Mercado primario: por qué conviene ir directo a la "fábrica de instrumentos financieros"
Comprar deuda de empresas, apostar por las pequeñas firmas e invertir en fideicomisos de consumo, algunas opciones del menú
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Una definición bastante coloquial del mercado primario podría ser la de "fábrica de instrumentos financieros". Allí es donde se crearán los títulos valores, puestos a disposición de los inversores por primera vez para luego ser revendidos y dotados de liquidez, en buena parte de los casos, en el mercado secundario de capitales. Si bien es terreno desconocido para el grueso de los inversores, ir a buscar el producto directamente "a la fábrica" podría implicar ventajas en materia de costos transaccionales y un aprovisionamiento de instrumentos a veces difíciles de conseguir en las plazas secundarias.
Ajenos a los vaivenes diarios y los gráficos de subas y bajas, los inversores minoristas podrán encontrar en ciertos tramos de emisión primaria un menú de alternativas apetecibles que le permitirán participar de forma directa en la financiación real de las empresas que hacen a la actividad económica. Desde fondear un club de fútbol de Primera División hasta compañías de electrodomésticos o una pyme, el ahorrista podrá aportar su granito de arena al venidero ciclo del "desarrollo argentino", que muchos especialistas ya anticipan.
"Hoy, para el inversor minoritario es tan simple participar del mercado primario como del secundario. Puede adquirir títulos (por suscripción) de la misma forma: por teléfono, por mail o en las mismas webs de las sociedades de Bolsa. Lamentablemente, por problemas de información o formación, son pocos los que operan allí", explica Marcelo Morillo, director de la maestría en Finanzas de la UADE.
El asesoramiento -señalan- es crucial, pues la gama de instrumentos es muchas veces desconocida por el público que opera en mercados más tradicionales. Según datos del Instituto Argentino de Mercado de Capitales (IAMC), a octubre, en el acumulado del año el volumen negociado ascendió a US$ 4850 millones. De ese total, el 54% corresponde a obligaciones negociables (ON) de las empresas, un 32% a fideicomisos financieros y el resto a financiación de las pymes. En una plaza fuertemente dominada por inversores institucionales, acaso el minorista pueda hacerse un pequeño y rentable lugar.
Compensar la inflación
Comprar deuda de las empresas a través de sus obligaciones negociables es una de las opciones. Según el economista Gustavo Ber, la apuesta sería a tasa variable sobre moneda local. "El inversor debería estar atento a aquellas emisiones corporativas y soberanas -cuando hubiese-, en pesos y ajustables por alguna referencia como la tasa Badlar, con la expectativa que ésta se vaya recomponiendo con el tiempo. Puede ser una alternativa interesante para obtener rendimientos que compensen la expectativa inflacionaria. A nivel mundial, las emisiones primarias suelen ofrecer mejores puntos de entrada que las negociaciones secundarias", dice.
Siempre en función del riesgo de crédito del emisor, las distintas colocaciones ofrecen al inversor un rendimiento anual de entre 2% y 6% por encima de una tasa Badlar que corre en torno del 24% o 25%. Recientemente, firmas como YPF, Telecom, Toyota, Santander Río o incluso Invap han tomado fondos del mercado a diferentes tipos de tasa.
Las variantes más atractivas en términos de rendimiento están, naturalmente, en compañías menos reconocidas. Como el precio no está fijado por el mercado, sino por la ronda primeriza de institucionales, que suscribe en una subasta pública, el inversor -o su asesor financiero de confianza- deberá siempre tomar pleno conocimiento del prospecto de la emisión y del estado contable de la empresa.
Asistir a las pymes
Asistir a las pequeñas y medianas empresas es otra de las maniobras que puede realizar el inversor en el mercado primario para apostar al crecimiento económico y hacerse de una tasa competitiva en el camino para con el plazo fijo. Con un horizonte temporal que va de semanas a meses, el minorista podrá adquirir a descuento cheques de pago diferido (CPD) para luego cobrar el valor nominal al vencimiento. Según explica Rafael Di Giorno, director de Proficio Investment, se dividen en patrocinados y avalados, estos últimos casi la totalidad de los emitidos. "Los avalados cuentan con garantía de pago de las sociedades de garantía recíproca (SGR), pagan menos tasa -entre 28% y 31% anual-, pero están cubiertos. En el caso de los patrocinados, en cambio, uno presta contra el crédito de la compañía, por lo que el rendimiento puede pasar al orden del 37% a 40%", explica.
En ese ámbito, además, ocasionalmente surgen posibilidades de fondear el club de los amores con algo más que la cuota social. En mayo último, por ejemplo, Vélez Sarsfield -institución enclavada en el barrio de Liniers- libró cheques (patrocinados) a tasas anuales de 37% y 42%. A fines de 2014, a su vez, Estudiantes de La Plata negoció en cheques un monto nominal por 835.000 pesos.
Ganar con la licuadora
Por último, invertir en fideicomisos financieros de consumo es otra de las variantes casi exclusivas del mercado primario. Alejandro Bianchi, de InvertirOnline, explica la mecánica: "Una casa de electrodomésticos vende licuadoras en 12 cuotas. Cobra un interés por ellas, pero necesita la plata hoy para comprar más licuadoras y vender nuevamente. Al no haber cobrado la primera venta, no dispone del cash, por lo que genera un fideicomiso donde entran todos los créditos que dio, se divide en cuotapartes y se pone a disposición de los inversores. Está fuera del balance de la empresa".
Desde tarjetas de consumo hasta las más reconocidas casas de electrodomésticos, los fideicomisos se pueden comprar desde $ 1000 y suelen rendir al año de 2% a 6% por encima de la tasa Badlar. El atractivo del instrumento es, según destacan los expertos, el pago mensual de capital así como de interés. De esta manera, el inversor dispondrá rápidamente de fondos frescos para encauzar hacia otros instrumentos del mercado y potenciar así la inversión inicial.
"Los fideicomisos financieros de consumo tienen volumen continuo. La oportunidad para los clientes es precisamente la emisión primaria, porque no tienen salida en plaza secundaria: son inversiones buy and hold", analiza Paula Premrou, CEO de Portfolio Personal. Lo relevante, aclara, es tomar nota del número de serie. Hay compañías que van por arriba del 100. Es decir han registrado conducta de pago en más de un centenar de oportunidades previas.
Menú de opciones
Deuda de empresas
Se puede comprar a través de sus obligaciones negociables. Tienen un rendimiento anual que se ubica entre el 2% y el 6% por encima de la tasa Badlar
Apostar por las pymes
El inversor minorista puede adquirir cheques de pago diferidos para luego cobrar el valor nominal al vencimiento. Pagan entre 28% y 40% anual
El consumo rinde
Invertir en fideicomisos financieros de consumo es otra alternativa. Se puede comprar desde $ 1000 en tarjetas de consumo o casas de electrodomésticos y rinden Badlar más 2% a 6%
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