Negocios. Crearon un proyecto para que cualquiera pueda tener algo sin comprarlo
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El consumo on demand,guiado por el apetito o la necesidad de cada momento, suele asociarse a plataformas de contenido cultural como Netflix, Spotify o YouTube. Sin embargo, podría extenderse a todas las cosas -a un taladro, a un metegol, a un auto- y terminar con una máxima del pasado: o se compra o no se tiene.
Esa fue una de las cosas que pensaron Nicolás Elias, Maximiliano Rodríguez y Matías Souiler cuando decidieron lanzar Alquilerium, un marketplace de alquiler de todo tipo de bienes que en sus primeros días de actividad tomó un rumbo inesperado por la cuarentena. La categoría fitness se volvió la estrella y hoy tiene incluso lista de espera para algunos productos como bicicletas fijas.
Según apunta Nicolás Elias, Chief Operating Officer de la firma, el alquiler de algunas cosas, como herramientas de trabajo, ya está muy instalado y factura alrededor de US$20 millones anuales en la Argentina y US$1500 millones en Latinoamérica, a lo que habría que sumarle otros servicios más populares de renta como el de autos y el de alojamientos temporarios.
Elias señala que las constructoras suelen alquilar alrededor del 80% de la maquinaria que usan para sus obras y también es habitual que renten equipos trabajadores particulares como albañiles o jardineros. Sin embargo, este mercado se desenvuelve mayormente en el mundo analógico, centralizado en los locales físicos bautizados con alguna variante de "alquilatodo".

"El negocio existe hace un montón, pero nosotros queremos digitalizarlo y llevarlo a otro plano. Hacer que sea más sencillo acceder a la renta de bienes, pero también ofrecerle la opción a más gente de ofertar las cosas que no usa", dijo Elias a LA NACION, y aseguró que hoy no existe una plataforma que unifique alquileres de productos diversos, donde sea posible comparar precios.
Cuando las personas necesitan alquilar mobiliario para eventos, artículos de entretenimiento e incluso ropa para fiestas suelen buscar en locales especializados de cada rubro o en grupos de redes sociales alimentadas por el boca a boca. "Ese es el mercado que queremos formalizar. Según nuestras estadísticas, representa alrededor de US$50 millones anuales solo en la Argentina", apunta el emprendedor.
La plataforma se lanzó en abril pasado, con una inversión inicial de US$25.000, y sus creadores planean facturar más de un millón de pesos en los primeros 12 meses. Souiler, que vivió en varios países del mundo como gerente en multinacionales, se desempeña como CEO de la empresa y Rodríguez, desarrollador especializado en tecnología, es el CTO.

La idea de Alquilerium fue de Elias, que después de trabajar varios años en comercio exterior en Buenos Aires, en 2015 se mudó a Barcelona, donde vio cómo la tecnología empezaba a reconfigurar los negocios tradicionales y cómo tardaban en llegar algunos de esos cambios a la Argentina. "Me llamó la atención sobre todo la economía colaborativa. Las plataformas que permiten vincularse con otros negocios y personas y la facilidad de hacerlo digitalmente", apunta.
En 2017 Elias escribió un mail en el que desarrolló su idea de negocio y se lo mandó a él mismo. Recién en 2019, cuando volvió a radicarse en el país y se reencontró con amigos de la infancia que por sus carreras podían convertirse también en socios, comenzó a tomar forma.
Además del ahorro de dinero que puede significar el alquiler de algo que no es de uso permanente, los emprendedores también destacan la oportunidad que ofrece la plataforma tanto para los particulares que tienen objetos en desuso como para los locales que, en este contexto de aislamiento obligatorio, no están trabajando o tienen estructura ociosa. Cada usuario puede crear su propia tienda y poner los precios de los alquileres, de los que la plataforma se queda con un 15% en concepto de comisión.

Por otro lado, la plataforma es una apuesta a la filosofía del minimalismo: a tener solo lo que se necesita y suplementar las demandas ocasionales con la colaboración. Incluso probar algo antes de tomar la decisión de comprarlo para evitar que las cosas terminen arrumbadas en algún rincón de la casa. "Si yo hubiera alquilado una guitarra un tiempo en vez de habérmela comprado, me hubiera dado cuenta de que no era para mí", bromea Elias.
Si bien al momento de lanzar la plataforma los emprendedores creyeron que dónde se haría fuerte más rápido sería en el rubro de herramientas, la cuarentena alteró el escenario y les presentó algunas sorpresas. En pleno aislamiento, y todavía en plena etapa de adquisición de usuarios, empezaron a recibir pedidos de metegoles y objetos de entretenimiento para el hogar y, sobre todo, de bicicletas fijas, por lo que se contactaron con gimnasios que quisieran ponerlas a disposición mientras estuvieran cerrados. Alquilaron 50 en un mes y actualmente hay lista de espera.
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