El chavismo le da los gustos a Trump, pero todavía esconde cartas para aferrarse al poder
La llegada de la jefa de la misión de EE.UU. a Caracas tras la reforma petrolera y la amnistía confirma la buena sintonía entre ambos gobiernos
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CARTAGENA DE INDIAS.- “¡Última hora! Hacemos contacto informativo con información de última hora. La jefa de misión de los Estados Unidos en Venezuela, Laura Dogu, ya se encuentra en territorio venezolano”. El canal Venevisión se atrevió este sábado a emitir la gran noticia del día, horas después de que la presidenta encargada del gobierno de facto, Delcy Rodríguez, comunicara que la tan soñada amnistía general estaba en curso.
La encargada de negocios enviada por Washington regresaba así a la todopoderosa embajada en Caracas, tras siete años de cierre. Sin lugar a dudas, otro de los símbolos de los nuevos tiempos.
La promesa del chavismo reciclado es que la ley de amnistía comprenderá el periodo que va desde 1999, con la llegada del comandante Hugo Chávez al trono del Palacio de Miraflores, hasta estos días intensos que están cambiando la historia de Venezuela.
Delcy ordenó “máxima celeridad” para que la Asamblea Nacional (AN), el órgano chavista que dirige su hermano Jorge, apruebe la ley que abra de par en par las puertas de los 90 centros de reclusión y malos tratos que la revolución ha dispuesto a lo largo y ancho de Venezuela.
Para ello se creó una Comisión de Paz conformada por 15 ministros de Delcy, jerarcas revolucionarios, boliburgueses, operadores oficialistas y un intelectual cercano al excandidato presidencial Henrique Capriles, sin presencia de la oposición democrática. El juego, para el que los hermanos en el poder cuentan en algún momento con el tercer Rodríguez, el expresidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, comenzará el lunes.
El hombre fuerte de Delcy en la comisión es Larry Devoe, el consultor jurídico de cabecera de los hermanos. De su pluma saldrán los distintos apartados de la ley, que realmente se escribirá en el Palacio de Miraflores y deberá pasar el escrutinio de Washington antes de ser asumida por la Comisión de Paz y la AN.
La experiencia previa con la Ley de Hidrocarburos, que ha reformado de forma sorprendente a la industria petrolera, adelanta que las correcciones del secretario de Estado, Marco Rubio, volverán a tener mucho peso en la disposición final.

De hecho, el anuncio del viernes de la presidenta encargada llegó horas después de la conversación con Donald Trump y el propio Rubio, y cuando la jefa diplomática de Washington ya hacía las valijas para viajar a Caracas. Una vez más fue la presión de Washington la que adelantó la notificación de la amnistía por venir.
“Es como si Delcy Rodríguez hubiera agarrado el plan de gobierno de la oposición”, ironizó para LA NACION, bajo secreto, uno de los dirigentes opositores que permanecen en Caracas, que alerta sobre la “letra chiquita de la ley”.
Las cartas del chavismo
Ambas leyes, hidrocarburos y amnistía, confirman hasta qué punto Washington teledirige al nuevo gobierno, pero no revela qué esconde el chavismo para mantenerse en el poder, que es el primer mandamiento de la Biblia de las revoluciones.
La primera carta de los Rodríguez, según expertos en descifrar al oficialismo y antiguos dirigentes bolivarianos, hoy críticos, es sobrevivir de forma numantina, apostarlo todo a la estabilidad y que esta sea tan fructífera para ellos y para el gobierno de Trump que se olvide el último capítulo que llevaría hasta las elecciones. Para ello cuentan con un declive republicano en las elecciones de medio término de noviembre y la propia coyuntura internacional.
Pero si finalmente hay comicios presidenciales, cuanto más tarde mejor para sus intereses, el plan pasaría por impedir el voto de la diáspora (cerca de seis millones de votantes) y apostar que el 30% obtenido por Maduro en 2024 alcanzaría hasta 15 puntos más gracias a la bonanza económica. Trump citó expresamente un año y medio para reconstruir la industria petrolera (paso previo a la cita electoral) y The Wall Street Journal adelantó este sábado que el secretario de Energía trasladó a las petroleras que las elecciones serían entre 18 y 24 meses.
Espectadora de primera línea de este juego de tronos caraqueños es desde este sábado la experimentada diplomática Laura Dogu, que conoce de primera mano cómo se las gastan las dictaduras y los gobiernos izquierdistas de la región, tras su paso por Managua y Tegucigalpa. Fungirá, de momento, como encargada de negocios. Se trata de una hábil negociadora, capaz de sumar consensos y paciente para soportar arranques tropicales.
“Mi equipo y yo estamos listos para trabajar”, anunció Dogu tras aterrizar en el aeropuerto de Maiquetía. A los pocos minutos mantenía su primera reunión con el canciller chavista, Yván Gil, que anunció en sus redes sociales que el objetivo es “abordar y resolver las diferencias existentes por la vía del diálogo diplomático”.
“Ahora están dispuestos [los hermanos Rodríguez] a entregar todas las riquezas de Venezuela y liberalizar la economía por la misma razón que antes expropiaron y destruyeron la infraestructura del país: mantenerse en el poder”, advirtió el analista Jorge Lazo Cividanes.
De momento, los planes de Miraflores y Washington olvidan el verdadero motor de lo que ocurre en Venezuela: la gente. La noticia de la amnistía provocó de inmediato la respuesta de las heroicas madres, en vigilia permanente a las afueras de las cárceles desde el 8 de enero.
Lo sucedido con el canal Venevisión, el mismo que abre esta crónica, dibuja a las claras lo que está en juego hoy en Venezuela. Se trata de uno de los dos grandes canales privados favoritos de los venezolanos, que desde hace más de una década emite plegado a las órdenes chavistas, incluida la censura contra la líder democrática, María Corina Machado, que para sorpresa de sus espectadores “regresó” de forma sorprendente a las pantallas tras su reunión en Washington con el secretario de Estado, Marco Rubio.
La respuesta del régimen llegó en las últimas horas: su señal fue sacada a la fuerza de la parrilla de canales nacionales que se ofrecen de forma gratuita en el sistema de televisión digital abierta y satelital.
Espectadores en el interior del país no pudieron ver así el avance informativo que comunicaba el viaje de Dogu y lo que será muy pronto la reapertura de la embajada en Valle Arriba, una zona elitista de Caracas. Los mismos espectadores que tuvieron que acudir a sus redes sociales para escuchar los gritos de “¡Democracia y libertad!” que profirieron varias veces cinco exprisioneros políticos que acudieron este sábado a la Universidad Central de Venezuela (UCV) para ayudar a la colecta solidaria, dirigida a las madres que luchan por la libertad de sus hijos presos, organizada por el Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve).
El periodista Nicmer Evans; los dirigentes Américo de Grazia y Williams Dávila; el líder campesino Carlos Azuaje y el activista Ángel Godoy levantaron sus voces por la excarcelación de los entre 700 y 900 presos políticos que se calcula permanecen todavía en las mazmorras chavistas. La gran confirmación de que se avanza hacia la transición con la que sueña casi todo el país.
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