Celdas heladas, presos célebres y gusanos en la comida: cómo es el Centro de Detención Metropolitano, la cárcel de Maduro en Brooklyn
El penal federal donde quedó recluido el exmandatario venezolano acumula denuncias por trato degradante, fallas estructurales y episodios de violencia, y es conocido por albergar detenidos de alto perfil
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NUEVA YORK.– Brooklyn, un distrito de Nueva York lleno de barrios con carácter, es un lugar al que muchos estarían encantados de mudarse. Pero seguro que no, como en el caso de Nicolás Maduro, si el destino es el Centro de Detención Metropolitano. La nueva residencia hogar del dictador venezolano ha sido definida como un lugar “inhumano” o como el “infierno en la tierra”.
Hasta allí llegaron este sábado Maduro y su mujer, Cilia Flores, horas después de su captura en Caracas por parte de un equipo de operaciones especiales del ejército de Estados Unidos. Durante su llegada a la cárcel se pudo observar al líder chavista esposado y rodeado de militares, en el video se escucha cómo dice en inglés “buenas noches, feliz Año Nuevo”.

Se trata de la única cárcel federal en la ciudad de Nueva York, después del cierre temporal de la que operó en Manhattan hasta 2021 (el suicidio en aquella prisión de Jeffrey Epstein, el financiero que fue amigo de Donald Trump y otras figuras de la política y los negocios, tuvo que ver con la clausura).
La prisión está sobre la orilla de la bahía de Nueva York, muy cerca de Industry City, una zona industrial reconvertida para negocios y lugares de ocio, y del cementerio Greenwood, uno de los lugares más lindos de Brooklyn. Y en la inmediación de barrios muy demandados, como Park Slope, Carroll Gardens y Red Hook.
Maduro, sin embargo, no podrá disfrutar los muchos atractivos y estímulos de Brooklyn. Pasará de los lujos y las prebendas que ha disfrutado en Venezuela a la dureza de un centro penitenciario al que algunos llaman “el Guantánamo de Nueva York”.

Malas condiciones
Es una mole de hormigón, un cubo enorme, sin ninguna ambición estética. Es probable que Maduro no viera su destino final tras muchas horas de viaje desde su captura. Las cámaras lo captaron a su llegada a Nueva York con la cabeza cubierta y engrilletado, después de que Trump hubiera compartido una imagen del detenido con los ojos tapados por un antifaz, cuando todavía estaba a bordo de un buque estadounidense en el Caribe.

Maduro llegó a la que será su nueva casa pasadas las 20.30 de Nueva York (18.30 de Argentina), cuando ya era noche cerrada en la Gran Manzana. Allí podría pasar varios meses, mientras se ventila su proceso criminal, en el que se enfrenta a varias imputaciones: la que recibió en 2020, en la recta final del primer mandato de Trump, y sobre la que la fiscalía presentó el mismo sábado otro escrito, que se hacía extensivo a su mujer y sus hijos.
“Maduro y su mujer pronto se enfrentarán a todo el poder de la Justicia de Estados Unidos”, dijo Trump el sábado. La primera materialización de ese poder son las condiciones que el dictador venezolano tendrá que enfrentar en la cárcel de Brooklyn.
Las malas condiciones del Centro de Detención Metropolitano han provocado numerosas protestas de activistas
Abundan las historias truculentas sobre las condiciones en el Centro de Detención Metropolitano, que alberga cerca de 1300 prisioneros: celdas frías y mal acondicionadas, gusanos en la comida, agentes violentos, instalaciones desbordadas, falta de recursos, peligro en los pasillos y en las zonas comunes. El verano pasado, dos reclusos murieron en peleas. En el invierno de 2019, la cárcel se quedó sin electricidad durante una semana en medio de una ola de frío.
Incluso algunos jueces han calificado la situación allí dentro como “atroces”, “inhumanas”. La dureza de esta cárcel de Brooklyn ha llevado a algunos magistrados a conceder beneficios penitenciarios a quienes han pasado por allí.
Los cargos que enfrenta Maduro podrían conllevar una pena, si sale declarado culpable en un eventual juicio, de cadena perpetua. Pero, en cualquier caso, el paso del presidente despojado por Brooklyn será temporal. Aquí solo ingresan personas a la espera de juicio o mientras se decide su traslado a un centro para el cumplimiento de su condena.
Maduro no será, ni mucho menos, el primer detenido célebre en esta cárcel. Si el Centro de Detención Metropolitano tuviera un “paseo de la fama”, las estrellas podrían dar la vuelta a la manzana.
Por aquí han pasado desde presidentes de otros países a estrellas de la música
Por ejemplo, el exmandatario hondureño Juan Orlando Hernández, el mejor ejemplo de que la guerra contra la droga de Trump tiene grietas. El narcotráfico es la razón oficial por la que Estados Unidos persigue a Maduro -aunque Trump no ha ocultado que le interesa el petróleo venezolano-; pero, sin embargo, hace pocos meses el presidente indultó a Hernández de su condena por narcotráfico.
Otros capos indudables del narcotráfico también han conocido bien el Centro de Detención Metropolitano. Uno de ellos será vecino de Maduro: Ismael “el Mayo” Zambada, líder del cártel de Sinaloa, compinche durante décadas de Joaquín “el Chapo” Guzmán (también fue a juicio en Nueva York, pero residió en Manhattan). El Mayo, arrestado en el verano de 2024, sigue en esta cárcel a la espera de su juicio. Se encuentra en un área separada, donde ingresan los presos de mayor perfil, y donde es probable que Maduro y su esposa estén alojados: la Unidad de Vivienda Especial. Lo conocen como “el hoyo”, con celdas de cinco metros cuadrados.
Aquí pasó mucho tiempo Genaro García Luna, el que fue máxima autoridad de las fuerzas de seguridad de México, que fue condenado por los sobornos que aceptó del narco. Él describió con claridad lo que se vive en esta cárcel: “He estado detenido en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn por un periodo de 58 meses, casi cinco años, en condiciones infrahumanas”, contó en una carta antes de recibir su sentencia y ser trasladado. “He presenciado homicidios, apuñalamientos y amenazas sistemáticas a mi integridad. Fui segregado casi un año a las celdas de castigo sin haber violado ninguna norma”.
Pero hay muchos más famosos que han penado en esta cárcel de Brooklyn: el rapero Sean “Diddy” Combs; Ghislaine Maxwell, la que fuera pareja y cómplice de Epstein; el emprendedor fraudulento Sam Bankman-Fried; el mafioso Vincent Bassiano, que fue capo de la familia Bonanno; Michael Cohen, el que fuera abogado y muñidor de Trump; o Luigi Mangione, el joven que asesinó hace un año a un ejecutivo en una acera de Manhattan.
Maduro tendrá su primera salida de la cárcel dentro de poco. Se espera que este lunes -o el martes por la mañana como muy tarde- comparezca por primera vez ante el juez. Allí se le leerán los cargos y se establecerán los primeros pasos de su procesamiento. Será en los juzgados federales del Distrito Sur de Manhattan, muy cerca de donde Trump fue declarado culpable de delitos en junio de 2024.
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