blanqueo de capitales logró recaudar apenas US$ 513 millones, entre el Baade y el Cedin, apenas el 12,8%, de los US$ 4000 millones imaginados por el Gobierno al lanzarlo.

Fuentes oficiales indicaron a LA NACION que, del total recaudado, apenas US$ 50 millones corresponden al Baade, destinado a financiar obras de energía. De este modo, pese a los anuncios grandilocuentes, hasta ahora la empresa Bridas, de los hermanos Bulgheroni, no efectivizó el aporte de US$ 500 millones que anunció en forma pública en octubre pasado. La cifra corresponde exclusivamente a los bancos de ABA y Adeba que, en su momento, se sumaron a esta iniciativa, a regañadientes y, curiosamente o no, sin el aporte del Banco Nación.

Los otros US$ 463 millones fueron suscriptos para los Cedines, destinados, presuntamente, a reactivar la actividad inmobiliaria y la construcción a su vez, afectadas sensiblemente por el propio Gobierno mediante el cepo al dólar implantado a fines de 2011.

Fuentes del Palacio de Hacienda indicaron ayer a LA NACION que, a priori, no está pensado volver a plantear una prórroga del denominado "régimen de exteriorización de capitales", que, en principio, estaba pensado por tres meses, pero que se extendió otros tres más, "dado el escaso desarrollo que tuvo la suscripción de los bonos".

Más aún, aclararon que en las últimas semanas ni siquiera hubo llamadas a las empresas para que se sumaran a este esquema, que había sido pensado por el Gobierno como la tabla de salvación ante la salida de divisas. Este mediocre resultado, entre otros factores, derivó en el reemplazo del ministro de Economía, Hernán Lorenzino; de la jefa del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, y del otrora poderoso secretario de Comercio, Guillermo Moreno.

De aquel equipo que presentó la iniciativa en el Congreso en mayo, sobrevivió Ricardo Echegaray como jefe de la AFIP -aunque acotado en su rol- y fue ascendido Axel Kicillof, de viceministro a ministro de Economía. Sin embargo, públicamente Echegaray había desaconsejado prorrogar el régimen una vez que se terminó el plazo original de tres meses en septiembre pasado, con la exigua recaudación de US$ 341,6 millones de dólares. En cambio, Moreno operó en el sentido contrario y logró que el régimen se extendiera hasta fin de este mes, logrando sumar apenas US$ 172 millones en estos últimos 80 días.

La cifra apenas duplica los US$ 80 millones ingresados el último día del blanqueo, en el que todos los funcionarios involucrados presumían que se generaría una avalancha de presentaciones, en sintonía con lo que había ocurrido en el blanqueo de 2009.

La salida de Moreno fue clave para que cesaran las llamadas de presión a los empresarios para suscribir estos bonos, tanto el Cedin como los Baade. Y de hecho, desde entonces el Central y Economía negociaron con las cerealeras la suscripción de una letra corta en pesos ajustable por el tipo de cambio, que se concretó anteayer. Pero, más allá de estas medidas puntuales, en el mercado creen que si no se concretan medidas para bajar la inflación y recuperar la confianza, entre otros ejes, continuará la pérdida de reservas.

Un informe del economista Marcos Buscaglia, del Bank of America-Merrill, advirtió ayer que "las altas expectativas creadas con los cambios de gabinete y algunos sondeos promercado se han desvanecido rápidamente", que se reflejó en la pérdida de más de US$ 1500 millones en las reservas desde entonces.

Esto se debe, indicó Buscaglia, a que "los hechos demostraron que el nuevo jefe de Gabinete no ha tenido el nivel de independencia que se esperaba y hasta cambió su discurso a uno más ortodoxo-kirchnerista recientemente". Además, "el plan económico aplicado por el nuevo gabinete resultó insuficiente para mejorar las expectativas, con la aceleración de la depreciación del peso, algunos ajustes de tarifas públicas y algún financiamiento para llegar a 2015", cuando habrá elecciones presidenciales a las que no se podrá presentar Cristina Kirchner. Si bien esta última parte del nuevo cóctel oficial resulta atractiva para el mercado, al incluir el acercamiento al FMI y a Repsol, a la vez le dejarán "el ajuste real a nivel fiscal, monetario y fiscal al próximo gobierno", concluyó Buscaglia.

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