Coronavirus. EE.UU. supera las 40.000 víctimas, pero en Nueva York bajan las muertes

Nueva York registró ayer la menor cantidad de víctimas por la pandemia desde principios de abril, y el gobernador, Andrew Cuomo, dijo que han "controlado a la bestia", y que el estado entró en la parte descendiente de la curva.
Nueva York registró ayer la menor cantidad de víctimas por la pandemia desde principios de abril, y el gobernador, Andrew Cuomo, dijo que han "controlado a la bestia", y que el estado entró en la parte descendiente de la curva. Fuente: AFP
Rafael Mathus Ruiz
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19 de abril de 2020  • 16:40

WASHINGTON.- Mientras los tironeos de Donald Trump con los gobernadores perduran, y las protestas contra el confinamiento se reciclan, Estados Unidos enhebró cruzó otro estremecedor hito en la era del coronavirus : superó, en menos de dos meses, las 40.000 muertes confirmadas por la nueva enfermedad, Covid-19. Pero en esa devastadora realidad también se empiezan a ver datos alentadores: Nueva York, epicentro de la pandemia en el país, registró ayer la menor cantidad de víctimas desde principios de abril , y el gobernador, Andrew Cuomo, dijo que han "controlado a la bestia", y que el estado entró en la parte descendiente de la curva.

Cuomo anunció que este sábado último murieron al menos 507 personas en Nueva York por el nuevo virus, la menor cifra desde el 6 de abril, un dato alentador en medio de la ola de muertes que ha dejado la pandemia en Estados Unidos, el país más golpeado del planeta.

"Si la información se sostiene, y la tendencia se sostiene, pasamos el punto más alto y todo indica que ahora estamos en el descenso", afirmó Cuomo, en su conferencia de prensa diaria.

El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo.
El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo. Fuente: LA NACION

Más allá de la mejora, Cuomo, el gobernador que ha debido lidiar con el peor golpe de la pandemia en Estado Unidos, recordó que todavía unas 1300 personas se internan en hospitales cada día por la nueva enfermedad, y se preocupó por desterrar cualquier atisbo de complacencia.

"No es hora de ponerse canchero, y no es momento de ser arrogante. Todavía tenemos un largo camino por recorrer, y mucho trabajo por hacer. Y este virus siempre estuvo delante nuestro cada paso en el camino. Hemos estado poniéndonos al día desde el primer día. Por eso no es momento de relajarse, y esto es solo el entretiempo", arengó.

"Hemos controlado a la bestia, pero la bestia sigue viva", advirtió.

Con todo, Cuomo dijo que en el estado de Nueva York todavía hay 1300 personas que ingresan en los hospitales todos los días porque fueron contagiados con la nueva enfermedad.

Además, Cuomo anunció que Nueva York pondrá en marcha un ambicioso programa para testear a la gente para determinar si han desarrollado anticuerpos contra el nuevo virus, SARS-CoV-2. Ese esfuerzo, que comenzará la semana próxima, permitirá saber con precisión cuánta gente realmente se infectó, indicó el gobernador.

A pesar de los datos alentadores que ofreció Nueva York, Estados Unidos superó las 40.000 muertes, según el conteo de la Universidad Johns Hopkins, y se encamina a tener más víctimas fatales por la pandemia que España e Italia juntos, los dos países más afectados de Europa. Estados Unidos registró la primera muerte confirmada por Covid-19 el 29 de febrero, según el gobierno federal. Desde fines de enero, cuando se confirmó el primer caso en el país, casi 750.000 personas dieron positivo a un test del nuevo virus.

La ansiedad por reabrir la economía y volver a la normalidad empezó a despuntar con mayor fuerza en el país. Cientos de manifestantes en varias ciudades tomaron las calles en contra de las órdenes de confinamiento y la clausura de lo bares, restaurantes, peluquerías, gimnasios y estados, todos los negocios que no sean considerados "esenciales". Eso, pese a que en Estados Unidos la gente todavía puede salir a caminar, trotar, andar en bicicleta o reunirse en grupos pequeños en parques o plazas, a diferencia de la cuarentena estricta que han impuesto otros países, como España, Italia o la Argentina.

Trump le ha dado un guiño a las manifestaciones, una movida que tensó todavía más el vínculo con los gobernadores, sobre todos los demócratas.

Al inicio de la pandemia, la puja de la Casa Blanca con los estados era por los respiradores, los hospitales y el equipo de protección para médicos y enfermeros. Ahora la pelea es por los tests para detectar a todos los infectados. Para los expertos, se trata de un aspecto crucial del plan para "reabrir" el país: sin una estructura de tests adecuada, el regreso a la "nueva normalidad" conlleva un riesgo mayor de generar un rebrote de la enfermedad.

Trump insiste en que Estados Unidos ha hecho un "gran trabajo" con la distribución de análisis. Estados Unidos realizar alrededor de 150.000 pruebas por día. Pero varios gobernadores reclaman al gobierno federal que eleve esa cifra, y se han quejado en los últimos días que carecen de reactivos o de hisopos para testear a más personas. Uno de los más duros ha sido el gobernador de Virginia, Ralph Northam, quien trató a Trump y al vicepresidente, Mike Pence, de "delirantes".

"Se nos ha pedido, como gobernadores, que libremos esta guerra sin el material necesario", afirmó Northam en una entrevista para CNN.

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