Los posibles escenarios que enfrenta Irán y la “falta de estrategia” de EE.UU., según el experto europeo Bruno Tertrais
Autor de más de 20 libros y exasesor de Macron, uno de los principales especialistas europeos analiza la situación de Medio Oriente
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PARÍS.– Bruno Tertrais es director adjunto de la Fundación para la Investigación Estratégica, el principal think tank francés sobre cuestiones de seguridad internacional. Jurista y politólogo de formación, es considerado uno de los principales especialistas europeos en el campo de la geopolítica, las relaciones internacionales, las crisis y los conflictos, la estrategia estadounidense y las relaciones transatlánticas, la seguridad en Medio Oriente y Asia y la disuasión nuclear.

Nacido en París en 1963, autor de más de 20 libros, Tertrais comenzó su carrera en la dirección de Asuntos Estratégicos del Ministerio de Defensa francés (1993-2001). Luego trabajó en la asamblea de la OTAN antes de unirse en 2001 a la Fundación para la Investigación Estratégica, de la cual es hoy director adjunto.
En 2017, durante la campaña presidencial, Bruno Tertrais formó parte del grupo de expertos que asesoraban a Emmanuel Macron en cuestiones diplomáticas y militares.
En conversación con LA NACION en París, Tertrais mencionó la posibilidad –a corto plazo– “de una evolución del régimen iraní hacia una especie de golpe de Estado militar, que vería a la república islámica convertirse en una especie de dictadura militar o islámica menos fuerte que la anterior, pero igual de peligrosa”.

–¿Cuál es su opinión sobre lo que está ocurriendo en Irán? ¿Cómo juzga esta operación militar lanzada por Estados Unidos, Israel? ¿No había otra solución?
–Depende de lo que se llame problema. Quizás había otras soluciones, pero todo depende de cómo se identifica el problema. De hecho, para Estados Unidos, el problema era relativamente manejable sin intervención militar, siempre que el programa nuclear estuviera contenido y que los aliados terroristas de Irán estuvieran debilitados. Quedaba el problema de los misiles, que eran identificados como una cuestión mayor por todos los aliados de Estados Unidos en la región, tanto Israel como los países del Golfo. Por lo tanto, desde el lado estadounidense, diría que fue una guerra evitable. Desde el lado israelí, es un poco diferente en la medida en que se considera desde hace mucho tiempo que la naturaleza misma del régimen es un problema existencial para Israel y que, por lo tanto, probablemente desde el punto de vista de Israel, en algún momento había que intentar derrocar ese régimen.

–¿Cree que, por ahora, la operación ha sido un éxito en el plano militar?
–Por ahora, en el plano estrictamente militar, se puede hablar de un éxito estadounidense-israelí, pero también de un éxito iraní en la medida en que los iraníes han logrado debilitar considerablemente la posición de los países del Golfo, en particular de los Emiratos Árabes Unidos. Finalmente, un último punto, hay muchos motivos de preocupación sobre la manera en que se está desarrollando esta campaña, ya que los estadounidenses dan la impresión de no haber tenido realmente una estrategia y hoy están envueltos en un conflicto a largo plazo.
–Justamente, ¿han hecho una buena lectura de la situación? Trump reconoció que no esperaba los ataques entre los países del Golfo. Bueno, de acuerdo, la administración estadounidense da la impresión de estar completamente desordenada, pero Israel, ¿es posible que Israel no lo supiera?
–Creo que hay varias lecturas. Primero, creo que había dos lecturas en Washington. La lectura de Donald Trump y la lectura de los militares. Es decir, no creo en absoluto que la administración estadounidense en su conjunto pensara que bastarían unas pocas acciones limitadas para que el régimen cayera. Creo que Donald Trump quizás fue intoxicado por el éxito técnico de su operación en Venezuela. Pero no creo en absoluto que el aparato militar estadounidense tuviera una visión tan optimista. En el caso israelí, no creo en absoluto que los israelíes se hayan equivocado en su evaluación. Es decir, probablemente saben que es un régimen muy resistente y, en mi opinión, estaban mejor preparados que Estados Unidos para una campaña más larga.

–Pero, ¿podría todo esto terminar finalmente en un caos “a la iraquí”? Y si es así, ¿qué pasará con la región? ¿Es cierto, por ejemplo, que en este momento las monarquías del Golfo están revisando su relación financiera y militar con Estados Unidos?
–En cuanto a este último punto, no sé absolutamente nada y creo que es muy difícil tener una visión clara de la situación. Lo que es seguro es que están revisando su relación financiera con Irán. Hay muchísimo dinero iraní en los Emiratos Árabes Unidos. Este ya no es bienvenido. También es posible que los países del Golfo salgan de esta guerra menos satisfechos de lo que esperaban con el apoyo estadounidense. Porque, después de todo, han contado mucho durante 30 años con Estados Unidos para protegerlos de Irán y vemos que la capacidad y la voluntad de la administración Trump para protegerlos eficazmente contra Irán sigue siendo limitada. Finalmente, sobre su primer punto: una situación al estilo iraquí. Si hablamos de una situación iraquí, hablamos verdaderamente de guerra civil dentro de Irán. No estamos en absoluto en ese punto. El régimen iraní es mucho más sólido que el régimen iraquí. Después, obviamente se puede imaginar una situación en unas semanas si el régimen llegara a colapsar, efectivamente, existiría la posibilidad de un caos en el país.

–Por otro lado, imaginemos por ejemplo que, con la caída del régimen, Irán se convirtiera en una especie de Turquía. ¿Cuáles serían las consecuencias para la región?
–Entonces, si alguna vez Irán se convirtiera en otra Turquía, creo que sería un resultado relativamente positivo. Porque eso significaría el escenario de una evolución al estilo turco. Es un régimen sólido, que promueve una cierta forma de islamismo político, pero no en absoluto, probablemente no tan peligroso para los vecinos de Irán y para Europa y Estados Unidos como lo es el Irán actual. Diría que sería un escenario bastante positivo. Pero me cuesta mucho imaginar que este escenario emerja en las próximas semanas. Hay otros escenarios posibles.
–¿Cuáles, por ejemplo?
–Una evolución del régimen hacia una especie de golpe militar que, de hecho, tal vez ya esté un poco en curso, que vería a la república islámica convertirse en una especie de dictadura militar o islámica que sería un régimen quizás menos fuerte que el anterior, pero igual de peligroso.
–En ese caso, los proyectos de Benjamin Netanyahu para Medio Oriente quedarían completamente contrariados. Él dijo públicamente hace unos días que su objetivo era transformar toda la región a imagen de Israel. ¿Cree usted en esa posibilidad?
–No comento declaraciones que no he visto de manera muy exacta porque yo solo me refiero a situaciones exactas, ya sea directamente en hebreo, inglés o árabe, así que no puedo comentar esa declaración particular. Pero lo que es seguro es que para el gobierno israelí, no solo para Netanyahu, la empresa de transformación de Medio Oriente que comenzó el 8 de octubre de 2023 probablemente esté ahora en su punto culminante. En otras palabras, cuando Israel ataca lo que llama “la cabeza de la serpiente”, ataca lo que considera la raíz principal del mal y la última gran amenaza existencial percibida como tal por Israel. La transformación de Medio Oriente ya ha tenido lugar desde que Hamas fue considerablemente debilitado, que Hezbollah ya no presenta los peligros que presentaba hace tres años, que algunos países continúan estableciendo relaciones diplomáticas con Israel y que las propias filas, pase lo que pase ahora, ya están debilitadas militarmente. Por lo tanto, la transformación ya está en marcha y desde el punto de vista israelí es ya una forma de éxito.

–Se acusa a los europeos de estar completamente ausentes de este conflicto, pero ¿es cierto? Teniendo en cuenta, por ejemplo, que muchos de ellos han enviado medios militares a la región y que, de hecho, muchos han permitido a los aviones estadounidenses usar sus bases. ¿Es cierto que están completamente ausentes? Y además, ¿qué más podrían hacer?
–Sí, todo depende de a qué europeos nos refiramos. Si hablamos de la Unión Europea, es muy difícil tener siempre posiciones comunes entre 27 sobre cuestiones de Medio Oriente. Luego, no creo que se pueda decir que estén ausentes. Pero usted tiene razón, ¿qué pueden hacer? No quieren hacer la guerra y no pueden hacer la paz. En otras palabras, no desean estar involucrados militarmente en este conflicto, al menos directamente, pero no tienen absolutamente ningún medio, porque nadie lo tiene, para restablecer la paz en la región. ¿Por qué digo que ya están involucrados? Porque Francia en particular ha estado presente para ayudar a los países del Golfo con los que tiene acuerdos de defensa, pero sin participar, por supuesto, en operaciones ofensivas contra Irán. Luego, si efectivamente se forma una especie de coalición de voluntarios marítimos para ayudar a la seguridad de las vías marítimas, será una presencia, un papel relativamente significativo. Y también ha sido Francia la que ha tomado la iniciativa de esta coalición.

–¿Y después? ¿Tendrán un papel que jugar en la posguerra?
–No veo muy bien en nombre de qué. Una vez más, depende del nivel en que nos situemos. Hay sí, un papel para la Unión Europea y, en particular, para los tres países de europeos en la gestión de la cuestión nuclear (NDR: Francia, Alemania y Gran Bretaña). Y también hay un papel para Francia y Gran Bretaña porque son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y están presentes en la región. Pero más allá de eso, no veo en qué ni por qué Europa tendría un papel particular en la gestión del posconflicto.
–¿No cree que desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca por segunda vez, uno de los eventos más interesantes y de los que menos se habla es esa especie de “desacoplamiento” del Reino Unido con los Estados Unidos? ¿No es este un cambio geopolítico importante?
–Usted toca un punto importante porque en Gran Bretaña se cuestionan mucho si justamente debe ser un cambio fundamental o no. A mi parecer es demasiado pronto para decir que la alianza extremadamente estrecha que se existe en el plano militar, económico, industrial, comercial, etc. entre el Reino Unido y los Estados Unidos pueda ser destruida por poco más de un año de política de Trump. Pero es demasiado pronto para hablar de giros irreversibles.

–Tanto Rusia como China se han cuidado bien de intervenir abiertamente en este conflicto. Tal vez lo hagan de otra manera. Pero Rusia, por un lado, gana con el petróleo a 120 dólares el barril. Y China pierde mucho porque está cortada de sus fuentes energéticas. ¿Cuál es su lectura desde un punto de vista geopolítico? ¿Tienen algo que ganar con estas crisis regionales en las que se involucra Estados Unidos?
–Tanto en Venezuela como en Irán, creo que pierden mucho y pueden ganar un poco. Pierden mucho porque, de todos modos, para Rusia y China países como Venezuela, Siria, Irán son países amigos y a veces incluso socios extremadamente importantes en el plano económico, de los recursos o en el plano militar. Pero pueden ganar un poco, porque todo lo que atrae la atención de los Estados Unidos hacia Medio Oriente sirve para desviarla de Ucrania, por un lado, y de Taiwán, por el otro, al menos temporalmente. Aunque tampoco hay que creer que el régimen de Teherán está muerto y, aunque esté debilitado, podría perfectamente perdurar bajo una forma u otra aún por mucho tiempo.
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