El CEO de BlackRock, el mayor fondo de inversión del mundo, advirtió sobre un panorama global "cada vez más frágil"

BlackRock, el fondo de inversión más grande del mundo, realizó una firme apuesta por activos argentinos
BlackRock, el fondo de inversión más grande del mundo, realizó una firme apuesta por activos argentinos Crédito: Wall Street Journal
Rafael Mathus Ruiz
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17 de enero de 2019  • 14:29

WASHINGTON.- Ante las dificultades que muestran varios gobiernos para responder a problemas actuales, y una menor confianza en las instituciones en medio de más incertidumbre y más riesgos económicos, la sociedad está esperando cada vez más que las compañías, públicas y privadas, encaren asuntos sociales y económicos apremiantes. Ese es uno de los mensajes centrales que le envió el CEO de BlackRock, Larry Fink, a los jefes de las empresas en las que el fondo invirtió.

Cada año, Fink envía una carta a los CEO en nombre de sus clientes con su visión sobre el mundo y las prioridades hacia el futuro. El ejecutivo advirtió este año en su carta, que LA NACION obtuvo en exclusiva para la Argentina, que el panorama global es "cada vez más frágil" y "muchos ven un mayor riesgo que el ciclo comience su fase de baja".

"El panorama global es cada vez más frágil y, consecuentemente, susceptible a las conductas de corto plazo de las corporaciones y los gobiernos", escribió Fink.

El líder de BlackRock, el fondo de inversión más grande del mundo, que ha hecho una f irme apuesta por la Argentina y el gobierno de Mauricio Macri , advirtió que la incertidumbre del mercado está generalizada, y la confianza decae. Además, remarcó que muchos ven un mayor riesgo de que el ciclo expansivo que se abrió tras la crisis financiera global se dé vuelta.

"En todo el mundo, la frustración a causa de años de salarios estancados, el efecto de la tecnología sobre los trabajos y la incertidumbre en relación con el futuro han avivado la ira de la población, el nacionalismo y la xenofobia", describió Fink. "Como respuesta a esto, varias de las democracias líderes del mundo han caído en una desgarradora disfunción política, aumentando la frustración pública en lugar de apaciguarla. La confianza en el multilateralismo y las instituciones oficiales se está derrumbando", indicó.

Ante esos cambios económicos y la incapacidad de varios gobiernos para ofrecer soluciones duraderas, Fink llamó a las empresas a liderar: "La sociedad está esperando cada vez más que las compañías, tanto públicas como privadas, aborden asuntos sociales y económicos apremiantes".

"Avivada en parte por las redes sociales, la presión pública sobre las corporaciones aumenta con mayor rapidez y llega más lejos que nunca. Además de esta presión, las compañías deben navegar las complejidades de un entorno financiero que está atravesando por la parte tardía de su ciclo de crecimiento - incluyendo una mayor volatilidad, que puede crear incentivos para maximizar el rendimiento a corto plazo a costa del crecimiento a largo plazo", señaló el CEO de BlackRock. Estos asuntos, dijo Fink, van desde la protección del medioambiente hasta la eliminación de la desigualdad de género y racial, entre otros.

"Los stakeholders están empujando a las compañías para que ingresen en el territorio de asuntos sociales y políticos sensibles; especialmente, al ver que los gobiernos no logran hacerlo de manera efectiva", indicó. "A medida que los desacuerdos continúan ampliándose, las compañías deben demostrar el compromiso que tienen para con los países, las regiones y las comunidades en las que operan; particularmente, en relación con asuntos centrales para la prosperidad futura del mundo", agregó.

Una de las áreas donde las compañías "deben restablecer su rol tradicional de liderazgo" es en las jubilaciones. "Las compañías deben adoptar un mayor nivel de responsabilidad para ayudar a los trabajadores a navegar la etapa de la jubilación, aportando su experiencia y su capacidad de innovación a fin de resolver este enorme desafío global", animó Fink.

El CEO de BlackRock le dedicó un párrafo especial en su misiva a los millennials. Dijo que en los próximos años "las opiniones de estas generaciones no solamente impulsarán sus decisiones como empleados, sino también como inversionistas en un contexto en el que el mundo está viviendo la mayor transferencia de riqueza en la historia: 24 billones de dólares que pasan de la generación de la posguerra, los baby boomers, a los millennials".

"Me mantengo optimista sobre el futuro del mundo y las perspectivas para los inversionistas y las compañías que tienen un enfoque a largo plazo", cierra su misiva Fink. "Nuestros clientes dependen de ese enfoque para lograr sus objetivos financieros más importantes. A su vez, el mundo depende de ustedes para adoptar y defender un enfoque a largo plazo en el negocio. En un momento de gran disrupción política y económica, su liderazgo es indispensable", termina.

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