Vendió su fábrica y aumentará su producción: la empresa argentina de galletitas que dio un giro en su modelo de negocios
Tía Maruca se desprendió de su planta en San Juan y pasará a producir en la provincia de Buenos Aires; desde la compañía hablan de un “panorama positivo”
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Tal como consignó LA NACION, la histórica marca argentina de galletitas Tía Maruca anunció el cierre de su fábrica industrial en San Juan y el traslado de su planta de producción a la provincia de Buenos Aires. La compañía liderada por la familia Ripani y el grupo Argensun Foods concentrará sus esfuerzos en su sede de Luján y en la expansión de su marca.
Desde la compañía señalaron que ven un “panorama positivo” en el mercado.
“Estamos creciendo a razón de un 25% interanual y estamos produciendo entre 400 y 500 toneladas de galletitas por mes. Evidentemente, le estamos robando mercado a otras marcas. Tía Maruca tiene una excelente relación de precio-calidad, compite en las primeras ligas y está transitando una expansión: todos los meses vende más”, explicó Pablo Tamburo, CEO de la empresa, en diálogo con LA NACION.

La planta de Luján a dónde pasarán a producir ahora emplea a 200 personas y produce galletas de arroz, tallitas y productos de “corte de alambre” como sus clásicas Pepas y anillos de coco. Para otros productos, recurre a especialistas (fazones) que pueden fabricar ciertas galletas con mayor eficiencia.
Cambio de planta
El cambio tuvo que ver, según explicó Tamburo, con una estrategia de reorganización mayor. La firma atravesó serias dificultades operativas y financieras, que la llevaron a la apertura de concurso preventivo.
En 2024, Argensun Foods —el grupo argentino fundado por la familia Díaz Colodrero y dueño de la marca Pipas— adquirió el 50% del capital accionario y el control estratégico de la operación de la fabricante de galletitas Tía Maruca, lo que le permitió a la firma homologar el acuerdo con sus proveedores.
Posteriormente, en 2025 y en el marco de un plan de ordenamiento, la compañía cerró también una pequeña planta que tenía en la localidad bonaerense de Chascomús, donde empleaba a 27 trabajadores.
La venta
La planta en San Juan operaba bajo la razón social Dilexis, que Tía Maruca había adquirido a PepsiCo en abril de 2017. La fábrica está montada sobre una superficie de 22.000 metros cuadrados y cuenta con una capacidad productiva de 3000 toneladas de galletitas al mes. Allí se producen fundamentalmente crackers y galletitas de agua, tanto para Tía Maruca como para otros clientes.

La operación —concretada entre fines de 2025 y principios de este año— consistió en la venta del 100% del paquete accionario de la firma Dilexis a Juan Carlos Crovella, un empresario con conocimiento del sector alimenticio, que formó parte del directorio de Georgalos, tiene negocios en el rubro azucarero en Tucumán, gestiona un molino harinero en Entre Ríos y maneja una distribuidora de golosinas en Buenos Aires.
Bajo la nueva gestión, de acuerdo con el gobierno provincial, la planta de San Juan, que emplea a 290 personas, regularizó las deudas salariales y mantiene su operatividad normal. El plan de Crovella incluye mejorar la tecnología, explorar la integración con su propia cadena de suministros de harina y azúcar, y potenciar la fabricación para marcas de supermercados y otras firmas como Toddy.











