Coronavirus: burbujas sociales, ¿el método para recuperar el contacto en la nueva normalidad?

Un nuevo mecanismo que propone abrir una suerte de "burbujas sociales" o pequeños grupos para que las personas puedan empezar a socializar sin que haya grandes aglomeraciones.
Un nuevo mecanismo que propone abrir una suerte de "burbujas sociales" o pequeños grupos para que las personas puedan empezar a socializar sin que haya grandes aglomeraciones. Fuente: LA NACION
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30 de abril de 2020  • 07:32

BRUSELAS.- La pandemia del nuevo coronavirus generó que millones de personas en el mundo se quedaran aisladas, lejos de su familia y amigos por mucho tiempo, como dentro de su propia burbuja. Sobre la base de esa comparación, surgió la idea de un nuevo mecanismo que propone abrir una suerte de "burbujas sociales" o pequeños grupos para que las personas puedan empezar a socializar sin que haya grandes aglomeraciones.

El gobierno de Bélgica comenzó a analizar la posibilidad de permitir que las personas formen "burbujas sociales" de 10 personas, según publicó el diario local Le Soir. La propuesta consiste en que ese grupo podría pasar tiempo juntos los fines de semana, siempre y cuando las 10 personas acordaran socializar exclusivamente entre sí, según consignó la CNN.

La idea a priori parece sencilla, pero su puesta en práctica requiere ciertos requerimientos. Una vez elegidas las 10 personas, se trataría de canalizar los contactos sociales entre personas no contagiadas, controladas por las autoridades, detalló el sitio Magnet.

Esta idea no solo la está analizando Bélgica. Escocia también la estudia. La primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, dijo la semana pasada que su gobierno estaba considerando la burbuja social como una opción. "Todos los países están tomando estas decisiones, ninguno de nosotros ha pasado por esta pandemia todavía, pero algunos países están comenzando a considerar expandir levemente lo que las personas definirían como su hogar, alentando a las personas que viven solas a que se relacionen con alguien más", dijo a BBC Radio Scotland.

Nueva Zelanda fue el primer país en plantear la idea las "burbujas". En su caso, cada ciudadano podrá incluir en su grupo a familiares o amigos ya fuera de su casa, pero siempre dentro de la misma ciudad. El gobierno articuló la vida bajo el confinamiento en torno a "burbujas de hogares". Cada persona quedó constreñida a un pequeño círculo social/familiar, el único con el que podría interactuar personalmente dentro y fuera de casa.

"Las personas deben permanecer dentro de la burbuja de su hogar, pero pueden expandir esto para volver a conectarse con sus familiares cercanos... o traer cuidadores o apoyar a personas aisladas", detalló el gobierno. Y agregó: "Es importante proteger su burbuja si la extiende. Mantenga su burbuja exclusiva e incluya solo a las personas que lo mantendrán seguro y bien. Si alguien dentro de su burbuja se siente mal, debe aislarse de todos los demás".

Pero con este método surgen algunos interrogantes: ¿Qué pasaría si una de las personas a las que hemos incluido en nuestra burbuja social no hace lo mismo que nosotros? ¿Cómo puede vigilar el estado el cumplimiento de tales contactos? Estas inquietudes aún quedan por resolver.

La idea generó opiniones dispares entre los expertos. Algunos la consideran demasiado arriesgada y prematura por la falta de capacidad de prueba, pero algunos sociólogos lo ven como una forma lógica de salir del aislamiento.

Un nuevo estudio dirigido por los sociólogos de la Universidad de Oxford establece que cambiar la forma en que se estructuran las redes sociales, en lugar de simplemente reducir la cantidad de personas con las que socializamos, podría ser eficaz para aplanar la curva. Uno de los autores del estudio, Per Block, sostuvo que obligar a las personas a quedarse en casa durante períodos de tiempo tan largos no era sostenible y provocaba problemas vinculados a la salud mental. "Debe haber un punto medio entre todos los que nos quedamos en casa y todos conocemos a las personas que queremos de la manera que queremos", dijo a CNN.

A largo plazo, otras partes de la sociedad podrían estructurarse para proteger estas burbujas, propone el estudio. Los lugares de trabajo y las escuelas, por ejemplo, pueden mantener a los trabajadores o estudiantes que viven en un área en particular en la misma habitación, y separarlos de las personas que viven en otras áreas para que el virus se propague entre zonas.

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