La inflación más baja en ocho años: el logro que celebrará Milei y el porqué de las dudas del mercado
Los economistas anticipan que el índice de precios se ubicó en 2025 en torno al 31%, con los valores regulados impulsando las alzas; alta brecha entre lo esperado por el Gobierno y lo estimado por el mercado para 2026
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El martes próximo, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) dará a conocer la variación que tuvo el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en diciembre de 2025. Con ese dato, se cerrará el segundo año completo de la gestión de Javier Milei y, según anticipan las consultoras privadas, la inflación anual terminaría en el nivel más bajo de los últimos ocho años, un resultado que el Gobierno buscará capitalizar como uno de los principales hitos de su programa económico.
Las estimaciones de centros de estudios privados, recogidas en el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, ubican la inflación de diciembre en torno al 2,3% mensual, en un rango que se extiende hasta 2,6%. De confirmarse ese escenario, 2025 cerraría con una inflación cercana a 30,8%–31% interanual, el registro más bajo desde 2017.
La comparación histórica ayuda a dimensionar el dato. En 2017, durante la gestión de Mauricio Macri, la inflación fue de 24,8%, pero volvió a acelerarse luego: fue de 47,7% en 2018 y de 53,8% en 2019. En el gobierno de Alberto Fernández, el índice marcó 36,1% en 2020, en plena pandemia, para luego retomar una dinámica ascendente, con 50,9% en 2021 y 94,8% en 2022, antes del salto inflacionario que se consolidó en 2023 (211,4%).
El contraste con la herencia inflacionaria es uno de los ejes que subraya el equipo económico. En diciembre de 2023, en medio del recambio presidencial, la inflación mensual había trepado al 25,5% tras la devaluación inicial, con el nuevo esquema cambiario. Dos años después, el IPC se mueve en una zona cercana al 2,5% mensual, un índice que marca una desaceleración significativa, aunque es aún elevado en términos internacionales.

En el Gobierno destacan que la baja se logró sin congelamientos generalizados ni controles de precios amplios, y la atribuyen al ajuste fiscal, la contracción monetaria y la liberalización de mercados. “La inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario”, repiten cerca de Milei, que busca instalar el dato como una validación política de su programa y como un argumento central de cara a la próxima etapa de reformas.
La trayectoria de los precios en 2025 no fue lineal. Tras un primer semestre con fuerte desaceleración, el segundo tramo del año estuvo marcado por una leve recomposición del índice, en un contexto de mayor presión cambiaria y ruido político asociado al calendario electoral. En noviembre, la inflación fue de 2,5%, acumulando seis meses casi ininterrumpidos de subas mensuales.
Diciembre suele ser un mes de inflación más alta por factores estacionales, como el consumo por las fiestas. Florencia Iragui, economista de la consultora LCG, estimó un índice de alrededor de 2,5%. “Tras dos meses por encima del 2%, la estacionalidad típica de diciembre, sumada a la inercia inflacionaria, hace que sea un mes difícil para una desaceleración marcada”, explicó.
Aun así, los relevamientos privados muestran que el cierre del año no habría implicado una aceleración significativa.
Para el actual enero, en tanto, la consultora Eco Go prevé una inflación en torno a 2,2%, en línea con la expectativa general de mercado.
Precios regulados
Más allá del número general, los datos indican que los precios regulados siguen siendo el principal motor de la inflación. Se destacan los aumentos en educación (51,7%) y en vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (37%), según los índices acumulados a noviembre. Allí operaron los aumentos de tarifas que definió el Gobierno en rubros sensibles para el bolsillo como el agua, el transporte, el gas y la electricidad. Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, la canasta de esos servicios públicos acumuló un alza del 561%, frente a una inflación del 185%, según el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), de la UBA y el Conicet.
Desde la consultora ACM señalaron que la brecha entre regulados y bienes sugiere que aún existe margen para que esta dinámica persista en los próximos meses, mientras que el sector servicios continúa mostrando una mayor inercia inflacionaria, incluso en un contexto de desaceleración general de los precios.
La desaceleración deja expuesta una tensión central entre expectativas del Gobierno y del mercado. En el Presupuesto 2026, el Poder Ejecutivo proyecta una inflación anual del 10,1%, equivalente a una suba mensual promedio del 0,8%. Y Milei ya señaló que la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) debería comenzar con “cero” hacia agosto.

En el sector privado hay más prudencia. Según el REM del Banco Central, analizado por la consultora Suramericana Visión, la inflación esperada para 2026 ronda el 22,5% anual, más del doble de la meta oficial.
Para Suramericana, el mercado ajustó expectativas tras la flexibilización cambiaria y el contexto electoral, y aún no convalida el sendero planteado en el Presupuesto. Iragui advirtió que en 2026 la actualización de las bandas cambiarias, la compra de divisas y los pagos de deuda podrían dificultar la desaceleración. “No implica una aceleración inflacionaria, pero sí que bajar el ritmo será más complejo”, señaló.
El proceso de desinflación también está estrechamente vinculado a la estrategia cambiaria y al comportamiento de la actividad. A lo largo de 2025, el Gobierno mantuvo al tipo de cambio oficial dentro de las bandas de flotación y recurrió a intervenciones para contener episodios de volatilidad, en un contexto de reservas ajustadas y de pagos de deuda relevantes. Esa combinación ayudó a moderar expectativas, pero dejó abierta la discusión sobre la sostenibilidad del esquema.
Desde Econviews advirtieron que, más allá de la desaceleración, empieza a crecer la preocupación a nivel microeconómico. “Bajando a la calle, se percibe inquietud por la persistencia de la inflación y por la debilidad de la actividad”, señalaron. La consultora recordó que la inflación de la Ciudad de Buenos Aires fue de 2,7% en diciembre, un dato que anticipa que el índice nacional estará cerca del 2,5%.
Según la citada consultora, los últimos indicadores de actividad tampoco resultan alentadores y los movimientos bruscos en las tasas de interés conspiran contra el repunte de la economía real. “El desafío del Gobierno será encontrar la manera de evitar que este escenario se prolongue en el tiempo”, concluyeron. Para muchos hogares, sin embargo, la desaceleración todavía se percibe poco en el día a día, en un contexto en el que los ingresos siguen ajustados y el consumo permanece débil.
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