Al igual que con Cuba, el debate sobre Venezuela tiene epicentro en Florida

Rick Scott, el senador republicano por Florida, es uno del los máximos impulsores de una intervención militar en Venezuela
Rick Scott, el senador republicano por Florida, es uno del los máximos impulsores de una intervención militar en Venezuela
En el diseño de la política de EE.UU. para ese país son decisivos influyentes políticos de ese estado
Rafael Mathus Ruiz
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6 de mayo de 2019  

WASHINGTON. Rick Scott, senador republicano por Florida y una de las figuras políticas en Washington que impulsan una intervención militar en Venezuela, hizo varias veces la misma advertencia durante los últimos días: China, Rusia, Irán y Hezbollah, dijo, están presentes en la nación caribeña. Habló de "genocidio". Y si Nicolás Maduro no se va, continuó, es cuestión de tiempo hasta que Venezuela se convierta en una nueva Siria y golpee a toda la región. "Están a solo 3000 kilómetros de Florida", alertó.

En Estados Unidos, la política para Venezuela pasa por Florida. Bastión de la diáspora cubana y refugio de miles de venezolanos, Florida juega un papel decisivo en las elecciones presidenciales y, ahora también, en la ofensiva de la Casa Blanca contra el régimen de Nicolás Maduro.

En Washington, algunos de los nombres más influyentes en el diseño de la política exterior para Venezuela tienen dos características en común: provienen del "estado soleado" y su principal prioridad es lograr un cambio político en Cuba, un tema ineludible en ese rincón del país.

En la lista sobresalen, además de Scott, el senador Marco Rubio y el congresista republicano Mario Díaz Balart; el embajador ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Carlos Trujillo, y el director del Consejo de Seguridad Nacional para el Hemisferio Occidental, Mauricio Claver Carone, un conocido de la Argentina: se sentó en la silla de Estados Unidos en el board del Fondo Monetario Internacional (FMI) cuando se aprobó el primer programa argentino, en junio del año pasado.

En el discurso oficial de la Casa Blanca, Venezuela, Nicaragua y Cuba conforman la "troika de la tiranía". Para La Habana, Caracas es la primera línea de defensa. La Casa Blanca ha impulsado una estrategia de máxima presión diplomática a través de sanciones con el fin de debilitar el régimen de Nicolás Maduro para fracturarlo. La intervención militar nunca se descartó. "Todas las opciones están sobre la mesa", es la muletilla oficial.

Internamente, Venezuela juega fuerte en Florida. Michael Camilleri, del Diálogo Interamericano, señaló que para las figuras que han impulsado la política sobre Venezuela el interés número uno es Cuba. Camilleri tomó nota de que la crisis de Venezuela ha tenido, además, una marcada cobertura en la cadena Fox News, pantalla predilecta de los republicanos y de la coalición del presidente, Donald Trump. Ya lanzado en busca de su reelección, Trump ha intentado vincular en su discurso a los demócratas con la crisis venezolana.

"La cobertura que tiene Venezuela en Fox News me indica que el discurso tiene resonancia en la derecha en Estados Unidos", dijo Camilleri. "Eso, con demócratas que se están definiendo como 'demócratas socialistas', da una oportunidad para utilizar a Venezuela para el público interno, más allá de la diáspora de Florida, que sigue siendo el enfoque primordial por su importancia para la reelección del presidente", completó.

La posibilidad de una intervención en Venezuela abre una grieta en la derecha y dentro del gobierno de Trump. Mientras Scott pide una intervención y alerta sobre el peligro para Florida, otros legisladores republicanos, como el senador Rand Paul, advierten que una movida militar requiere autorización del Congreso y Trump carece del poder para ordenarla.

Pero el secretario de Estado, Mike Pompeo, dijo ayer que existe "una amplia gama de opciones" sobre las que se está trabajando y se mostró confiado en que una intervención militar, a la que puso como último recurso, sería "legal".

La crisis se lleva día a día, en un clima de creciente preocupación, los traspiés y la posibilidad de que se prolongue el statu quo o de que haya más violencia.

"Podría decirse que el mayor riesgo no es un estancamiento, sino una escalada temeraria por parte de la administración de Trump, que ha exagerado la capacidad de los Estados Unidos para marcar los eventos", señaló Benjamin Gedan, director del Argentina Project del Centro Woodrow Wilson y exintegrante del Consejo de Seguridad Nacional durante el gobierno de Barack Obama.

"A falta de invadir, el arsenal de políticas de los Estados Unidos es bastante escueto. En este punto, se limita a las propuestas diplomáticas para persuadir a otros a imponer sanciones similares y esperar a que la presión económica estratosférica fracture al régimen", completó.

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