¿Qué respaldo tiene el bitcoin?

Nicolás Litvinoff
Nicolás Litvinoff MEDIO: Estudinero
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15 de diciembre de 2020  • 00:01

En febrero de este año, alerté sobre el rally silencioso del bitcoin, que por aquel entonces se negociaba a 10.000 dólares por unidad. Desde ese momento, pandemia mediante, su precio aumentó hasta casi duplicarse.

Ante tamaña suba (150% en dólares desde el inicio del traumático 2020), vuelven las preguntas tan necesarias como habituales: ¿Qué es lo que respalda al valor del bitcoin? ¿Cómo se calcula su valor?

La salida sencilla es el contraataque: ¿Y qué respalda al valor del dólar, el euro o cualquier otra moneda en circulación? Sabemos que, desde que se abandonó el patrón oro en el año 1971, las divisas dejaron de tener respaldo y se convirtieron en fiduciarias. Dependen estrictamente de la confianza que generan en quienes las utilizamos.

Dicho esto, ¿tiene sentido responder sobre el bitcoin atacando al dólar o implica degradarlo al nivel de una moneda que todos los años se deprecia y solo es sacralizada en un puñado de países, entre ellos, la Argentina.

En la columna de hoy, evitaremos la salida sencilla e intentaremos demostrar que el bitcoin tiene un valor intrínseco como cualquier otro activo financiero que opera en el mercado. ¡Comencemos!

Valor intrínseco

El valor intrínseco es el valor que se le otorga a una compañía o activo financiero (con sus componentes tangibles o intangibles) a partir del análisis fundamental. Este valor puede (y suele) ser distinto a su precio del momento en el mercado. Los analistas consideran el activo está subvaluado si su valor intrínseco es superior al que le otorga el mercado y está sobrevaluado si su valor es mayor al precio con que cotiza en la plaza financiera.

En el caso del bitcoin, suele citarse como valor intrínseco el hecho de que su precio de mercado no siga necesariamente las variaciones de los principales índices bursátiles. También, sus propiedades intangibles (es inmutable, resistente a la censura y descentralizado), su escasez y los usos que se le pueden dar.

Profundicemos el análisis:

1) Flujos de fondos

Una de las formas típicas de calcular el valor intrínseco de activos financieros tradicionales como las acciones de empresas o los bonos de deuda es descontando sus flujos futuros de fondos.

Ya sean cupones (en el caso de los bonos) o dividendos (acciones), quien invierte su dinero en estos activos tiene derecho cobrar una renta y, dado que estos flujos se conocen o se estiman al momento de la inversión, se puede calcular a cuánto dinero equivalen en el presente para luego estimar el valor intrínseco del activo en que se invierte y compararlo con el valor que le otorga el mercado.

Los escépticos del bitcoin afirman que la criptomoneda no posee este atributo y que, por ende, no tiene valor intrínseco, pero se equivocan: quienes compran bitcoins son dueños de algún modo de uno de sus mayores atributos. Hablamos de su código abierto, que facilita la aparición de los forks (bifurcaciones, en esta columna te explico de qué se trata), donde los tenedores de bitcoins tienen derecho a una parte de la emisión de nuevas criptomonedas que utilicen el proceso histórico de su blockchain (cadena de bloques) hasta la fecha de la bifurcación.

Hasta el momento se produjeron 5 forks importantes: Bitcoin Cash, Bitcoin Diamond, Bitcoin Gold, Bitcoin Private y Bitcoin SV. Todos nacieron del bitcoin.

Aquel inversor que mantuvo su tenencia de bitcoins desde el comienzo ha recibido unidades de cada una de estas nuevas emisiones y las ha podido vender en el mercado o mantener en cartera. El rendimiento varía en función de que lo que haya hecho, pero va desde el 3,7% en caso de haberlas mantenido hasta el 21,3% en caso de haberlas vendido 30 días después de recibidas para comprar más bitcoins.

Si bien no se puede predecir cuántos forks habrá en el futuro, se estima que el carácter abierto del bitcoin es un campo propicio para que sigan sucediendo. Los forks constituyen una forma absolutamente novedosa de flujo de fondos.

2) Valuación de activos intangibles

Los inversores suelen utilizar distintos múltiplos como la relación precio/ganancias o precio/valor libros para medir el valor de los activos financieros, pero estas técnicas no demostraron ser efectivas para valuar correctamente el potencial disruptivo de acciones de empresas tecnológicas como TSLA (contra casi todos los pronósticos, subió más del 600% este año) o Amazon.

Con el bitcoin, como con toda tecnología disruptiva, sucedió (y sucede) algo similar: los métodos tradicionales no son efectivos y es necesario apelar a nuevas miradas y utilizar otras herramientas para comprender cabalmente el valor de sus atributos intangibles, como son:

i) Criptografía y seguridad: Gracias a su nivel de encriptamiento y su carácter descentralizado, en sus casi 12 años de existencia el bitcoin ha salido indemne a innumerables ataques cibernéticos, por lo que los delincuentes que se visten de hackers debieron contentarse con robarles a usuarios en distintos exchanges, una práctica que fue disminuyendo por las mejoras en materia de seguridad que implementaron las casas de cambio critpo.

El creciente poder de cómputo (hash rate) del ecosistema bitcoin convirtió a la cripto en el activo intangible más seguro de todos, lo cual no es poca cosa en un mundo cada vez más intangible y virtual.

ii) Inmutabilidad: La inmutabilidad del bitcoin hace que sus transacciones o tenencias, una vez efectuadas no puedan ser modificadas o falseadas, sumando otra capa de seguridad a sus tenedores. El dólar o el oro, por ejemplo, no cuentan con estos atributos y pueden ser falsificados.

iii) Resistente a la censura: El bitcoin es un activo totalmente descentralizado, puesto que no posee una junta directiva ni una dirección física que pueda ser clausurada o prohibida. Su carácter P2P (persona a persona) vuelve vano el esfuerzo de los Estados por controlar y regular las rampas de acceso a la criptomoneda. Recientemente, la Casa Blanca demandó a Facebook por prácticas monopólicas, una situación que no resulta simpática para los accionistas grandes y pequeños de la compañía. Algo semejante sería imposible de realizar en el caso del bitcoin, debido a que no existe una dirección adonde el demandante pudiese enviar la citación para que su representante (que no tiene) se presente en los tribunales.

3) Comparativa con otros activos "reales"

Otro método de valuación consiste en comparar el activo en cuestión con otros que se perciban como similares y posean un valor de mercado. En el caso del bitcoin, ya sea que lo comparemos con el dólar, el oro u otros commodities, sus particularidades superadoras generan cada vez más entusiasmo entre sus seguidores. Veamos:

i) Dólar y otras monedas: La medición del valor del dólar en relación con otras monedas se basa en factores como el crecimiento de la economía estadounidense, el nivel de la deuda contraída por EE.UU., su balanza comercial y el nivel de emisión monetaria.

Más del 20% de la base monetaria actual de dólares ha sido emitida este año como solución de corto plazo a los efectos negativos en la economía del Covid-19 y los resultados están a la vista: el dólar se devaluó 9% frente al euro, 6% respecto del yuan chino y 4% en relación con el yen japonés en lo que va de 2020.

El descontrol monetario del dólar contrasta con la emisión pautada desde el origen para el bitcoin, que se apoya en un protocolo estricto. A la fecha, se emitió casi el 90% del total. Esto hace que la criptomoneda tenga carácter deflacionario. Sumado al hecho de que el bitcoin no puede endeudarse, el aumento constante de su precio frente a las monedas tradicionales suena más que lógico.

ii) Oro: Muchas veces se compara al bitcoin con el oro antes que con el dólar. Esto tiene su lógica, puesto que comparte ciertos atributos con el metal dorado: su proceso de obtención (en el caso del bitcoin también se llama minería) y su carácter no renovable que producirá escasez o su falta de correlatividad con los mercados financieros (aspecto que lo vuelve atractivo como refugio de valor). Sin embargo, el bitcoin es superior al oro en lo que refiere a:

  • a. Los usos que se le puede dar
  • b. La posibilidad de dividirlo casi hasta el infinito
  • c. La posibilidad de transferirlo a nivel mundial en minutos y a bajo costo
  • d. La facilidad de almacenamiento

De hecho, para los estrategas de JP Morgan, el oro sufrirá las consecuencias de una tendencia que la comenzó: cada vez más inversores institucionales lo suman a sus carteras como refugio de valor.

Conclusión

Hemos apelado a diversos argumentos para sostener la tesis de que el bitcoin posee un valor intrínseco que, por su nivel de complejidad, imposibilita que la mayoría de los inversores y analistas con miradas más conservadoras puedan calcularlo con cierto grado de precisión, llevándolos a cometer el error de ignorar la inversión o señalar a la cripto como un activo sin respaldo. Lo dicho no implica que quienes estén de acuerdo con los fundamentos aquí presentados deban salir corriendo a vender sus bienes y basar su patrimonio en el bitcoin.

El riesgo es alto y la volatilidad, mucho más. Conscientes de esto, los especialistas orientados al mundo critpo recomiendan destinar un porcentaje muy menor del portafolio al bitcoin.

Más allá de lo que uno pueda invertir, lo más importante pasa por el conocimiento: el mundo virtual avanza a pasos agigantados. El bitcoin y otros criptoactivos juegan un papel cada vez más importante. También la programación, como parte de la formación de las personas.

Nunca es tarde para adoptar nuevas miradas, aceptar que las reglas están cambiando y ser parte del juego.

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