Oficial: la economía cayó 11,6% en agosto y se desacelera el rebote mensual

Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk
Francisco Jueguen
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22 de octubre de 2020  • 16:09

Tras los duros meses de la cuarentena más rígida, con caídas históricas para la economía argentina, y luego de un leve repunte que profundizó su desaceleración, la actividad volvió a retroceder en agosto frente al año pasado y se mantiene aún diez puntos por debajo del nivel prepandemia.

El enfriamiento de la recuperación se vincula al impacto directo que tuvo el aislamiento, primero en la oferta de bienes, pero luego también en la demanda. El país perdió casi cuatro millones de empleos en los peores meses de la cuarentena, pero además muchos que mantuvieron sus trabajos vieron mermados sus ingresos.

A eso se suma, la volatilidad de los tipos de cambio alternativos y la brecha cambiaria, que comenzó a generar problemas en las expectativas a futuro sobre la situación de la economía. Su contraparte, la falta de dólares en las reservas oficiales, empezó a impactar en los costos de reposición, las deudas de las empresas y en sus importaciones.

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), un anticipo de los datos finales que la dirección de Cuentas Nacionales vuelca en el dato del PBI, estimó que ese mes se registró una caída interanual de 11,6%. Más allá de que ese número muestra que la actividad se mantiene por debajo de los niveles del año pasado -que arrastraba, a su vez, dos temporadas de recesión-, el síntoma más preocupante, según los economistas, son los principios de estancamiento del repunte mensual que se registraba en mayo, junio y julio tras los desplomes de marzo y abril.

La economía avanzó 1,1% en agosto frente a julio. Fue un número positivo frente a los datos en rojo del mismo mes en la construcción y la industria, dos motores del empleo y sectores que suelen tener impacto en otras actividades. Sin embargo, los rebotes de los meses previos ya indicaban una desaceleración del rebote o del crecimiento "tenue", como lo describe el ministro de Economía, Martín Guzmán. Eso se profundizó en agosto.

Prácticamente todos los sectores de la economía cayeron interanualmente. El único que mostró una mejora, de 4,1%, fue la intermediación financiera. Las peores bajas se dieron en Hoteles y restaurantes (-56%), Otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales (53,7%); y en Transporte y comunicaciones (21,6%). La construcción cayó 32,1%; la industria, un 8,7%, y el comercio, un 3,5%.

"Es lo que se preveía, que se siga desacelerando", advirtió el economista de la consultora Ledesma Gabriel Caamaño Gómez. "Si bien Industria y Construcción habían caído en el mes no se esperaba eso para el EMAE, ya que allí hay hay más servicios que bienes; y los servicios estaban reabriendo en agosto", explicó el especialista a LA NACION.

"Habra que ver qué pasa ahora con septiembre. Ahí juega la incertidumbre cambiaria de manera más profunda. Lo esperable es que la economía se siga desacelerando", agregó y dijo que la actividad está 10% abajo de la etapa prepandemia.

Varios economistas criticaron en las redes sociales las diferencias que aparecieron en el informe difundido por el organismo con relación al excel subido a la página sobre el EMAE. En el primero, el avance desestacionalizado era de 1,1%, mientras que en el segundo, de 1,9%. En el Indec confirmaron a LA NACION que "subieron mal el excel" y que los datos correctos son los que difundieron en el comunicado.

Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

"El dato terminó siendo positivo. Había cierto temor a que se fuera estancar, aunque es un poco menos que en julio y se sigue desacelerando. Incluso, todavía estamos 10% por debajo del pico", afirmó Lorenzo Sigaut Gravina, director de Ecolatina.

"Hay mucho terreno que recuperar y esa recuperación está empezando a costar mucho. En septiembre puede pasar algo parecido por las dudas que genera la presión cambiaria. Habrá que ver hasta qué punto afecta el nivel de actividad, pese a que las elevadas expectativas de devaluación produjeron un push de expectativas al consumo de bienes dolarizado", dijo y advirtió mirando hacia fin de año: "Eso ya se ve en septiembre con las importaciones, pese a que hay algunas señales de que ese mes puede estar cerca de cero. Veo un cuarto trimestre y estancado producto del máximo estrés cambiario".

"El efecto del largo confinamiento establecido ante la pandemia, para muchas actividades, desde fines de marzo, acumula varios meses, y más allá de las mediciones de agosto, la recuperación a esperar para setiembre y octubre no parece ser intensa", señaló el director del Iaraf, Nadin Argñaraz, en un informe enviado a los medios.

"Considerando tres escenarios, uno optimista, otro moderado y otro pesimista, sólo el optimista, en nuestras estimaciones, permite recuperar en septiembre de 2021 el nivel productivo de febrero, antes de la pandemia-cuarentena", dijo el economista y cerró: "Los otros dos escenarios no permiten una recuperación el año próximo, evidenciando los desafíos de la economía en materia productiva, y dada la crisis de expectativas, reflejada en el mercado cambiario".

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