Cerca de su absolución y con más respaldo, Trump encara fortalecido la batalla electoral

Tras el traspié opositor en el inicio de sus internas y con el nivel de apoyo más alto de su gestión, hizo una férrea defensa de su presidencia; hoy sería exonerado en el impeachment
Tras el traspié opositor en el inicio de sus internas y con el nivel de apoyo más alto de su gestión, hizo una férrea defensa de su presidencia; hoy sería exonerado en el impeachment Fuente: AP
Rafael Mathus Ruiz
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5 de febrero de 2020  

WASHINGTON.- Fortalecido y con su respaldo en alza, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ensayó anoche una férrea defensa de su presidencia y su gestión de la economía en su tercer discurso sobre el Estado de la Unión, el mensaje presidencial más importante del año, que llegó un día antes de su casi segura absolución en el impeachment en el Senado, y luego de un vergonzoso traspié de los demócratas en el inicio de sus internas con el caucus en Iowa.

Trump hizo un recorrido de sus tres años en la Casa Blanca, destacando algunos de los logros de su gobierno, como los nuevos acuerdos comerciales con China y México y Canadá, y el firme andar de la economía, que si bien muestra algunos síntomas de fatiga y nunca llegó a crecer al ritmo al que prometió durante la campaña, lleva más de una década de expansión, la bonanza más larga en la historia de Estados Unidos.

El discurso presidencial giró en torno a cinco ejes. Además de los logros de la economía, Trump intentó poner especial énfasis en las familias trabajadoras, el núcleo de la coalición que lo llevó a lo más alto del poder hace casi cuatro años. Ensayó un llamado a los legisladores a implementar nuevas medidas para mejorar el acceso a la salud, algo imposible en un año electoral, y una de las deudas de su presidencia: hay casi 28 millones de personas sin seguro médico, más que cuando asumió. También defendió su dura política migratoria y su política exterior.

Una de las peculiaridades del discurso es que contó que la participación de Juan Guaidó, quien fue invitado por la Casa Blanca. El apoyo al líder de la oposición venezolana, a quien el norteamericano identificó como "el verdadero y legítimo presidente de Venezuela", fue uno de los pocos temas que unificaron a todo el hemiciclo y rompieron la grieta bipartidista.

"La dictadura de [Nicolás] Maduro será destruida. Lleve a su país el mensaje de que Estados Unidos los apoya", le dijo el mandatario estadounidense a Guaidó, y todo el Congreso se puso de pie y lo aplaudió. " El dominio de la tiranía de Maduro va a ser aplastado y roto", disparó Trump, quien le dio una relevancia especial a la crisis venezolana al incluirla en medio de los temas nacionales y no al final de su discurso, cuando tradicionalmente los mandatarios se refieren a la política exterior.

Además, el magnate enumeró los principales logros de su mandato, y destacó que el nivel de desempleo en el país "es el más bajo de los últimos 50 años" y el menor de la historia para la comunidad negra, hispana y asiática que vive allí. Además, definió a la agenda de su gobierno como "pro familia, pro trabajadores y pro crecimiento", y dijo que Estados Unidos "está recuperando la capacidad industrial" y que "3,5 millones de personas en edad de trabajar se han unido a la fuerza laboral".

Pero al final el contexto terminó por cobrar una envergadura mayor a los temas centrales que Trump trató en su mensaje. Horas antes del discurso, Gallup había informado que el respaldo a Trump aumentó hasta el 49%, el más alto de toda su presidencia, y un dato que llegó justo un día antes de que el Senado brinde el veredicto en el juicio político lanzado por los demócratas por abuso de poder por el escándalo del Ucraniagate.

El impeachment dejó al país más divido que antes. Los demócratas acusaron a los republicanos de blindar al presidente y de ponerlo por encima de la ley. Aunque algunos senadores republicanos llegaron a admitir que el comportamiento de Trump fue errado, consideraron de todos modos que no ameritaba un juicio político, y justificaron así su decisión de absolverlo. El respaldo a Trump es casi unánime: 94%, según el sondeo de Gallup.

Ayer, por primera vez, los congresistas demócratas que acusaron a Trump y los senadores republicanos que lo absolverán hoy estuvieron todos juntos bajo el mismo techo, en la Cámara de Representantes en el Congreso, escuchando al presidente. Hubo varios congresistas demócratas que se negaron a sumarse a esa escena.

Alexandria Ocasio-Cortez y Ayanna Presley, dos legisladoras del "escuadrón" que llegaron al Capitolio en 2018 y se convirtieron en el blanco favorito del presidente, decidieron ausentarse del discurso, una decisión inusual.

"Nada de esto es normal, y no lo legitimaré", dijo Ocasio-Cortez en su cuenta de Twitter.

"El Estado de la Unión está sufriendo por el ocupante de la Casa Blanca, que constantemente demuestra desprecio por el pueblo estadounidense, desprecio por el Congreso y desprecio por nuestra Constitución, torciendo una farsa de juicio de juicio político en el Senado. Esta presidencia no es legítima", señaló Presley en un comunicado.

El discurso del presidente tuvo un inevitable manto proselitista en el inicio del año electoral. Luego de meses de pelear con los demócratas por el impeachment, Trump quedará desde hoy envalentonado para ir en busca de su reelección, justo cuando los demócratas forcejean no solo ya para decidir quién será su rival, sino para transitar la interna sin escándalos.

El caucus en el estado de Iowa dejó un primer trago amargo para la oposición por los problemas en el conteo, que forzó a demorar los resultados oficiales casi un día (ver página 3).

Impulso

Pero por encima de todo, el gran blindaje de Trump y la fuente principal de su respaldo ha sido la economía, uno de los ejes de su discurso. El sondeo de Gallup reveló que la confianza de los estadounidenses en la economía es mayor que en cualquier otro momento en las últimas dos décadas, y la satisfacción nacional es la más alta en casi 15 años.

La encuesta también reveló un alto respaldo para una de las decisiones más controvertidas de la presidencia de Trump: el asesinato del influyente general Qassem Soleimani, el principal cerebro detrás de la seguridad de Irán, que casi llevó a una guerra con el régimen de los ayatollahs. El 53% de los norteamericanos cree que esa decisión fue acertada.

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