Pese al plan oficial, se disparan los subsidios a la energía

Por la devaluación, se gastaron dos tercios del presupuesto para electricidad; se usó 12% más en importar gas
Pablo Fernández Blanco
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6 de mayo de 2014  

La reducción de los subsidios a la energía, uno de los principales objetivos de la Casa Rosada para este año, según explicaron en varias ocasiones el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich , y el ministro de Economía, Axel Kicillof , va camino a convertirse en una quimera para el Gobierno.

Pese a que en marzo la presidenta Cristina Kirchner asumió por primera vez en una década el costo político de aumentar las tarifas de agua y gas para comenzar a disminuir el lastre de las subvenciones sobre las cuentas públicas, las cifras de ejecución presupuestaria indican que, hasta ahora, se trata de un intento estéril.

En cuatro meses se gastaron 21.803 millones de pesos en subsidios a la electricidad, más del 63% de los $ 34.393 millones que contempla el presupuesto de este año para atender los subsidios del Estado en ese rubro. Se trata de un ritmo de gasto altísimo, por encima de partidas destinadas a mantener a flote a Aerolíneas Argentinas o a evitar mayores subas en los boletos de colectivos y trenes. Si se siguiera una pauta cronológica, el uso de los subsidios a la energía, los más onerosos para el Gobierno, debería rondar a estas alturas el 30% del presupuesto anual.

En gas, las cosas no parecen marchar distinto, ya que hasta marzo el gasto en importaciones subió 12% en dólares.

Si bien no hay un programa específico que discrimine los subsidios en ese rubro, los últimos datos disponibles indican que Enarsa, la compañía estatal de energía, pagó hasta marzo 579,61 millones de dólares en compras de gas natural licuado (LNG, según sus siglas en inglés), que llega por barco a los puertos de Escobar y de Bahía Blanca, por encima, en moneda dura, de lo que había gastado por el mismo concepto en los primeros tres meses de 2013.

Si bien el Gobierno puso en marcha un aumento en la tarifa de gas de hasta 500%, con la intención de reducir los subsidios (contempla subas escalonadas hasta agosto para quienes no ahorren al menos un 5% de su consumo, pero el impacto final sobre la factura será menor, debido a que contempla otros ítems), de esa manera sólo se afectará una porción muy menor de los $ 81.405 millones que se gastaron el año pasado en transferencias al sector energético.

Bajo la órbita del Ministerio de Economía funciona un programa destinado a estimular la producción local de gas para reemplazar la importación. Les asegura a las petroleras (entre las principales beneficiadas está YPF) un pago de US$ 7,50 el millón de BTU (la unidad de medida) para quienes extraigan mayores volúmenes de gas, el triple que su ingreso promedio por la venta del fluido.

El Gobierno destinó $ 4855 millones a esa partida, de los cuales usó un 30%. Pero en el sector privado sostienen que los pagos vienen con un atraso importante. Ese ítem es el que prevé contener la Casa Rosada con los últimos aumentos al servicio en los hogares.

Hay que pasar el invierno

Desde la mirada del Gobierno, hay que contar otro agravante: todavía no comenzó el invierno. Cuando las temperaturas bajan, aumenta el consumo de electricidad, así como la demanda de combustibles alternativos al gas (cuya producción es menor que la demanda doméstica), por lo que se requieren mayores importaciones, todas subsidiadas. En otros términos: harán falta más recursos para cubrir esa factura.

Para los economistas, la nueva mirada ortodoxa del Gobierno en cuanto a los subsidios chocó de frente contra la devaluación del peso en enero, superior al 20%. Por un motivo simple: el presupuesto 2014 fue hecho sobre la base de un dólar de $ 6,33 (ayer cerró a $ 8,01), pero ahora hacen falta más billetes para comprar los dólares que se requieren para pagar los productos energéticos que consume la Argentina, tanto los de importación como los de producción doméstica.

"La devaluación es una de las grandes responsables del mayor gasto en subsidios. Obviamente va a haber una reasignación presupuestaria como el año pasado, que fue enorme. Además, todavía no empezó el pico de consumo de invierno", recuerda Fausto Spotorno, de la consultora de Orlando Ferreres. Para el economista, ese escenario hace imposible pensar en una reducción del gasto en subsidios este año.

En 2013, al presupuesto original de $ 114.000 millones en subsidios se le terminaron sumando otros 20.000 millones para afrontar el gasto.

Las subvenciones a la energía se encuentran en el programa denominado Formulación y Ejecución de la Política de Energía Eléctrica, que funciona en la órbita del Ministerio de Planificación, de Julio De Vido. Están dirigidos mayormente a Cammesa (la compañía administradora del mercado eléctrico mayorista, la mayor beneficiada con las transferencias del Estado), encargada de importar fueloil y gasoil para abastecer a las centrales eléctricas locales.

Desde hace años las partidas que recibe Cammesa están entre las mayores que contempla el presupuesto, seguida por Enarsa, la compañía estatal de energía. Cuentan, a su vez, con asistencias periódicas adicionales a través de reasignaciones presupuestarias que les restan fondos a otras iniciativas.

Hasta febrero, según la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), la primera había recibido $ 9259 millones, un 132% más que en el mismo período del año pasado, mientras que la segunda obtuvo $ 4069 millones, un 54% más.

Con ese telón de fondo, los economistas coinciden en que los subsidios volverán a crecer este año. "En términos nominales, en pesos, es muy difícil que bajen los subsidios. Las transferencias al sector eléctrico se llevan la mayor parte, y no hubo anuncios de una reducción en ese sector", explicó Marina Dal Poggetto, economista del estudio Bein.

Del editor: qué significa. El Gobierno cayó en su propia trampa: necesitaba bajar el gasto para reducir el déficit fiscal, pero la devaluación le terminó frustrando el objetivo.

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