Bush lanzó la doctrina de los ataques preventivos
Se atacará a Estados o grupos terroristas que amenacen la seguridad de Estados Unidos También se establece que la fuerza militar del país será lo suficientemente poderosa como para disuadir a cualquier otra nación Se buscará el apoyo internacional, pero también podrá actuar por su cuenta
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WASHINGTON.- Estados Unidos podrá lanzar acciones preventivas contra Estados y organizaciones terroristas que amenacen su seguridad. Su fuerza militar seguirá siendo lo suficientemente fuerte como para disuadir a cualquier país de intentar equiparar o superar su supremacía, como ocurrió durante la Guerra Fría. Siempre se buscará el apoyo internacional, pero no vacilará en actuar solo, si fuera necesario, en defensa de sus intereses.
Estos son los ejes centrales de la nueva doctrina de seguridad nacional y política exterior que el gobierno de George W. Bush anunció ayer, en el giro más agresivo desde la administración de Ronald Reagan, y que puede provocar tensión con el concepto de acción preventiva, que rompe la tradición que ha guiado las relaciones entre los Estados en los últimos tres siglos y medio.
En efecto, en el Tratado de Westfalia, de 1648, que puso fin a tres decádas de guerras religiosas en Europa, se ha considerado que los Estados sólo tienen derecho al uso de la fuerza en defensa propia ante una agresión, y que no puede usarse la alternativa armada para cambiar un sistema de gobierno en otro país.
Bush señaló, en su mensaje de presentación de la nueva política, que también pone fin a la era de la disuasión, que Estados Unidos "no puede ya confiar sólo en una posición reactiva, como lo hizo en el pasado", ya que no se puede permitir que sus enemigos "ataquen primero".
"La estrategia de seguridad nacional de los Estados Unidos de América" está contenida en un documento de 35 páginas que el presidente Bush hizo público ayer y que presentó ante el Congreso, tal como establece una ley de 1986.
Su contenido está condicionado por el cambio del escenario internacional a partir de los ataques terroristas contra las Torres Gemelas, en Nueva York, y el Pentágono, y del rompimiento del equilibrio de fuerzas militares que dominó la posguerra tras el derrumbe de la Unión Soviética.
Bush trabajó durante los últimos meses en la elaboración de su doctrina para la seguridad nacional, que fue redactada por el equipo que lidera la cada vez más influyente asesora de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice.
La publicación del documento coincide con el momento elegido por el presidente Bush para presionar por el desarme de Irak y el derrocamiento del régimen de Saddam Hussein, incluso con el uso de la fuerza militar. Estados Unidos acusa a Irak de desarrollar armas de destrucción masiva y avanzar en su búsqueda de armas nucleares, cuyo objetivo de destrucción forma parte de la nueva estrategia de seguridad nacional estadounidense.
La doctrina se fue desarrollando a lo largo de los casi dos años de gobierno republicano, pero tomó su forma definitiva después del ataque terrorista del 11 de septiembre.
En el mensaje de presentación, Bush sostiene que los desafíos del siglo XXI son muy diferentes a los del siglo pasado, cuando la batalla entre la libertad y el totalitarismo terminó con el triunfo de las fuerzas de la libertad y un sencillo modelo para el éxito nacional: libertad, democracia y libre empresa.
Las nuevas amenazas, dijo, giraron dramáticamente ya que antes los enemigos necesitaban grandes armas y capacidad industrial para amenazar a Estados Unidos. En cambio hoy, redes de individuos pueden penetrar en las sociedades abiertas y usar la moderna tecnología en su contra.
"Para ello debemos hacer uso de todas las herramientas de nuestro poderoso arsenal militar, inteligencia, defensa interna y la ley para cortar el financiamiento del terrorismo", escribió Bush. El presidente anunció que se construirá una defensa contra misiles balísticos y que actuará contra los enemigos "antes de que estén totalmente desarrollados".
En el capítulo sobre "fortalecimiento de las alianzas para terminar con el terrorismo global" y "prevención de ataques en nuestra contra y en contra de nuestros aliados", Bush señaló que la primera prioridad será "interrumpir y destruir las organizaciones terroristas y atacar su liderazgo, comandos controles y comunicaciones, el apoyo material y financiero". Allí el documento señala que el foco inmediato serán los grupos terroristas de alcance global y algún terrorista o Estado que promueva el terrorismo, que intente lucrar o usar armas de destrucción masiva o sean sus precursores. Será un objetivo defender de Estados Unidos la defensa de su pueblo y sus intereses, en el propio territorio o en el extranjero, "identificando y destruyendo la amenaza antes de que ésta alcance nuestra frontera".
"Mientras Estados Unidos constantemente se esfuerce por alistarse en el refuerzo de la comunidad internacional, no vacilará para actuar sólo si fuese necesario, para ejercer su derecho a la propia defensa actuando en forma preventiva", dice textualmente el trabajo que la Casa Blanca difundió ayer.
El mundo musulmán, China
Bush señaló que EE.UU. apoyará gobiernos moderados y modernos, especialmente en el mundo musulmán, "para asegurar que las condiciones y las ideologías que promueven el terrorismo no encontrarán tierra fértil y ninguna nación" que los proteja.
El gobierno de Bush expresó además que sostendrá una acción "proactiva de contraproliferación" nuclear y de armas químicas, que equivale a una campaña para la destrucción y el desmantelamiento de los arsenales nucleares de otros países. De hecho, celebró la decisión de abandonar el tratado de arsenales antibalísticos, adoptada el año pasado, para poder construir sin compromisos una defensa antimisilística, retomando el camino iniciado por Reagan en la década de 1980.
Al señalar el poder de disuasión de las fuerzas norteamericanas, la nueva doctrina advierte a China contra una expansión militar. "Al proponerse adquirir capacidad militar que pueda amenazar a sus vecinos en la región de Asia y el Pacífico, China está siguiendo una senda obsoleta que, a la larga, obstaculizará su propia búsqueda de grandeza", dice.
Sin embargo, el informe presenta a China y Rusia como amenazas disminuidas, y dijo que las políticas de disuasión y contención que marcaron la Guerra Fría tienen menos significación en la batalla contra el terrorismo.
En el documento se señaló asimismo que la política de no proliferación -en vez de una de contraproliferación- le permitió acceder a las armas nucleares a países como Corea del Norte o Irak.
Por otra parte, en la nueva estrategia internacional, el gobierno republicano asegura que no avalará nunca la creación de la Corte Penal Internacional, dado que no permitirá que ningún estadounidense sea sometido a ella.
El documento de ayer marcó las líneas directrices en la estrategia militar y de relaciones exteriores de EE.UU. Tiene un mensaje inequívoco: que la política despuntada en su embestida contra Irak no será detenida aunque se oponga la comunidad internacional.
Dichos y hechos
Sin el apoyo ruso. En febrero. Atacan a comando de EE.UU.
Sin el apoyo ruso. El presidente estadounidense, George W. Bush, fracasó ayer en su intento de obtener la aprobación del gobierno ruso para una nueva resolución de la ONU que despeje el camino a un "ataque preventivo" contra Irak.
Bush recibió ayer al canciller de Rusia, Igor Ivanov, y al ministro ruso de Defensa, Serghei Ivanov. Pero esa reunión de alto nivel, lejos de lo que esperaba Bush, no reportó como balance el "sí" del presidente ruso, Vladimir Putin, a una nueva vuelta de tuerca en el seno de la ONU.
Putin, que conversó telefónicamente con Bush, pidió una puesta en marcha "rápida" de las actividades de los inspectores sobre desarme de la ONU en Irak y reiteró que Rusia mantiene su postura de apoyar la vía diplomática para solucionar el conflicto.
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En febrero. El Pentágono cree que febrero será el mejor momento para un ataque a Irak, y que Estados Unidos contaría con el respaldo de iraquíes dispuestos a derrocar al presidente Saddam Hussein, para lo que prepara una acumulación de fuerzas en pocas semanas, según indicó ayer el diario The Washington Times.
"Los planificadores del Pentágono contarán en gran medida con la deserción de unidades del ejército iraquí para el derrocamiento de (el presidente) Saddam Hussein", aseguró el periódico, que cita como fuente de información a "funcionarios militares de alto rango".
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Atacan a comando de EE.UU. Soldados de un comando de fuerzas especiales de Estados Unidos en el este de Afganistán fueron atacados por presuntos hombres de Al-Qaeda o talibanes con cohetes y fuego de ametralladoras al amanecer de ayer, pero no se reportaron víctimas, dijeron fuentes militares.
Las fuerzas estadounidenses respondieron el fuego y pidieron apoyo de ataques aéreos de su base cercana en Lwara, para una batalla que duró entre una y dos horas, informó el vocero militar estadounidense, coronel Roger King, en la base aérea Bagram, en el norte de Kabul.
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