Cuestionan en EE.UU. la respuesta al complot iraní

Algunos funcionarios critican la estrategia de la Casa Blanca
Caren Bohan
Mark Hosenball
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16 de octubre de 2011  

WASHINGTON.- Mientras que el presidente Barack Obama y sus principales colaboradores se mostraron unidos esta semana en sus serias advertencias acerca del supuesto complot del gobierno de Irán para atentar contra blancos sauditas e israelíes en Washington y Buenos Aires, en privado algunos funcionarios del gobierno manifestaron que les preocupa que el poco convincente plan haya desatado en Estados Unidos nuevos reclamos de acciones más duras contra Teherán.

Aunque no cuestionan muchos de los hechos del caso, los funcionarios dicen por lo menos que el complot revela la debilidad de las agencias de seguridad iraníes, y la creciente división interna en el régimen de Teherán frente a las crecientes presiones internacionales.

También dudan de que la estrategia de la Casa Blanca -que utilizó el incidente para solicitar un endurecimiento de las sanciones contra Teherán- sea inteligente, y piensan que podría terminar generando más tensiones en la región.

"Mucha gente siente que en todo esto hay algo sospechoso", dijo uno de los funcionarios, quien cuestionó los móviles de la Casa Blanca "por el apuro con que se trató el asunto". Como el resto de los funcionarios, el hombre insistió en mantener su anonimato.

El gobierno norteamericano cree que el líder supremo de Irán, el ayatollah Ali Khamenei, probablemente sabía del supuesto complot para asesinar al embajador de Arabia Saudita en Washington, mientras que el presidente Mahmoud Ahmadinejad no estaba al tanto. Pero los funcionarios escépticos dijeron que no hay evidencia seria de que Khamenei supiera del plan.

Una denuncia penal presentada esta semana contra el ciudadano iraní-norteamericano Manssor Arbabsiar, ahora detenido, y Gholam Shakuri, un conocido miembro de la oscura Fuerza Quds de Irán, los acusa de conspiración para asesinar al embajador Adel al-Jubeir.

Los hechos dudosos del caso, incluidas la naturaleza aparentemente incompetente de Arbabsiar y su cercanía con un supuesto miembro de un cartel de la droga mexicano, quien resultó ser un informante del gobierno federal norteamericano, han generado desconfianza en los expertos en cuestiones iraníes.

Algunos funcionarios dijeron que, al principio, el supuesto complot les generaba suspicacias, pero que finalmente se convencieron ante la evidencia que conectaba el complot con Irán y la Fuerza Quds, el brazo de operaciones encubierto de la Guardia Revolucionaria.

Hasta donde se sabe, entre los asesores más cercanos de Obama no existen opiniones divergentes acerca de las pruebas del complot. La Casa Blanca defiende su estrategia diplomática de los últimos días.

Pero Paul Pillar, ex analista en jefe de la CIA, dijo que las fuertes palabras de Obama y de la secretaria de Estado, Hillary Rodham Clinton, también responden a la cercanía del proceso electoral. "Quieren estar seguros de sonar duros con Irán", dijo Pillar.

La Casa Blanca no ha dado señales de que pretende responder con un ataque militar. Y parte del escepticismo acerca del complot iraní puede ser una rémora del caso que presentó el ex presidente George W. Bush para justificar la guerra contra Irak en 2003, basándose en la supuesta existencia de armas de destrucción masiva que luego nunca fueron encontradas.

La evidencia más contundente de que la Fuerza Quds estaba detrás del complot es la transferencia de unos 100.000 dólares que Arbabsiar depositó en una cuenta encubierta del gobierno de Estados Unidos.

Si bien los detalles del caso siguen bajo secreto, un funcionario dijo que las transferencias bancarias aparentemente contenían una marca secreta que indicaba que habían sido aprobadas personalmente por el general mayor Qasem Soleimani, líder de la Fuerza Quds.

Aunque Obama no señaló públicamente a Khamenei ni a Ahmadinejad, algunos funcionarios norteamericanos dicen que el líder supremo debe haber tenido alguna participación.

Teorías

Pero el caso se basa en el análisis del modo en que la Fuerza Quds operó en el pasado, y carece de evidencia sólida, reconocieron los funcionarios. El amateurismo del complot tal vez indique que se trataba de una operación de elementos "aislados" de la Fuerza Quds, reveló un funcionario.

Una teoría, dicen los funcionarios escépticos, es que el complot fuese una especie de tiro por elevación, con la intención de dañar a algún miembro del gobierno saudita, odiado por Teherán. Otra teoría sugiere que se trató de una "prueba" de elementos de la Fuerza Quds para verificar la eficacia de la inteligencia norteamericana.

Según esta teoría, la Fuerza Quds y la Guardia Revolucionaria, que cumplieron un rol fundamental en el aplastamiento de las masivas protestas que siguieron a la polémica reelección de Ahmadinejad en 2009, podrían estar envalentonadas por su éxito y estarían alentando "operaciones libres", impulsando a los ayatollahs a lanzar exóticas operaciones en apoyo al régimen.

En vez de estar bajo el control de Khamenei, el complot indicaría que la Guardia Revolucionaria y la Fuerza Quds no son controladas por el gobierno de Irán, que siempre ha querido atacar a Estados Unidos, pero por lo general evita hacerlo directamente, por temor a una violenta respuesta militar norteamericana.

Traducción de Jaime Arrambide

Pedido de Arabia Saudita a Ban Ki-moon

RIAD (ANSA).- Arabia Saudita pidió al secretario general de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, que informara al Consejo de Seguridad sobre el "odioso complot" de Irán contra el embajador de Riad en Washington. La información trascendió tras las acusaciones lanzadas por Estados Unidos sobre un supuesto plan iraní para asesinar al embajador saudita en Washington y para atacar las embajadas de Israel y de Arabia Saudita en la Argentina. "El complot constituye una violación flagrante de las leyes y convenciones internacionales", añadió la agencia, que citó un comunicado de la delegación saudita en la ONU.

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