Coronavirus en EE.UU.: "Póngase en cuarentena, forastero"

Las calles prácticamente vacías en EE.UU. y el temor a los contagios
Las calles prácticamente vacías en EE.UU. y el temor a los contagios Fuente: Reuters
Pablo Guimón
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16 de abril de 2020  • 19:14

WASHINGTON.- Póngase en cuarentena, forastero. Y si no lo quiere hacer por las buenas, puede que alguien decida imponerle la medida por las malas, por miedo a que usted lleve el coronavirus a su territorio. Según el sheriff del condado de Knox, en Maine, esa es la idea que llevó a unos vecinos de la isla de Vinalhaven a talar un árbol y atravesarlo en medio de la calle para impedir a tres vecinos de Nueva Jersey alejarse de la casa que habían alquilado desde septiembre . El viernes 27 de marzo, a media tarde, uno de los forasteros salió de su residencia para intentar averiguar por qué no funcionaba la televisión por cable. Pero se encontró con que la calle Cripple Creek estaba cortada por un enorme tronco atravesado de lado a lado.

"Cuando se acercó al árbol caído, un vecino comenzó a gritarle y un grupo de personas se empezó a reunir a su alrededor", explica el sheriff en un comunicado. "Varias personas con armas habían talado un árbol y les estaban diciendo que tenían que ponerse en cuarentena".

El forastero volvió a su residencia y les contó lo ocurrido a sus compañeros de piso. Llamaron a la guardia costera, según el sheriff, y utilizaron un dron para controlar al grupo hasta que llegó la policía a ayudarlos. No tenían síntomas de Covid-19. Llevaban 30 días en la isla y, por tanto, no entraban en las recomendaciones de las autoridades de guardar cuarentena si se había pasado por el área de influencia de la ciudad de Nueva York, que incluye una pequeña parte de Nueva Jersey. Pero la patente de su auto fue suficiente para que los vecinos decidieran forzarlos a encerrarse antes que arriesgarse a que el coronavirus se propagara por su isla.

No son los únicos que decidieron pasar a la acción. Aunque cada vez más generalizada, la pandemia afecta de manera muy desigual a la vasta geografía del país, golpeando con mucha fuerza en las zonas urbanas y, muy particularmente, en la ciudad de Nueva York. Así, aunque a menudo los visitantes son el principal motor de sus economías, muchas comunidades rurales sin casos confirmados están dando pasos para pedir a los forasteros que se queden fuera.

En Cape Cod, península en el extremo oriental de Massachusetts famosa por albergar la famosa propiedad de la dinastía Kennedy, más de 12.000 residentes firmaron una petición para que las autoridades cierren el paso a los no residentes en los dos puentes que dan acceso a la zona. Las autoridades de Massachusetts aseguraron en un comunicado que no van a cerrar los puentes, pero señales luminosas por toda la ruta piden a los forasteros que se sometan a 14 días de cuarentena.

Otras autoridades locales fueron más expeditivas. En el condado de Rensselaer, en el norte del estado de Nueva York , pidieron al gobernador Andrew Cuomo que prohibiera cualquier desplazamiento no esencial desde la ciudad de Nueva York. Ante la negativa del gobernador, el 27 de marzo, la directora de Salud Pública del condado, Mary Fran Wachunas, firmó un decreto en el que se obliga a "cualquier persona que pretenda entrar en los límites del condado" desde la ciudad de Nueva York y otras localidades especialmente golpeadas por el coronavirus a informar de sus intenciones a las autoridades locales, antes de tener contacto alguno a menos de dos metros con cualquier persona, y "colocarse en una cuarentena de 14 días" . No fueron tan lejos como algún vecino que pedía, en la página de Facebook del condado, "que se despliegue a la Guardia Nacional en el maldito río Hudson".

Localidades turísticas de todo el país están pidiendo a los forasteros que no vayan. En los cayos de Florida se prohibió la entrada a los visitantes. También en los Outer Banks, en Carolina del Norte, donde la prohibición de acceder se extiende incluso a los propietarios de segundas residencias en el lugar. Durante la pandemia, el gobierno federal publica directivas, pero son los gobernadores las que deciden las medidas que se adoptan en cada Estado para prevenir la propagación del virus.

La libre circulación no es un derecho reconocido en la Constitución, pero en el pasado fue invocado por los jueces para revocar leyes que restringían los desplazamientos, como las dictadas en California durante las grandes sequías del Dust Bowl en los años 30 del siglo pasado. Pero la rapidez con la que avanza la pandemia convierte en poco seria la posibilidad de acudir a los tribunales.

Estados Unidos es hoy el país con más casos de Covid-19 del mundo. Ya son pocas las regiones en las que no se ha constatado la llegada del coronavirus. Por mucho que los erigidos en vigilantes locales corten rutas con árboles caídos. "No es el momento de desarrollar la mentalidad de nosotros contra ellos", decía en Facebook la congresista de Maine Genevieve McDonald. "Atacar a la gente por la patente de su auto no nos hará ningún bien".

EL PAÍS, SL

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