El crédito bancario en pesos sigue estancado, pero vuelan los préstamos en dólares
Son cifras del Banco Central y explican las dificultades que enfrenta la economía para sostener el crecimiento
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El crédito bancario en pesos al sector privado, una de las palancas que tuvo la economía para impulsar su fuerte repunte en la primera mitad del año pasado, se mantuvo estancado en marzo.
Su stock total aumentó 3,2% el mes pasado (pasó de $91,9 a $94,8 billones punta a punta), monto que si ajusta por la inflación oficial (medida con una canasta de consumo antigua), tiende a ser neutro. Ese dato contrasta con la expansión del 3,3% real que había mostrado el mismo mes del año pasado, “con incrementos en todas las líneas y en todos los grupos de entidades financieras”, como había destacado entonces el informe de bancos.
Claro que ese contexto también mostraba una mora general del crédito al sector privado que era de apenas 2% (3,3% en familias y 0,9% en empresas).
Ahora, con niveles de irregularidad en esos recobros que se multiplicaron por tres o hasta cinco veces, el Banco Central (BCRA) reconoce otra contracción del 0,4% para esas financiaciones medidas a precios constantes y sin estacionalidad en marzo. Es algo que se se dio con “caídas en la mayoría de las líneas, a excepción de los préstamos con garantía real y las financiaciones con tarjetas de crédito”.
Todo ocurre en un marco en el que no arrancó el anunciado plan de remonetización de la economía, como muestra el comportamiento errático que mantuvo en el mes el agregado monetario amplio (M3 privado), la nueva baja en los medios de pago tradicionales (M2 privado transaccional) y otra caída del 0,2% real de la Base Monetaria (BM), que así “acumula siete meses consecutivos de contracción”, según reconoció el propio BCRA en su informe monetario mensual.
Los analistas en general señalan que no observan aún signos claros de recuperación en la demanda de pesos, algo que vinculan con el quiebre de expectativas que generó el sostenido y progresivo rebote que registró la inflación en los últimos meses.
La nueva caída en la oferta general de dinero sucedió porque el único factor de expansión, que fue nuevamente la compra por parte del BCRA de US$1671 millones al sector privado, fue otra vez neutralizado compensado por la contracción asociada a las operaciones del fisco y, en muy menor medida, por las actividades de esterilización -vía repos- que realiza el ente monetario, para tratar de evitar implicancias inflacionarias o impactos sobre el mercado cambiario.
“Completamos un trimestre con el mismo comportamiento: leves incrementos nominales que no llegan a compensar la pérdida del valor de la moneda, lo cual implica una variación real negativa de la cartera nominada en pesos. Eso nos indica un estancamiento en la recuperación del crédito", explicó Guillermo Barbero, socio de First Capital Group.
“Cayeron por tercer mes consecutivo y volvieron a niveles reales de junio del año pasado. Tanto el financiamiento al consumo, como los préstamos a las empresas y los préstamos de garantía real vienen mostrando tendencia a la baja en los meses recientes”, coincidieron desde la consultora LCG.
La cara opuesta la muestran los préstamos en dólares, que escalaron otro 5,4% mensual en marzo, al cerrar su stock total en US$21.336 millones.
“Presentan un crecimiento interanual del 49,1%, contra los US$14.307 millones al cierre del mismo mes del año anterior. El 74,1% del total de la deuda en moneda extranjera sigue siendo la línea de préstamos comerciales, que aumentaron un 8% mensual y un 42,6% anual”, detallaron al respecto desde First Capital Group.
Desde LCG interpretan que “eso muestra que hay cierto apetito por aprovechar tasas más bajas, siempre y cuando el dólar no suba", y añaden: “Muchas empresas están frente al dilema de tomar dólares o pesos en función de las expectativas de depreciación y del plazo del préstamo”.








