Se perdieron 180.000 empleos privados registrados durante la gestión Milei
En medio del debate por la apertura comercial, datos públicos y privados muestran que la contracción del trabajo formal se concentró en la industria y en ramas ligadas al mercado interno
6 minutos de lectura'
La discusión sobre la apertura de las importaciones y el rumbo productivo de la Argentina, que enfrenta a sectores del empresariado local con funcionarios del Gobierno, se da en el marco de un mercado laboral formal que muestra un deterioro persistente.
Desde el inicio de la gestión de Javier Milei en noviembre de 2023, se perdieron alrededor de 180.000 puestos de trabajo privados registrados, según surge de datos oficiales del Ministerio de Trabajo con base en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).
La destrucción de empleo se concentró en la industria y en otros sectores intensivos en mano de obra vinculados al mercado interno, precisamente aquellos que, de acuerdo con informes privados, fueron los que más participación perdieron frente al avance de las importaciones en los últimos dos años.
El debate enfrenta dos objetivos en tensión. Por un lado, los consumidores argentinos pagan muchos bienes más caros que en el resto del mundo, con la ropa como uno de los ejemplos más claros. Por otro, una porción relevante del empleo formal depende de esas mismas industrias.
En ese marco, el Gobierno busca bajar precios mediante mayor competencia, apertura comercial, reducción de aranceles e impuestos y, según algunos analistas, un dólar barato, mientras el sector productivo advierte por su impacto sobre la actividad y el trabajo registrado.
La magnitud del retroceso del empleo surge de mediciones con recortes temporales levemente distintos, pero con una señal inequívoca. De acuerdo con estimaciones en base a cifras oficiales de Econviews y Fundación Capital, entre octubre y noviembre de 2023 y octubre de 2025, la caída del empleo privado asalariado registrado se ubicó en un rango de 177.000 a 182.000 puestos.
La diferencia responde al mes inicial considerado, pero ambas lecturas coinciden en que, a lo largo del mandato de Milei, el empleo formal privado no logró recomponerse, aun cuando la actividad económica dejó de caer con la intensidad del primer tramo del ajuste libertario.
El detalle sectorial muestra una dinámica dispar, con pocos ganadores y varios perdedores. De 19 sectores de la economía, solo seis registraron aumentos netos de empleo en el período analizado. El principal aporte provino del comercio, que sumó cerca de 14.000 trabajadores registrados, aunque con una trayectoria que volvió a alinearse con una tendencia contractiva durante 2025. Las actividades vinculadas a informática y servicios basados en el conocimiento también mostraron una expansión moderada, con unos 7500 nuevos puestos, todavía con un peso acotado sobre el total del empleo privado.
En contraste, la destrucción de puestos de trabajo se concentró en ramas intensivas en empleo y estrechamente ligadas al mercado interno. La construcción encabezó las pérdidas, con alrededor de 73.000 empleos registrados menos en dos años, en un contexto marcado por la paralización de la obra pública y una inversión privada que no logró compensar ese freno. La industria manufacturera, por su parte, recortó cerca de 58.000 puestos de trabajo formales, con caídas extendidas a lo largo del entramado productivo.
Dentro de la industria, la contracción fue especialmente visible en sectores tradicionales. El complejo textil, de confección, cuero y calzado perdió alrededor de 18.500 empleos registrados, mientras que la metalmecánica redujo su dotación en unos 16.400 puestos. Otras ramas manufactureras —como muebles, plásticos, productos metálicos y maquinaria— explicaron una baja adicional de más de 10.000 empleos. Solo el rubro de alimentos y tabaco mostró cierta estabilidad relativa, en línea con una producción menos expuesta a la competencia externa.
El deterioro del empleo formal industrial se produjo en un contexto en el que, además de una demanda interna débil, se observó una recomposición del peso de los bienes importados en el mercado local. Un informe de Equilibra señala que la actividad económica se mantuvo prácticamente estancada en niveles similares a los del tercer trimestre de 2023, aunque con una marcada heterogeneidad sectorial. De 55 sectores productivos, solo 19 lograron expandirse, mientras que los restantes mostraron retrocesos en su nivel de producción.

Dentro de ese universo, Equilibra identifica 26 sectores transables, es decir, productores de bienes que compiten de manera directa con importaciones. Entre el tercer trimestre de 2023 y el tercer trimestre de 2025, 20 de esos sectores registraron caídas en su producción. En 16 de ellos, la producción local perdió participación en el mercado interno frente a bienes importados y, en 14 casos, se dio el patrón más adverso para el empleo: menor producción doméstica combinada con un aumento de los volúmenes importados. En ese grupo se concentran numerosas ramas manufactureras intensivas en mano de obra.
Al mismo tiempo, los sectores que lideraron el desempeño de la actividad durante el mandato de Milei no mostraron una generación significativa de empleo registrado. La intermediación financiera y la minería exhibieron avances en producción, pero con escasa creación de puestos asalariados, en parte por procesos de digitalización, automatización y una estructura productiva más intensiva en capital que en trabajo. Esa disociación entre crecimiento sectorial y empleo formal limita la capacidad de la economía para absorber mano de obra registrada.
Desde el Gobierno reconocen que existe un problema en la creación de empleo formal, aunque descartan que la apertura comercial sea la causa principal de la caída del trabajo registrado. La visión oficial sostiene que el proceso de liberalización no destruye empleo, sino que reordena la estructura productiva, y que la principal herramienta para revertir la informalidad será una reforma laboral orientada a reducir costos e incentivar la contratación.
En los dos años de la gestión Milei, el desempleo no mostró un incremento, sino que marcó una caída porque más personas lograron insertarse en el mercado laboral. Sin embargo, la clave está en qué tipo de empleo se está creando. De acuerdo con datos del Indec, casi la totalidad de los nuevos puestos corresponde a cuentapropistas informales: es decir, personas que trabajan por su cuenta, sin estar registradas ante el fisco ni realizar aportes y que tampoco trabajan para alguna pequeña o microempresa. Se trata de gente que vende comida desde su casa, albañiles que no facturan, feriantes o pequeños fletes. Actividades que generan ingresos, pero que están completamente fuera del sistema formal.
- 1
Opinión: ante un escenario internacional complejo e incierto, el Mercosur enfrenta un doble desafío
- 2
Decisión sorpresiva: por qué buscaba irse del Indec el nuevo director elegido por Javier Milei
3Conurbano: trece municipios bonaerenses se plantan contra la venta de tierras del INTA AMBA
4La burbuja de la IA no es la única preocupación de las grandes empresas tecnológicas


