Estrategias para invertir durante una segunda mitad de año con tinte electoral

Las expectativas sobre el futuro político y las señales de la economía son el marco para definir a qué activos llevar los ahorros; opciones conservadoras, moderadas y agresivas
Las expectativas sobre el futuro político y las señales de la economía son el marco para definir a qué activos llevar los ahorros; opciones conservadoras, moderadas y agresivas Fuente: Archivo
Sabrina Corujo
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30 de junio de 2019  

Termina junio y se va el primer semestre del año, que no fue sencillo para el ahorrista a la hora de definir las inversiones. Las estrategias con tendencia defensiva fueron las más frecuentes en el contexto de una nueva crisis económica. Ahora parece llegar un lento proceso de recuperación, en un contexto preelectoral, en el que la incertidumbre, el enemigo por excelencia del mercado, sigue presente. Los inversores no se volvieron solo dependientes de las variables de la macroeconomía y de las finanzas, sino también del juego político previo a la definición de los candidatos y a las encuestas.

En consecuencia, el inversor debe saber que convivirá en los próximos meses con la volatilidad propia de una coyuntura electoral no muy clara, donde el escenario es binario. La elección del mercado respecto del resultado es clara y el tema no es indiferente a la hora de proyectar un escenario financiero. Todo ellos, aun cuando las señales de la economía vayan por el camino esperable (con el déficit fiscal y el de cuenta corriente en proceso de corrección); la política monetaria contractiva parezca dar el resultado buscado (estabilidad del tipo de cambio y desaceleración de la inflación), y el financiamiento y los dólares "libres" para intervenir en el mercado estén prácticamente asegurados por el blindaje del Fondo Monetario Internacional (FMI),

¿Cómo pensar el segundo semestre del año en términos de estrategias de inversión? En principio, debe saberse que es necesario tener una administración activa de la cartera, para aprovechar eventuales oportunidades o, en su defecto, para buscar cobertura a medida que la incertidumbre política se va despejando.

Y es importante conocer la aversión al riesgo de cada uno, para que se piense un portafolio que le evite quedar "atrapado" en una estrategia en la que no se sienta cómodo.

A continuación, las posibles carteras para el segundo semestre, en función de las observaciones hechas previamente.

*Cartera conservadora. Esta estrategia parte del supuesto de que se espera una elección presidencial complicada, que se terminará definiendo en una segunda vuelta con un resultado muy difícil de anticipar y con una alta posibilidad de que no exista una continuidad del oficialismo. Este escenario traería presión sobre el tipo de cambio y el riesgo país y mayor volatilidad. La exposición a dólares gana así terreno; solo dejamos un 10% en pesos -puede ser en cuotapartes de un fondo común- con el objetivo de aprovechar las tasas altas actuales y la ventana de oportunidad que se abre en el próximo mes/mes y medio. El resto se dividiría entre fondos comunes locales orientados a inversiones latinoamericanas y algún fondo del exterior con el objetivo de limitar la exposición de la cartera a riesgo local; y Letes en dólares con vencimiento en 2019.

*Cartera moderada. En este caso se mantendría cierta posición en Letes en dólares -la última licitación a 105 días ofreció una tasa de 4,24% anual- y apuntamos a algunas opciones dentro de la curva de deuda soberana en dólares. Hay oportunidades en el Bonar 2020 o 2024 y en el bono Descuento (considerada la parte corta-media de la curva). En la posición en pesos (entre 40%/45% del total) puede optarse por fondos comunes para aprovechar las tasas, o por Lecaps, con rendimientos hoy por arriba de un plazo fijo y la ventaja de liquidez. También es atractiva la parte corta de los vencimientos de bonos ajustados por CER, que fueron castigados en el último tiempo y que se favorecerían de un escenario de mayor estabilidad.

*Cartera agresiva. El escenario al que se apunta es el triunfo electoral del Gobierno y por un margen importante, con una lectura positiva respecto de la gobernabilidad. La cartera propuesta sería más equilibrada en moneda e incorporaría una mayor exposición a la curva soberana de bonos en dólares y a instrumentos de renta variable. Puede apuntarse a un mix entre el Bonar 2020, Descuento y AC17, acciones de los sectores energético, bancario y alguno ligado a la actividad.Se mantendría la posición en títulos ajustados por CER (extendiendo quizá la duration) y Lecaps, para aprovechar el trade entre las altas tasas y la posibilidad de una continuidad de la presión bajista sobre el tipo de cambio.

Inversiones según el perfil del ahorrista

  • Bajo riesgo: En este caso podría llevarse un 45% del ahorro a Letes endólares; otro 45% a fondos comunes de inversión regionales y un 10% a fondos comunes de inversión en pesos
  • Riesgo medio: Un 25% de la inversión sería en Letes en dólares; los fondos comunes en pesos o directamente las Lecaps se llevarían el 20% del total; el resto iría a títulos públicos: AO20 (20%), DICA (15%) y TC20/TC21 (20%)
  • Alto riesgo: Con la confianza en que el actual gobierno será el ganador de las elecciones, esta estrategia plantea invertir un 20% en acciones; un 25% en TC20/TC21; otro 10% en Lecaps; un 15% en AO20; un 20% en DICA y el restante 10% en AC17

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