Philip Morris International apuesta a alternativas al cigarrillo, pero encuentra una barrera en la Argentina
La tabacalera avanza con productos “libres de humo”; destaca las ventajas productivas del país, pero existen prohibiciones actuales que dificultan su estrategia
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En un futuro, Philip Morris International planea discontinuar su producto más exitoso: el cigarrillo. Aunque se trata de un plan a largo plazo, es una promesa que les hizo a sus accionistas hace una década, con la intención de que lentamente los ingresos de la compañía dependan exclusivamente de los productos llamados “libres de humo”. Sin embargo, ve un impedimento: la prohibición que establecieron distintos países de América Latina —incluida la Argentina— para la venta de estas nuevas alternativas.
“No estoy en contra de las regulaciones. Pero siempre hay que evaluar si la normativa funciona para un determinado producto o una cierta etapa de la innovación, o si en realidad lo está limitando”, expresó Jacek Olczak, CEO del Grupo Philip Morris International, durante la apertura de Technovation. La ciudad de Washington D.C. fue sede del encuentro, al que asistieron políticos estadounidenses, especialistas y ejecutivos de la multinacional para debatir sobre la reconversión que busca llevar adelante la industria tabacalera.
Hay un leimotiv que repiten desde la empresa: “La mejor opción para cualquier persona fumadora es dejar por completo el tabaco y la nicotina”. Pero para aquellas que lo hacen, consideran que las alternativas “libres de humo” son una “mejor decisión” que seguir fumando de manera tradicional.
La combustión del cigarrillo libera 6000 sustancias tóxicas, lo que provoca la mayoría de las enfermedades relacionadas con el tabaquismo. Entre las nuevas opciones que se lanzaron en los últimos años, se encuentra el tabaco calentado, que según la empresa tiene un 95% menos de gases tóxicos, aunque no está exento de riesgos. Lo mismo sucede con el cigarrillo electrónico (popularmente conocido como vapeador), que no tiene tabaco, pero vaporiza la nicotina que se encuentra en forma líquida. Y las bolsas de nicotina, las cuales se insertan en la encía y liberan lentamente la sustancia. “Aunque es adictiva y no está exenta de riesgos, no es la causa principal de las enfermedades relacionadas con el tabaquismo”, dicen desde la empresa.
Hasta finales de 2025, los productos “libres de humo” fueron habilitados para su venta en 106 mercados. Casi la mitad cuenta con al menos dos de las tres alternativas que se crearon para erradicar al cigarrillo tradicional, y países como Estados Unidos, Japón, Corea del Sur y la Unión Europea fueron parte de este cambio de paradigma. Pero América Latina se posicionó en la vereda opuesta, salvo contadas excepciones.
En la Argentina, está prohibido el tabaco calentado y el cigarrillo electrónico. Desde la firma comparan la regulación local con la de países como Irán, Cuba o Venezuela. “Parece el grupo de la muerte”, bromearon algunos ejecutivos en diálogo con LA NACION. Pero sí empezaron a comercializarse las bolsas de nicotina desde noviembre del año pasado, un producto que es especialmente popular en Estados Unidos y Suecia.
Para Olczak, la innovación siempre encuentra disidentes. Incluso lo compara con la creación del cinturón de seguridad, cuando los legisladores de todas partes del mundo no querían permitirlo porque podría motivar a la gente a conducir más rápido. “Los productos y los servicios tienen que llegar al mercado. La innovación tiene que llegar al mercado. Después uno reacciona y llega la regulación, pero una vez que el producto empieza a ganar popularidad, adopción y se escucha a la sociedad”, reflexionó.
Las inversiones
En los papeles, la Argentina es la favorita para convertirse en la receptora de algunas inversiones millonarias que la compañía pretende hacer en la región. El país no solamente es uno de los mayores productores de tabaco del mundo, sino que además cuenta con un capital humano “excepcional” y con una fábrica ya de por sí operativa en la ciudad bonaerense de Merlo, donde hoy se producen cigarrillos. Pero, en la práctica, las restricciones se convierten en una barrera, dijeron.
“La Argentina es para nosotros un país donde podemos crear un poco de lo que ya hicimos en Italia. Pero necesitamos que las regulaciones sean similares a las de Europa, Japón o Estados Unidos. Las posibles inversiones no son menores, hablamos de cientos de millones de dólares. En algunos casos, las inversiones que llegan al país son de bajo nivel de presencia de trabajo porque necesitan de grandes máquinas para sacar cobre, litio, oro o energía. Nosotros somos parte de la industria de la agricultura y de servicios; generaríamos muchísimos puestos de trabajo. No solamente por las personas que serían empleadas por la compañía, sino también por las pymes, que trabajan con una multinacional y se desarrollan", expresó Marco Hannappel, presidente de PMI para América Latina y Canadá, en diálogo con LA NACION.

A comienzos de 2023, Philip Morris International frenó una inversión de US$300 millones que iba a hacer en su planta de Merlo. El plan era sumar nueva maquinaria y empezar a producir productos de nueva generación, para exportar también al resto de la región. Pero Carla Vizzotti, que entonces ocupaba el cargo de ministra de Salud, tomó la decisión de prohibir los dispositivos que calientan el tabaco. El cigarrillo electrónico ya estaba prohibido por la Anmat desde 2011.
Italiano de nacimiento, y con un español que aprendió de escuchar y seguir de cerca la política argentina, Hannappel compara constantemente la oportunidad argentina con la cadena de valor que crearon en la ciudad de Bolonia. Luego de abrir una fábrica de Philip Morris International en 2016, casi 10 años después emplea a 41.000 personas y aporta el 0,54% del PBI de Italia.
“Con esta fábrica que tenemos en Bolonia exportamos más que el aceite de oliva, que el queso italiano y que las motocicletas Vespa. Esto también sería importante para la Argentina porque contribuye al tipo de cambio y a sus exportaciones, pero, sobre todo, porque generaría puestos de trabajo de calidad que motiven a la gente a quedarse en la Argentina y desarrollar su vida en el país. En Italia es realmente bello ver que hay personas que vuelven de afuera para ocupar un puesto de trabajo en su país; es realmente emocionante”, dijo.
El argentino Matías O’Farrell, vicepresidente de Asuntos Corporativos de PMI para la región, también consideró que la Argentina es el país del “eterno potencial”. Cuando se prohibió el tabaco calentado en 2023, el Boletín Oficial aclaró que la medida “no generaba obstáculo alguno” para su exportación. Sin embargo, la empresa no avanzó. “¿Cómo le explico a otro país que le exporto un producto que en el lugar donde lo fabrico está prohibido?“, argumentó el ejecutivo en una charla con LA NACION.

Estrategia “libre de humo”
Hay una fecha clave en el calendario de la empresa: para 2030, el objetivo es que los productos “libres de humo” representen dos tercios de los ingresos totales de la multinacional. Y si los marcos regulatorios avanzan, la firma aspira a que la venta de cigarrillos pueda finalizar en un plazo de 10 a 15 años en varios países, como Italia, Suecia y Japón. Más ambicioso aún, sus ejecutivos imaginan que en el futuro el cigarrillo se convertirá en una exposición de un museo.
Al el cierre del año pasado, el 42% de los ingresos totales de Philip Morris International provinieron de productos “libres de humo”. De ese total, los consumidores se reparten en unos 35 millones de usuarios que eligen el tabaco calentado mediante el dispositivo IQOS (lanzado por primera vez en 2014), unos siete millones optan por la bolsa de nicotina y apenas un millón se inclina por el cigarrillo electrónico. En la Argentina, este último se volvió particularmente popular mediante su venta ilegal.
“Nosotros empujamos los tres productos, después se trata de la decisión de cada consumidor. Cuando decimos que dejamos de vender cigarrillos para empujar estas nuevas plataformas, es real; el problema se da cuando se pierde la capacidad de elección por las regulaciones. Cuando se limitan los sabores, suben los impuestos hasta la estratosfera, el no poder mostrar el producto, el no poder comercializarlo... ahí es cuando perdemos todos. Porque el usuario termina consumiendo cualquier cosa. ¿Querés bajar la prevalencia del consumo? Así no va a pasar. Se puede cortar con el mercado legal, pero la prevalencia sigue intacta. ¿Y qué te pensás que se está consumiendo?“, cerró O’Farrell.









