Keynes se defiende y... ¡también ataca!
Dice que en tiempos de crisis el Estado debe "cebar la bomba" del gasto, pero que eso no significa estatizar
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¿Habrá pasado lo peor de la crisis internacional? ¿Fue menor que la de la década de 1930 gracias a lo que enseñó Keynes? ¿Viene una nueva era "keynesiana" luego de la era "neoliberal" que siguió a la anterior era… "keynesiana"?
Decidí formularle estos interrogantes al mismísimo John Maynard Keynes (1883-1946), inglés, estudiante de Eton y Cambridge, profesor en Cambridge, editor del Economic Journal, tesorero del King’s College, funcionario de la tesorería inglesa, padre intelectual del Fondo Monetario Internacional (FMI), especulador, granjero, etcétera, etcétera.
Las medidas adoptadas por muchos países a partir de 2007, y particularmente las de 2008, parecen darle la razón, y para muchos constituyen una reivindicación de su postura, devaluada desde la década de 1970.
Es así, pero también Milton Friedman mostró que la Reserva Federal se equivocó, y fiero, durante la década de 1930, convirtiendo un ciclo en un "ciclón".
-Pero usted lo dijo durante la crisis. Concretamente, en 1936, en La teoría general. A propósito, usted es un magnífico escritor, pero en La TG no se lució.
-La escribí en circunstancias dramáticas: en 1937 me infarté y durante la Segunda Guerra anduve muy ocupado defendiendo los intereses de Inglaterra ante Estados Unidos, tarea nada fácil como bien describió Robert Skidelsky. Por eso hubo tantos malentendidos con respecto a lo que dije, lo que quise decir y lo que en última instancia pensaba.
-En una palabra, ¿qué dijo usted?
-En el medio de la crisis económica más espantosa en varios siglos, afirmé: "Yo sé lo que está pasando y también sé lo que hay que hacer". Lo que está pasando es que, porque tienen expectativas muy pesimistas, las empresas y las familias gastan poco. No saldremos de esta situación de manera espontánea, así que es necesario que el Estado "cebe la bomba", es decir, que aumente sus gastos hasta que la gente vuelva a gastar. A propósito: para "cebar la bomba" nunca se me ocurrió estatizar empresas o distorsionar los precios relativos. Por eso, me pongo verde cada vez que alguien lo hace y me cita buscando respaldo intelectual.
-A usted le pegan todos.
-Efectivamente, los liberales, porque según ellos bendije el intervencionismo, y los marxistas, porque salvé el capitalismo. Me tienen sin cuidado. Lo cierto es que ayudé a solucionar un problema muy serio. Pero le aclaro que mi influencia durante la década de 1930 fue mínima; mis propuestas se siguieron desde mediados de la década de 1940 hasta comienzos de la de 1970.
-¿Qué tiene de "general" La TG? ¿Por qué no dijo: "Sigamos con lo que sabemos en épocas normales, pero háganme caso durante las crisis"?
-Porque tenía que llamar la atención y para eso debía exagerar. Por otra parte, recuerde que en Inglaterra también la década de 1920 había sido mala, así que mi pesimismo de largo plazo era entendible. La postura me costó algunas amistades: con Dennis Robertson no nos hablamos más y con Cecil Pigou sólo tiempo después pudimos rehacer la relación.
-¿Usted diría que la política económica se ha vuelto "keynesiana" a raíz de esta crisis?
-No juguemos con las palabras. Lo importante es que Ben Bernanke entendió que durante una crisis la política monetaria no tiene que ser parte del problema, pero que con eso no alcanza. Proveyó de liquidez, bajó las tasas de interés, etcétera, y miró al Tesoro de su país para que éste aumentara la demanda agregada. Además, a diferencia de la década de 1930, ningún país importante solucionó sus problemas a costa de los vecinos. Por eso, se pudo atacar esta crisis sin que el FMI cumpliera rol alguno (menos mal, porque el Fondo tampoco tenía plata). Yo me rebelé contra Alfred Marshall cuando me pareció que tenía que hacerlo. Propongo que los economistas y los funcionarios actuales sean todo lo keynesianos o no keynesianos que tengan que ser en función de las circunstancias.
-¿Qué va a hacer esta noche?
-Iré al teatro de Cambridge, que ayudé a construir, porque baila Lydia Lopokova, mi mujer. Como el boletero anda con gripe A, tendré que vender las entradas. No será la primera vez.
-Don Maynard, muchas gracias.
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